miércoles, 6 de agosto de 2014

Por las calles

Hace poco me llegó un video realmente llamativo de un grupo que hace su vida y comparte su arte en la calle, Milchakas. ¿Queréis saber quienes son? No hay más que echar un ojo a este vídeo:



Y siguiendo su pista llegué hasta un documental bastante majo también, "El sonido de las calles". Para poner algo de ritmo a estos tiempos más favorables para los tiempos y espacios de encuentro.


jueves, 31 de julio de 2014

Simplemente magia

Antonio Rubio lo ha vuelto a hacer. En equipo con Oscar Villán ha lanzado tres nuevos libros de esa colección de tesoros llamada "De la cuna a la luna". Unos libros sencillos, que en una primera lectura parece que aportan poco, que ahí acaban sin más, y que sin embargo consiguen una cierta curiosidad con su aire ingenuo, de juego, con su ritmo que poco a poco, con cada lectura, se va haciendo protagonista.

Así nos ocurrió con uno de estos tres nuevos libros, "Violín". Parecía uno de los más simples de la colección, pero tenia algo, y no sabíamos qué. El caso es que esta última semana mi hija de 4 años y una amiga suya de 6 decidieron robárselo a la más pequeña, que era para quién supuestamente iba dedicado el libro, y empezaron a pedirme que lo leyera una y otra vez, cada vez de manera más insistente. Y así, poco a poco, la lectura se fue transformando en canto, y éste se fue acompañando de un baile, y el libro se convirtió en una fiesta divertidisima que las niñas tenían ganas de compartir con todo aquel que pasara cerca.

¿Que suena exagerado? Puede que sí. La única manera de comprobar si es cierto es leyendo el libro, una vez, otra, otra, dejándose llevar por su inmenso recorrido oculto y viendo a ver si su ritmo conecta o no contigo.

Una joya, a mi parecer, a la altura de otras como "Luna" y "Pajarita de papel".



miércoles, 23 de julio de 2014

Vergonzoso... por decir algo

Me quedo de piedra al leer noticias como estas, que no queda más que copiar tal cual está publicada en Diagonal. Así andan las cosas...



El primer hotel de cinco estrellas en la capital de Haití ha sido financiado con dinero de la reconstrucción, un ejemplo de las oportunidades de negocio tras el terremoto. 

 

“Desde el primer momento que la Minustah puso un pie en tierra haitiana, sus tropas han violado de forma sistemática los derechos humanos”. Lo dice Monica Riet, uruguaya, que el pasado 6 de mayo se encontraba en Puerto Príncipe como militante de la Coordinadora latinoamericana por la retirada de las tropas de la Minustah, la misión de Na­cio­nes Unidas por la Estabi­liza­ción de Haití. “Es un genocidio silencioso que va más allá de la ocupación militar”, añadía indignada por la participación de tropas uruguayas en la operación militar de la ONU.

La epidemia de cólera iniciada en uno de sus cuarteles a finales de 2010, que se ha cobrado ya más de 8.500 víctimas mortales y más de 700.000 casos de contagio, junto con las numerosas denuncias de agresiones sexuales, la militarización de los barrios populares o su participación en numerosos actos de represión sobre la sociedad civil, se cuentan entre los muchos motivos del rechazo mayoritario a la presencia de estas tropas extranjeras en el país.

Desde las elecciones de 2000, en las que Jean-Bertrand Aristide volvió a la presidencia tras unos comicios contestados por igual por la sociedad civil haitiana y por la comunidad internacional, Haití había vivido numerosas movilizaciones contra el Go­bierno, que derivaron en una fuerte escalada de violencia entre 2003 y 2004. Entre otros, grupos paramilitares financiados desde EE UU avivaron el conflicto hasta la intervención internacional. En febrero de 2004, el presidente Aristide volvía a dejar el país, de forma involuntaria, en un avión estadounidense. Tropas de EE UU, Canadá, Francia y Chile llegaban al país al día siguiente, precediendo el despliegue de la Minustah pocos meses más tarde. Una década después, la Minustah sigue en Haití, con tropas y policías de 50 países, principalmente latinoamericanos y asiáticos, bajo el liderazgo de Brasil.

La presencia de tropas extranjeras en Haití es tan sólo una de las múltiples injerencias políticas y económicas que ha sufrido el país en los dos últimos siglos. La devastación que provocó el terremoto de enero de 2010 no se puede entender sin esas injerencias. Beverly Bell, militante pro derechos humanos de Nueva Orleans, lo describe sin rodeos: “La astronómica destrucción en Haití puede ser rastreada hasta la violencia estructural, las políticas y sistemas que reflejan el colonialismo, imperialismo, racismo y patriarcado, y que se sienten de forma áspera y marcada en las vidas de los más pobres”. Polí­ticas que han continuado después del seísmo, ejemplificando nítidamente lo que Naomi Klein llamó “capitalismo del desastre”.

miércoles, 16 de julio de 2014

Aquí sigues...

... llenado nuestros días con sonrisas,
celebrando la vida a cada paso,
refugiada en el cariño si hace viento,
confiada en el salto, ojos cerrados.

El mundo se descubre, paso a paso,
lentamente, 
mientras tú lo abrazas con las manos.

La vida desenrrolla sus pasiones,
te lanza invitaciones que recoges
con tu risa y tus cantares fuertes, sanos.

Y yo me siento a verte, aún si cansado,
abriendo mis oídos a tu voz
prestándote mis manos para el juego,
dejándome llevar por tu pasión.

Cuatro años ya.
Cuatro años todavía. 

domingo, 6 de julio de 2014

Una vez fuera, no hay vuelta atrás

Un nuevo texto-joya de Belén Gopegui aparecido en Diagonal:

 
Dictadura, transición, de entrada no, recortes, penurias, luchas, 15M, samba de mi esperanza ahora por unas elecciones donde los votos cambian de bando. Todo tiene grieta, dice la canción, así es como entra la luz. Y ella va haciendo crack en medio de una mezcla de materiales, conflictos, carencias, y oye decir que así es también como entra la sombra. En todo, o en casi todo, puede haber una palabra dicha a destiempo, una discusión que no debió tenerse, un procedimiento mal llevado, gentes que no cumplieron su tarea y en cambio acapararon lo que no era suyo. En todo hay rozamiento, fricción, pero la inercia tiende a convertirlos en pretexto perfecto para regresar, para no intentar, para mirar desde lejos y agazaparse allí donde la política es una tarea lejana, dulce cuando se critica, punzante cuando se sufren sus consecuencias.
Rimbaud, que execraba la miseria, temía al invierno porque era la estación del confort, la de quedarse en casa cuando hay casa y cuando no, sufrir la lluvia, el frío. Execra ahora la inercia y su cara opuesta, la ilusión vana de quien espera y, sin hacer, escribe nombres en el vaho del cristal. Entre las dos vive cuanto se está construyendo: movimientos, organizaciones, espacios comunes ganados al patio particular, luchas que no cesan. Dicen los portavoces de la inercia que al final será como siempre y no habrá apenas cambios, la clase dominante perderá unos votos, reestructurará unas cuantas relaciones de fuerzas, hará algún ademán que vuelva preferible la miseria al desorden, su perpetuación al miedo. Empujan los portavoces hasta ese punto en donde la modificación no se produce, preparan el arrepentimiento por lo que no se intentó. Al otro lado, los expertos en ilusión vana dicen que bastarán los votos y los cargos, que no habrá resistencia y que las leyes hacen la realidad. Sin hacer caso a ninguno, vive su tranquila determinación de no volver.
No volverá a casa como quien abandona, seguirá afuera, en organizaciones con meses o siglos de lucha, en frentes pequeños y distintos o en uno solo y general. Cuando llegue el momento, se trenzarán las redes, se habitarán las instituciones y quizá lleve tiempo. Pero entre tanto no volverá al confort de lo ya sabido ni entrará de nuevo en aquel envase donde la guardaron para mejor mirarla. Pues los envases cerrados no se unen, no se abrazan y nunca se desbordan.

jueves, 3 de julio de 2014

Feminismo y comunidad

Desde Bolivia andan construyendo una trayectoria feminista que aporta nuevos matices y encarnaciones a partir de la realidad indígena, el Feminismo Comunitario. Suena interesante, no hay más que leer esta introducción a lo que es, o esta entrevista a algunas de sus militantes...

"El Feminismo Comunitario se apoya en la interacción con las comunidades y se opone, en consecuencia, a la autoridad de una élite tecnócrata o de vanguardia responsable de proponer y gestionar las ideas. Su meta es descolonizar el feminismo, convertirlo en un instrumento de pensamiento y acción integrado en las culturas, reconociendo a la vez su carácter histórico al vincular su propia desaparición a la derrota definitiva del patriarcado. Sostiene, por otra parte, que el feminismo tradicional en América Latina al insistir en la equidad de género y en el reconocimiento de los derechos individuales de las mujeres, ha dejado a un lado la importancia de los derechos colectivos ignorados asimismo por la sociedad patriarcal. Propone, además, recuperar el sentido original de nociones que pertenecen a la vida tradicional andina, tergiversadas por siglos de dominación del patriarcado, no sólo colonial sino también indigenista. Desde el feminismo comunitario, por ejemplo, se considera que el concepto de pareja heterosexual complementaria (chacha/warmi-hombre/mujer) ha sustituido a la noción originaria de par complementario, un principio básico de la cosmovisión aymara que permitiría ampliar efectivamente la representación social, política y simbólica de una comunidad. 

Su utopía como movimiento feminista es, en efecto, construir una propuesta de sociedad cuya organización gire alrededor de la comunidad (la común-unidad) integrada por hombres y mujeres, sus fuerzas, sabidurías y capacidades respectivas, superando el individualismo y capaz de trascender el Estado"

viernes, 27 de junio de 2014

Otro escaparate más

Llevaba unos días queriendo escribir algo sobre el tema de BiciMAD, ese nuevo sinsentido que se han sacado de la manga en nuestro querido Ayuntamiento madrileño: bicis electricas para fardar por el precio por el que se podían haber comprado unas cuentas más sencillas; pago constante, desde el primer minuto, para que así no nos animemos mucho; limitación de su disponibilidad a los barrios centricos y mejor comunicados, mientras otros que tienen una orografia y una limitación de transporte público que les haría ideales para este tipo de proyectos, como es Villaverde, se quedan con el "algún día llegará".

Un despropósito, al menos para los habitantes de esta ciudad. De verdad que no entiendo esta fantochada. Hasta que de repente Fanetín me abre los ojos en un interesante artículo del que extraigo a continuación:

"El modelo de BiciMAD siempre conlleva un coste para cualquier tipo de uso (aunque sean 10 minutos) y para todo tipo de abonados, algo desconocido en otros modelos como Sevilla, Barcelona, Zaragoza, Gijón o París. Con ese cobro mínimo que plantea BiciMAD, si quieres usar sus bicicletas como medio de transporte para ir al trabajo, eso te costaría: 25€ de la cuota anual más (tomando el mínimo: usas la bici menos de 30 minutos) 20 días x 11 meses x 2 veces (ida y vuelta) x 0,5€ = 220€, con lo que pagarías al año por el uso de las bicis municipales para ir a trabajar un mínimo de 245€.

En Sevilla, hacer lo mismo te costaría sólo 33€ al año. En Barcelona 47€, Zaragoza 36€, Valencia 27€ y en París 29€ (ó 19€ si eres menor de 26 años). Ah, y en Quito o Gijón es gratis.
De todos los modelos que he visto, BiciMAD es el único que cobra a los abonados de larga duración desde el minuto uno. O sea, a los residentes de la ciudad."

martes, 17 de junio de 2014

Encerradxs

Se ha hablado mucho de la "ley mordaza" que amenaza desde el horizonte, pero ya a día de hoy la ley da mucho juego para castigar y tratar de amedrentar. No hay más que ver el caso que se está moviendo ahora de Carlos y Carmen, condenados a tres años de prisión por participar en un piquete en una huelga. Yo de verdad no entiendo cómo se justifica esta condena a nivel legal, no me entra en la cabeza... Pero no es la única, hay algunas más que vienen a confirmar que esto no es algo puntual, sino parte de una estrategia puesta en marcha. Hay diversas peticiones de indulto en marcha, apelando a medidas excepcionales ya que los cauces ordinarios no dan espacio para poder enfrentar estas injusticias...


lunes, 16 de junio de 2014

Arte de la calle

Este fin de semana se ha inaugurado la exposición "El Saber en la Calle", en la que se recogen las obras de Kururu 33, artista peruano que tras 10 años en España vuelve en las próximas semanas a su tierra natal. Como ha explicado en la presentación, "hay personas que tienen inspiración divina, mi inspiración es la calle y sus gentes". Y eso queda claro al ver sus obras, como también su condición de migrante, lo que hace que contemplar sus creaciones nos enfrente con un cuestionamiento radical de nuestra sociedad, sus maneras y sus estructuras profundas de funcionamiento. Alrededor de cada una de estas obras se podría hacer una mesa redonda, ya que nos enfrentan con nosotrxs mismxs, se ofrecen como espejo incómodo de lo que somos. Por eso merece la pena acercarse a descubrir a este artista singular. 

Acá van imágenes de algunas de sus obras:

"Son personas atrapadas por lo plástico en el sentido de que el plástico es todo lo pasajero, lo momentáneo, lo superficial."

"Es la muerte en el mar. Trata de las pateras."

"Los ojos son para que la persona que ve ahí se refleje. Sus caras son cosidas, como modeladas. Son una familia prototipo. Las cosen a propósito  para que sean un propotipo a imitar, a seguir."

 "Seres plásticos. De usar y tirar. Son gentes comercializadas. En estas bandejas suelen venir bollitos."

"Son diferentes rostros de la inmigración. Son rostros en forma de tarjetas. Ese año estaba muy de moda eso de llamar a tu país de origen lo publicitaban mucho y los inmigrantes eran los consumidores en este caso. Como el sistema busca consumidores en todas partes."

sábado, 14 de junio de 2014

Maldito mundial

Esta mañana en el metro escuchaba a un grupo de adolescentes comentando sobre el Mundial de Brasil 2014. Pero no hablaban del partido por venir, ni del jugado el día anterior: hablaban de las protestas de la población brasileña, de las miles de familias expulsadas en proceso de remodelación de las sedes, de los costes desbordados de este evento... En realidad no es algo nuevo, ya Barcelona aprovechó las Olimpiadas del 92 para reorganizar su territorio y expulsar o arrinconar a las familias con menos recursos y darse un buen lavado de cara. Cambian las formas concretas, pero no la intención última que viene animando estos eventos desde hace ya mucho tiempo. Lo interesante es que ahora parece que hay una mayor conciencia de ello. Un primer paso.

¿Quieres saber algo más?

lunes, 9 de junio de 2014

Máscaras

Un símbolo, un icono que renuncia serlo. Un movimiento que en pleno proceso de invisibilización y olvido por parte del resto del mundo decide seguir caminando de la manera más honesta posible, reconociendo las transformaciones y la vida que lo anima, compartiendo sin más lo que hay y renunciando a artificios.

Ya hace mucho que no conozco de primera mano lo que se mueve por las montañas del Sureste Mexicano, con lo que no sé reconocer la realidad que hay detrás de estas palabras. Pero lo que sí que es cierto es que al menos éstas vuelven a señalar a esos lugares incómodos y poco transitados tan necesarios para que desde ellos construyamos nuestras prácticas colectivas.

El Subcomandante Marcos se despide, reconociendo que nunca fue más que una máscara. Desde el EZLN, una vez, nos muestran un camino a seguir transitando juntxs.

"En estos 20 años ha habido un relevo múltiple y complejo en el EZLN.

Algunos han advertido sólo el evidente: el generacional.

Ahora están haciendo la lucha y dirigiendo la resistencia quienes eran pequeños o no habían nacido al inicio del alzamiento.

Pero algunos estudiosos no se han percatado de otros relevos:

El de clase: del origen clase mediero ilustrado, al indígena campesino.

El de raza: de la dirección mestiza a la dirección netamente indígena.

Y el más importante: el relevo de pensamiento: del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a la creación del poder de abajo; de la política profesional a la política cotidiana; de los líderes, a los pueblos; de la marginación de género, a la participación directa de las mujeres; de la burla a lo otro, a la celebración de la diferencia.

No me extenderé más sobre esto, porque ha sido precisamente el curso “La Libertad según l@s zapatistas” la oportunidad de constatar si en territorio organizado vale más el personaje que la comunidad.

En lo personal no entiendo por qué gente pensante que afirma que la historia la hacen los pueblos, se espante tanto ante la existencia de un gobierno del pueblo donde no aparecen los “especialistas” en ser gobierno.

¿Por qué les da terror el que sean los pueblos los que manden, los que dirijan sus pasos propios?

¿Por qué mueven la cabeza con desaprobación frente al mandar obedeciendo?

El culto al individualismo encuentra en el culto al vanguardismo su extremo más fanático.

Y ha sido eso precisamente, el que los indígenas manden y que ahora un indígena sea el vocero y jefe, lo que los aterra, los aleja, y finalmente se van para seguir buscando alguien que precise de vanguardias, caudillos y líderes. Porque también hay racismo en la izquierda, sobre todo en la que se pretende revolucionaria.

El ezetaelene no es de ésos. Por eso no cualquiera puede ser zapatista.

(...)

Necesitábamos tiempo para ser y para encontrar a quien supiera vernos como lo que somos.

Necesitábamos tiempo para encontrar a quien nos viera no hacia arriba, no hacia abajo, que de frente nos viera, que nos viera con mirada compañera."

sábado, 7 de junio de 2014

Libre

Acá va un genial texto del ya reincidente en este espacio Santiago Alba Rico. Muy apropiado además para estos tiempos que corren:


El viento escapa entre los barrotes

Por un momento pareció finalmente vencido. Detenido en la ciudad de El Paso mientras levantaba del suelo un clamor de hojas, fue conducido el pasado viernes a prisión y encerrado en una celda de alta seguridad. Pero la alegría ha durado apenas unas horas. Ayer por la mañana el viento se coló por los barrotes, recorrió las galerías arrancando las gorras a los carceleros, salió al patio con bufidos de felino e irrumpió en la biblioteca, donde pasó una a una todas las páginas de un gran tomo que acababa de abrir sobre la mesa un prisionero mexicano acusado de terrorismo. Después de leer el libro, el viento salió a la calle por la ventana del despacho del director –tras ordenarle todos los papeles– y se lanzó al desierto en libre y restallante galopada.

Según informa nuestro corresponsal, en las últimas 24 horas el viento ha recorrido todo el territorio de EEUU, de Texas a Alaska, arrancando de los mástiles todas las banderas, las cuales vuelan por encima de las ciudades, como una bandada de barras y de estrellas, para ir a precipitarse al mar de Bering. Desteñidas por el agua, los esquimales las recogen y las convierten en cometas del color del cielo. “Hacen juego con el hielo, que es una enorme bandera blanca”, ha declarado uno de ellos.

Por el camino, el viento ha dado la vuelta a todos los espejos, derribado las puertas de doce bancos, volcado un convoy militar, repartido libros y pañuelos en la periferia de Detroit, recolocado las tejas de la casa de Camila Jackson, arrojado un cubo de basura al paso del gobernador de Ilinois y trasladado al electricista William Piston, que llegaba tarde, hasta Dakota del Norte, donde le esperaban para empezar un nuevo mundo.

Europa se encuentra en estado de máxima alerta.

jueves, 5 de junio de 2014

Paciencia española

“España no ha adoptado nunca la moderna moda francesa, tan en boga en 1848, de comenzar y acabar una revolución en tres días. Sus esfuerzos en este línea son complejos y más prolongados. Tres años parece ser el plazo mínimo que se impone el país a sí mismo, mientras que el ciclo revolucionario se extiende a veces hasta nueve”. 

Esto lo dijo un tal Marx hace ya unos cuantos años. Y luego la historia le ha venido dando la razón de manera persistente.

15M del 2011. Ahí comenzó a moverse la cosa... Cuidado

martes, 3 de junio de 2014

Cantando sin querer


Una gozada ponerse a leer este libro de Arnold Lobel y descubrirse cantando, riendo, entrelazando guirnaldas en forma de microhistorias para armar una buena fiesta. Uno de los libros más divertidos que he leído hasta ahora con mi hija. No dejéis pasar la oportunidad de echar un ojo y, sobre todo, leerlo en voz alta:  "El libro de los guarripios"




domingo, 1 de junio de 2014

No todo es común

Ahora que anda tan de moda el tema de la innovación social, conviene señalar que no todo es lo mismo, como se explica en este artículo aparecido en Diagonal. Muy interesante.

Palets, sensores y la innovación social sin comunidad




En las jornadas sobre innovación social que acontecieron en recientemente en Zaragoza bajo el sugerente título de “Destrucción Creati­va” se hizo evidente que hay dos formas muy diferentes de entender la denominada innovación social. Este paradigma, que ha devenido central en los programas políticos y planes de desarrollo contemporáneos, postula que la sociedad en su conjunto puede entenderse como un ente capaz de solucionar problemas que acontecen en el entorno urbano. Por ello, las administraciones han promovido encuentros, ayudas y la crea­ción de espacios destinados a que los agentes sociales busquen soluciones a problemas que por lo general no han creado ellos mismos. Bajo la guisa de la participación, en el fondo lo que se promueve es que la ciudadanía asuma competencias que hasta ahora eran del Estado, pero que debido a los recortes y al auge de políticas de corte neoliberal han acabado siendo externalizadas al cuerpo social. Si en el proceso de solucionar estos problemas, uno es lo suficiente aguililla como para sacarse unos euros, el ciclo de la innovación social se da por culminado.


Con este enunciado de la innovación social vemos que se agrupan antiguas ONG que han tenido que cambiar su modelo de negocio y auparse a la ola del “solucionismo”, espacios de coworking que intentan poner en positivo el hecho de que los precios de los alquileres obliguen a los autónomos a compartir mesa con otros trabajadores precarios, o todo el fenómeno de las smart cities, es decir, la lógica del “solucionismo” tecnológico puesta al servicio de mejorar las infraestructuras urbanas. Ciudades tan listas que centran toda reflexión en torno a la eficacia, desplazando así debates en torno a la desigualdad o el derecho a la ciudad. Sensores, dispositivos de recolección de datos, mesas compartidas, palets y tecnologías de control se ponen al servicio de la mejora del funcionamiento de las grandes urbes. Una legión de personas bienintencionadas y sus cacharros dispuestos a resolver problemas que no tuvieron la oportunidad de definir. Se deriva de esta lógica una idea problemática: los derechos ya no son fruto de conquistas colectivas, sino que uno se los ha de ganar de forma individual. Una competición por mejorar lo social.