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martes, 17 de octubre de 2023

17 de Octubre, Día Mundial de la Erradicación de la ...


Hablamos mucho de pobreza, y de muchas maneras. En estos días, alrededor del 17 de octubre, día marcado en el calendario en torno a esta palabra, volveremos a hablar sobre ella y compartiremos informaciones, actos y conmemoraciones de muy diverso tipo. Serán diversas precisamente porque hay diferentes concepciones de lo que es la pobreza. Es, como muchos otros, un término tan usado para nombrar diferentes realidades que al final se ha convertido en un cajón desastre en el cabe casi todo, y que más que aclarar, nos confunde.

Pero creo que en este caso la tensión entre las diferentes realidades que cohabitan dentro de esta palabra nos confunde aún más que con otros términos. El primer significado que suele venir a la mente cuando pensamos en pobreza se relaciona con escasez de dinero y recursos. Sobre eso se suele hablar mayoritariamente en medios y discursos mayoritarios: niveles de ingreso, prestaciones, donaciones, ayudas... Algo que se puede resolver aportando bienes a quienes no los tienen. ¿Eso es todo?

No, no es todo. Ni siquiera esté bien enfocado el tema. Miramos a  un lado mientras que lo esencial puede que esté en otro lugar. Una de las cosas que más me ha impactado desde que conocí ATD Cuarto Mundo y lo que Wresinski llamó "el pueblo del Cuarto Mundo", es que aquellas personas a las que se llama "pobres" hablan de lo insoportable que viven como algo que va mucho más allá de las condiciones materiales. Hablan del maltrato que sufren por parte de la sociedad y las instituciones, de desprecio, de sentirse ninguneados, del sufrimiento que provoca el no sentir reconocida su dignidad como personas. En este tiempo he conocido a familias del Cuarto Mundo de diferentes países, europeas, africanas, americanas... y pese a las realidades tan diferentes en las que viven, el punto común que he encontrado expresado en sus distintos idiomas es la misma frase: "nos tratan peor que a perros"

En una investigación reciente junto a la Universidad de Oxford, "Las dimensiones ocultas de la pobreza", militantes Cuarto Mundo que viven en condiciones muy difíciles,  junto con académicas y profesionales de diferentes países del mundo, aportaron un nuevo marco para entender qué es la pobreza, ampliando el foco más allá de lo material para incluir aspectos relacionales y el sufrimiento personal que esta situación conlleva. Un paso importante, la verdad, para entender mejor... pero en el que seguimos encontrando por todos lados la palabra pobreza, tan usada y manoseada que en vez de clarificar nos confunde, creo yo. 

Pero, ¿y si dejamos de hablar de pobreza, de qué hablamos? ¿Cómo nombrar esta realidad que genera tanto sufrimiento y que es intolerable para todo ser humano? Revisando la propia historia del 17 de octubre aparecen algunas pistas interesantes. Naciones Unidas reconoció este día en 1992 como Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, pero su origen se remonta al 17 de octubre de 1987, cuando Wresinski convocó una movilización ciudadana que culminó en la Plaza del Trocadero, en París, y que tuvo continuidad en años posteriores con otro nombre diferente al luego acordado por la ONU. La convocatoria original fue a conmemorar el Día del Rechazo a la Miseria, y su sentido quedó fijado en la placa que luego se ha reproducido en diferentes lugares del mundo, poniendo el foco sobre varios aspectos fundamentales:

«Allí donde hay personas condenadas a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.

Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

P. Joseph Wresinski

Miseria, no pobreza. Ese fue el término que eligió Wresinski, y que aparece en muchos de sus textos. Suena fuerte, demasiado fuerte, quizás por eso la hemos dejado de usar en estos tiempos, porque nos incomoda, nos violenta. Pero justamente ahí reside su importancia, su potencia. Nombra algo que es insoportable, y por eso molesta. Y nombra algo que va más allá del tener o no tener recursos, que tiene que ver con la mirada que se tiene sobre quien sufre esa condición. Nadie se autodefine como miserable, sino que se utiliza esta palabra para nombrar a quienes sentimos por debajo, no dignos de pertenecer nuestro mismo grupo o comunidad, para atacar, denigrar, distanciar... Por eso, cuando la cambiamos, como se ha hecho frecuentemente, por "extrema pobreza", tratando de explicar que no hablamos de cualquier tipo de pobreza sino de aquella que afecta a toda la persona, perdemos por el camino gran parte de su significado original. Un significado que va más allá de lo que se tiene o lo que no se tiene y que señala el lugar social y las relaciones que se tienen con el resto de la sociedad.

La miseria es una condena. Eso señala también la frase de la placa. Hay personas que son condenadas a vivir en la miseria, en condiciones de vida indignas, no por propia voluntad ni por dejadez, sino por nuestro modo de organización social, que les juzga y abandona en un lugar del que se pretende que no escapen. Esta imagen rompe con esa otra tan frecuente de "caer en la pobreza", como algo fortuito y de lo que se puede salir simplemente con el esfuerzo personal y quizás un poco de ayuda extra. Esos casos existen, pero no es lo que se vive desde la experiencia del pueblo del Cuarto Mundo. Quienes han vivido toda su vida en pobreza ven como hay dinámicas sociales que les atrapan impidiéndoles romper de manera definitiva con esa carga que arrastran, y que además se van transmitiendo de generación en generación, como una condena o una maldición que cae también sobre sus hijos y nietas (sobre esto estamos trabajando en una investigación de la que presentaremos  resultados en unos meses, "Romper con la herencia de la extrema pobreza"). La miseria no es algo puntual, episódico, sino que se construye y permanece a lo largo del tiempo, estrechando en gran medida el horizonte de liberación posible para quienes crecen atrapadas en ella.

Un tercer aspecto clave del texto de la placa es que la miseria se concreta en el no reconocimiento de los derechos. Por eso, más allá de tapar carencias materiales, la esencial para escapar de esta situación es disponer de unas seguridades básicas e integrales que permitan aportar libremente a la sociedad, sin dependencias ni tutelas, creando vínculos y participando en la comunidad. 

Por eso el llamado final no es a hacer donativos, aportar recursos, enseñar, ni siquiera a luchar... La invitación, la provocación, es a unirnos a aquellas que sufren la miseria en el día a día, a acercarnos y reconocernos... a partir de ahí, de ese mirarnos a los ojos desde la dignidad que compartimos, es como será posible entender mejor cómo actuar y lo que cada cual puede aportar para acabar con las dinámicas y estructuras que mantienen a tantas y tantas personas atrapadas en unas condiciones de vida que destruyen y matan día a día. 

No lo llamemos pobreza si estamos hablando de tantas cosas que desbordan esta palabra. Necesitamos hablar más claro para entender mejor. ¿Es miseria la palabra que debemos usar? No lo sé... quizás sí, o quizás ya no y nos toca inventar otra... lo que sea... pero no dejemos de intentar nombrar lo insoportable de estas realidades... rompamos el silencio, por más que moleste e incomode, y construyamos una nueva humanidad compartida.



miércoles, 16 de mayo de 2018

Política en femenino

Es un libro pequeño, pero lleno de experiencia, razonamiento y esperanza que lucha por abrirse paso. Se llama "Horizontes comunitario-populares", y su autora es Raquel Gutiérrez Aguilar, apujntando a lugares muy interes, como el de política en femenino. Así explica lo que es:

El calificativo «en femenino», cuya intención es la distinción de una forma específica de lo político, busca enfatizar dos cuestiones. 

En primer lugar, establecer que el eje de atención y el punto de partida de esta forma de lo político es el compromiso colectivo con la reproducción de la vida en su conjunto, humana y no humana. Siguiendo la perspectiva analítica de Silvia Federici, quien señala que una de las más graves consecuencias del histórico avance y predomino del capitalismo a lo largo y ancho del mundo es la escisión brutal de la vida humana en dos ámbitos segmentados y excluyentes: el de la producción —de mercancías, esto es, de capital— y el de la reproducción de la vida en su conjunto —incluyendo la procreación—, recojo el desafío que la autora lanza convocándonos a pensar lo relativo a las posibilidades de transformación social —asuntos políticos por excelencia— desde el ámbito de la reproducción de la vida material y no de alguna variante en la gestión de la acumulación del capital. 

En segundo lugar, utilizo la expresión «política en femenino» porque al asumir como punto de partida y eje de lo político lo relacionado con la producción, la defensa y la ampliación de las condiciones para la reproducción de la vida en su conjunto, se hace inmediatamente necesario establecer algún tipo de sentido de inclusión, que es difícilmente analizable desde cánones clásicos de comprensión de lo político predominantemente masculinos y ligados a la acumulación de capital asentados en la consagración de términos de pertenencia, es decir, de definiciones que establecen exclusiones y separaciones. Algunas autoras llaman a estas formas de lo político, formas comunitarias o incluso, políticas indígenas. Elijo nombrarlas «políticas en femenino» en tanto su eje y corazón es la reproducción de la vida material, centro de atención tradicional de la actividad femenina no exclusiva pero sí crucial y en tanto su calidad expansiva y subversiva se afianza en la posibilidad de incluir y articular la creatividad y actividad humanas para fines autónomos. Claramente, la política en femenino, en tanto es una política que no ambiciona gestionar la acumulación del capital, sino que busca reiteradamente limitarla, es una política no estado-céntrica. Esto es, no se propone como asunto central la confrontación con el estado ni se guía por armar estrategias para su «ocupación» o «toma»; sino que, básicamente, se afianza en la defensa de lo común, disloca la capacidad de mando e imposición del capital y del estado y pluraliza y amplifica múltiples capacidades sociales de intervención y decisión sobre asuntos públicos: dispersa el poder en tanto habilita la reapropiación de la palabra y la decisión colectiva sobre asuntos que a todos competen porque a todos afectan.  

Los ejes de esta forma de lo político suelen ser el cuidado-conservación así como la reapropiación social de la riqueza y los bienes producidos colectivamente que garantizan la posibilidad de reproducción de la vida colectiva. Tal contenido entonces, antes que un modelo de gobierno señala un camino de vida y de lucha, y confronta enormes dificultades para expresarse a través de pensamientos abiertos y flexibles, en medio del enorme cúmulo existente de nociones y sentidos comunes —centrados en el predominio del capital, del estado, del mando y de lo masculino— acerca de lo político que se van volviendo cada vez más rígidos e impotentes.

martes, 1 de mayo de 2018

¿Te atreves a ser más débil?


Una reseña de una charla de Judith Butler en la que apunta hacia una de las cuestiones que en mi opinión debemos atrevernos a afrontar. (Vía El Salto)

“No me ahorro incomodidades”, dijo nada más erigirse frente altar de su conferencia. Empezó concluyendo: “al final, es el Estado el que de forma violenta viene a decirnos quiénes son los violentos”. Para después descomponerlo todo y llevarnos a otro lugar. Marina Garcés, filósofa (de guerrillas) la había presentado con referencias obvias a lo que ha estado pasando en los últimos meses en Cataluña. Así que con los aforismos y la actualidad claras, descendió a los conceptos más básicos para que todas las que nos dábamos cita allí nos deconstruyéramos juntas para volver más sólidas.

Para entender la no-violencia, una teórica de las identidades tenía que empezar por preguntarse quiénes éramos nosotras. Las que estábamos allí una tarde de abril en el hall del CCCB. Somos humanas y “algo hay que nos une para estar todas allí” porque de lo contrario, no estaríamos, pero seguramente no podríamos considerarnos ni de la misma región, ciudad o Estado ni aunque lo fuéramos. Lo que estaba claro es que no éramos autosuficientes, porque esa teoría del hombre que lo es ya es, de por sí, ridícula y sexista.

Primer punto clave. Los hombres en islas que no necesitan a nadie ni a nada son un absurdo. La teoría que así los presenta “olvida que las personas no nacen adultas”. Nacen niñas y pasan de unas manos a otras, literalmente, hasta que aprenden a comer, caminar o hablar, cosa que tardan años en hacer. Esta reflexión tan a todas luces obvia no existe en el contrato social bajo el que nos relacionamos. Nuestras leyes y normas sociales se basan en ese modelo en el que somos seres individuales y adultos que no dependen unos de otros y nunca lo han hecho. Pero es esa dependencia la que nos hace iguales. Necesitar a los otros para ser quienes somos, porque igual que de pequeños necesitamos que nos alimenten y nos sujeten para estar de pie, de mayores necesitamos supermercados, fabricantes de cocinas, pavimentos y semáforos para lo mismo. ¿Quién puede entonces pensar que somos autosuficientes?

Si a estas alturas seguís el hilo, cosa que la misma Butler se preguntaba en la charla, ya estáis a punto de entender esta deriva. Siguiente punto clave. La única manera de sobrevivir es ser conscientes de la dependencia. La única manera de asegurar que vivamos en igualdad es aceptar la dependencia y hacernos aún más dependientes. Sólo si los gobiernos saben, pero sabiéndolo de verdad, que dependen unos de otros, pueden luchar contra el cambio climático, que es global. Si yo contamino en mi país, lo estoy haciendo en todo el mundo. Este agua contaminada llegará a todo el mundo. El aire que contamine otro país en la otra parte del mundo lo llegaremos a respirar aquí.

Tomar decisiones globales es difícil. Pero es hacia ahí hacia donde tenemos que avanzar. Y sólo hay una forma: aceptar la dependencia y con ella, la vulnerabilidad. Es difícil convencerse de que ser vulnerables es bueno cuando vivimos en un sistema capitalista que busca que seamos expertos en todo para no tener que pedir ayuda a nadie. Pero si lo que queremos es ser iguales y avanzar juntos, sólo puede ser aceptando que dependamos unos de otros por igual. Saber que necesitamos al otro y el otro a nosotros es la única manera de avanzar sin pisar cabezas, básicamente. Y esta es la verdadera clave de todo.

Se trata de depender de otros y de que otros dependan de nosotros. De lo contrario, estaríamos hablando de colonización. El problema no es ser vulnerables, es que alguien explota esa vulnerabilidad. Que el Estado nos abandone política y económicamente es la traducción de esa explotación. Y a la vez, lo que nos une a las personas de otras partes del mundo con las que no compartimos normas ni sistema legal, pero sí el abandono. Somos todas bastante igual de vulnerables, admitámoslo.

En ese abandono, en esa posibilidad de que aquello de lo que dependemos se comporte de forma no predicha, de una forma que no podemos controlar y nos haga daño es donde nace la agresión. Y la mejor manera de combatir esa violencia no es cuidándonos más, es dependiendo más, siendo más vulnerables. De la misma manera que lo más efectivo para luchar contra la violencia es la no violencia, la resistencia. Porque siendo vulnerables, defendiendo los cuidados, es como acabaremos con esa “masculinidad indiferente” que mata para defenderse. Le pondremos fin cuando todos aprendamos que matar al otro es matarnos a nosotros mismos, porque todos cuidamos de todos y dependemos de todos. Suena inocente pero, ¿no es ser sociales y apoyarnos unos en otros lo que nos diferencia del resto de animales? ¿No hay declaración más feminista que reconocer la interdependencia?

La dependencia limita la destrucción y potencia la ética, que es de lo que había venido a hablarnos Butler. Hay que repetirlo más porque, de momento, cargárselo todo es lo más normal del mundo. Quienes protestan son los vulnerables que se han aliado y constituyen la resistencia. Y al sentirse abandonados es cuando han entendido que la no violencia es la mejor manera de luchar contra la violencia. Resistirse es también un acto violento, porque se lucha casi siempre contra un poder legal y hace falta que ocurra la violencia para oponerse a ella. Para resistir, para oponerse sin violencia hay que cultivar el odio y aprender a transformarlo. A Butler le dijeron que esa afirmación era débil. Entonces, la T de su semblante serio cambió dando lugar a una sonrisa y contestó: “eso es lo que quiero, ser más débil”. Ahí es donde reside la fuerza. Y cuanto antes lo sepamos, mejor.

lunes, 18 de septiembre de 2017

#LosCuidados - Escuchar la vida, acompañar a un barrio

Hace ya unos años, cuando iba e empezar la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, una antigua compañera me dijo: "no lo dudes, vete al Vicente Soldevilla". Y como yo soy muy de fiarme de la gente que se gana mi confianza, allá me fui, a ese centro de salud, a descubrir sobre esa apuesta en la que unxs cuantxs profesionales llevaban tiempo tratando de conjugar la salud, la comunidad, la ternura y la revolución.

Y ahora, entre quienes estaban y quienes hemos ido pasando andamos queriendo recoger y compartir lo aprendido a lo largo de esa historia. Pero, una vez más, solxs no podemos. ¿Nos echas un cable con la campaña de crowdfunding, apoyando económicamente y difundiendo?

¡Gracias!



Explicación del proyecto
Con este proyecto queremos poner en valor el enfoque comunitario en el mantenimiento de la vida y la salud de nuestros barrios. De manera muy resumida: vamos a enunciar de una manera sensible y entretenida un campo de conocimientos y experiencias que interpretan la salud y el cuidado desde sus condicionantes de género, ambientales, sociales y culturales.

Lo vamos a hacer gracias a la potencia del relato audiovisual, mediante su difusión en redes sociales, actividades formativas y medios de comunicación. Empleamos los recursos de la narratología y el storytelling para superar los límites estrechos de los ámbitos de conocimiento más especializados.

La película relata una experiencia que actúa como universal particular: aquella compartida por profesionales de la salud y vecinas de Vallecas en torno al Centro de Salud Vicente Soldevilla. Doctoras y enfermeras, redes vecinales y de cuidados, en un barrio popular, reivindicativo y vulnerable al este de Madrid.

En este contexto, muchas de nosotras hemos aprendido a entender la Salud Comunitaria como la expresión colectiva de la salud individual, familiar y grupal en una comunidad definida, determinada por la interacción entre las características individuales y familiares, el medio social, cultural y ambiental, así como los servicios de salud y la influencia de factores sociales y económicos, políticos y globales.

Este aprendizaje ha tenido como eje la atención primaria de salud, que es la asistencia sanitaria esencial accesible a todas las personas y familias de la comunidad a través de medios aceptables para ellas, con su plena participación y a un costo asequible para la comunidad y el país.

Nuestras trayectorias compartidas resumen diferentes saberes, actitudes y aprendizajes, también un cierto horizonte de necesidad: el de dar forma y formar parte de la reorientación del modelo de atención vigente, transitando hacia un enfoque que considere tanto las dimensiones de la salud comunitaria como el abordaje de los cuidados.

De esta manera, queremos poner de relieve toda una serie de valores, creencias y dilemas. Ejes de investigación y problematización que trataremos tanto en el contenido audiovisual como en la publicación que acompaña la película. Éstos puntos son:

+ El conflicto de la vida de las personas, el cuidado personal y de las demás.
+ La salud en su visión más amplia y no sólo en relación con la asistencia sanitaria.
+ La desigualdad social como determinante clave en la desigualdad en salud.
+ Los derechos a la vida, a la SALUD (en mayúsculas) y a la asistencia sanitaria.
+ La medicalización de la vida, la mercantilización de la asistencia sanitaria, la sanitarización del cuidado.
+ El paradigma biopsicosocial frente al biomédico y tecnológico.
+ Las relaciones de “poder” en el sistema asistencial, el papel activo y empoderado de las personas en el cuidado de la vida y en la atención a los problemas de salud, así como en el cuidado del entorno de la naturaleza y en la “comunidad” donde se habita.
+ Los activos comunitarios para la vida y la SALUD.

martes, 29 de agosto de 2017

Desempoderando desde la vida cotidiana

Hace tiempo ya leí algunos textos interesante sobre el "Ilusionismo Social" y su enfoque me resultó diferentes. Ahora, casi de casualidad, llega a mis manos un libro "Sin Poder", que recoge y amplía sus planteamiento, y me sigue removiendo. Acá van algunas ideas que se me han ido quedando en la cabeza en estos días de lectura.

"Lo importante de la vida cotidiana no es el contenido sino las formas de relación (...). Cualquier transformación en lo local debe partir desde los espacios y los tiempos de la cotidianidad; que son donde nacen los miedos, las certezas y las alegrías de ser diferentes al ideal construido por la cultura de masas; estos tiempos y espacios cotidianos dan la oportunidad de participar en una diversidad de situaciones que permiten el cambio individual facilitando la transformación desde lo colectivo; se crea el deber ser no como ejercicio externo (impuesto/consentido), sino como compromiso autoconstruido y autogestionado, y la transformación llega con las mediaciones sociales deseadas y el desempoderamiento.  

(...)

Las mediaciones Institucionales (impuestas o consentidas) y de Mercado (compradas o consentidas) entran así en conflicto al intentar conseguir que l@s ciudadan@s concluyan en la misma visión del mundo: se produce la tensión entre las mediaciones impuestas y/o consentidas y/o compradas y las deseadas. Junto a esta colonización del mundo de la vida por parte de las Instituciones y del Mercado encontramos una sociedad compleja con multitud de grupos diferentes, donde las situaciones y las reflexiones sobre su sentido son constantemente renegociadas/re-definidas desde los múltiples cultivos sociales con las que se enredan, interactúan y donde, indudablemente encontramos conflictos como base de una sociedad profundamente desigual. 
En estos cultivos sociales, priman procesos de comunicación multidireccional, que suponen espacios de interacción y de transformación continua entre las personas, resultando imprescindibles en la construcción de la realidad social. (...)   posibilita una plurideterminación de la realidad social, dotando a los grupos sociales de capacidad para tener su propia “versión de realidad”, y situarla -y de este modo situarse- en la invisibilidad, dejando a ciegas a la realidad Institucionalizada y de Mercado. 

Lo importante es que los actos fundamentales de las personas estén vinculados: al unir la participación en la construcción de los significados, a la acción y a lo sentido; resultando un ámbito imprescindible para la construcción de una ciudadanía con una  “densidad social crítica” que le permita tomar parte en las decisiones que le afectan de forma común, impidiendo la absorción de la sociedad por parte del Mercado o del Estado. Esto supone, la existencia de un ecosistema que permita la satisfacción de las necesidades y que las personas puedan incidir en la construcción y el cuidado del ecosistema. Hablar de desarrollo social desde estos paradigmas implica fomentar las relaciones entre los colectivos desde parámetros de cooperación; incidir en la capacidad de acción desde el conocimiento de sus entornos; aumentar la libertad desde la autonomía que supone estar vinculados a múltiples cultivos sociales, que generan información y procesos de comunicación (como intercambio y construcción de saberes, haceres y sentimientos) que habilitan y posibilitan la acción social, en una sociedad profundamente desigual, pero que paradójicamente sirve de punto de partida para nuevas vivencias y formas de vivir los imposibles.

Provocar espacios de transformación social es hacer trascender la vida cotidiana. Si intentamos crear estructuras de participación, convocatorias, esquemas metodológicos, etc..., dirigimos a la gente hacia el binomio social (donde sólo se puede elegir entre opciones construidas por el Poder, nunca podemos
construir colectivamente con esas opciones). Solamente la trascendencia de la vida cotidiana construye complejidad y, con ella, la creatividad social, que en ciertos momentos podrá optar por crear estructuras cambiantes, con suficiente fluidez para no esclerotizar los procesos. Y de ahí la necesidad de trabajar en las mediaciones sociales deseadas."

  
 

jueves, 6 de abril de 2017

Por un Madrid en el que la vivienda no sea un lujo, sino un derecho

¿Te imaginas que el derecho a la vivienda fuera una realidad? ¿Que se garantizara su cumplimiento y se pusieran los medios (ya existentes) para que quienes siempre lo han visto vulnerado no se quedaran de nuevo a la intemperie? Pues de eso va la Iniciativa Legislativa Popular que han lanzado desde la PAH, ALA y la FRAVM, y que necesita recoger 50.000 firmas antes del 26 de mayo.

El baile de encuentros y diálogos está en marcha...



¿Que dónde? Mira este mapa...



Y para profundizar en la propuesta, bucea en la web http://www.ilpviviendamadrid.com/
o mira el resumen de la propuesta y el texto de la ley que se propone.

domingo, 19 de febrero de 2017

Pobreza Nunca más

 Este 2017 tenemos que conseguir que esta campaña resuene por todos lados. No podemos permitir que la lucha contra la pobreza siga siendo un decorado de fondo...


Pobreza Nunca más


La extrema pobreza es violencia, provoca humillaciones, encierra en el silencio y destruye vidas. Sin embargo, la miseria no es inevitable. Así como rechazamos la esclavitud y el apartheid, rechazamos la extrema pobreza y el derroche humano que representa. Quienes la sufren no dejan de resistir y el mundo necesita de su inteligencia y valentía para superar los desafíos que afronta. En el mundo entero, personas en situación de exclusión se hacen oír y actúan, otras se suman a ellas para construir juntas un mundo de paz que no deje a nadie atrás.




Y para quien quiera conocer quién está en el origen de este Movimiento, nada mejor que este vídeo:

domingo, 4 de diciembre de 2016

Mano a mano con Juan, Toni, Rosa, José...

Pues sí, acá ando de nuevo, lanzando un recordatorio de que estamos en la cuenta atrás de la primera fase de la campaña "Realojando Derechos" de la que ya te mandé información en su día. Antes del viernes 9 tenemos que llegar al mínimo que hemos fijado, y aunque no estamos lejos necesitamos pequeños empujones de mucha gente para poder llegar.


Ya sé que campañas de estas hay mil y una, y que cada uno contamos nuestro rollo de por qué es importante. Pero bueno, no está de más explicarse tampoco, ¿no?

Para mí esta campaña, este informe que queremos hacer, está muy relacionado con lo que he vivido y aprendido en la Asamblea Vivienda Digna para Todas las Personas en los últimos dos años, y en concreto con  Juan, Toni, Rosa, José y tantas otras personas que han participado en él poniendo en juego su experiencia y conocimiento de luchar desde los márgenes con poder tener un espacio digno y seguro en el que vivir.

Con Juan, por ejemplo, fui hace año y medio al Parlamento Europeo, invitados a una jornada de trabajo sobre sinhogarismo. La intervención que construimos mano a mano, entre los dos, es uno de los momentos de los que más orgulloso me siento, por esa sensación de trabajo en equipo para conseguir explicar de la mejor manera posible la reflexión que habíamos construido con otros en Madrid. Hay un audio por si lo quieres oir (no muy bueno, pero para quien quiera cotillerar). Ahí fue cuando Juan lanzó su frase que hemos repetido luego como mantra: "Sin vivienda no existes".


El curso pasado dimos un paso más: organizamos nuestras propuestas en un documento, "5 compromisos y 5 garantías por la vivienda digna", que presentamos a diferentes grupos políticos de la Comunidad de Madrid y de los Ayuntamientos de Madrid y Alcalá. Una oportunidad para que Juan, Rosa, Toni, Asunción tomarán la palabra frente a los representates políticos y pudieran dialogar de tú a tú con ellos, y hablando no sólo de su situación, sino de la de muchas otras personas y familias. Como volvió a decir Juan, esta vez a la directora de la Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid, en relación a las familias de las Sabinas, en Móstoles, que se quedan fuera del realojo del barrio que se espera en los próximos meses: “No estoy hablando de mi caso, sino de todas las personas que están viviendo en poblados chabolistas. Habrá que buscar una alternativa porque cuando todas esas personas se queden el la calle van a vivir lo mismo que yo, que llevo 15 años dando tumbos por las calles sin encontrar ninguna solución.”

Por eso queremos hacer este informe para el que buscamos apoyo. Para dar más solidez a lo que vamos aprendiendo juntos, para poder compartirlo de manera más clara y para que sea una herramienta en la lucha por la vivienda digna sin exclusiones.




Si quieres leer más sobre el tema, acá van algunos artículos que hemos publicado en estos días.


El salmón contracorriente - Sin vivienda no existes para la sociedad
3500 millones (El País): No dejar a nadie fuera
Entre Paréntesis -  Vivienda Digna para Todas las Personas

domingo, 13 de noviembre de 2016

Realojemos de una vez por todas el derecho a la vivienda.

Hace casi 20 años puse los pies en el Pozo del Huevo, un barrio de chabolas al que llegué con una mezcla de temor ante lo desconocido y ansias de conocer y apoyar a quienes vivían en esa realidad. Años después puedo decir que ese momento ha sido uno de los cruciales en mi vida, puerta que se abrió para poder descubrir la luchas de estas familias, cargadas de inteligencia y capacidades pese a la imagen que sobre ellos se construye.

A lo largo de estos años mucho he aprendido con ella, y mucho hemos luchado, especialmente desde la Asamblea por una Vivienda Digna para Todas las Personas animada por ATD Cuarto Mundo, para conseguir avanzar paso a paso hacia que el derecho a la vivienda deje de discurtirse y empice a aplicarse de manera real y efectiva.

Esta campaña que hemos lanzado va en esta línea, partiendo de una revisión de algunos de los ejemplos más significativas de las pobres políticas de vivienda para pobres: los realojos de asentamiento de chabolas. Pero necesitamos apoyos para llevarla a cabo. ¿Te animas a financiar o colaborar?




lunes, 8 de agosto de 2016

De la precariedad al vibrar en común

Tercer asalto al libro de Amaia Pérez Orozco, Subversión feminista de la economía

"Precariedad en la vida es la inseguridad en el acceso sostenido a los recursos que desesitamos para vivir vidas significativas. (...) La exclusión va más allá: es el paso de la inseguridad en el acceso a recursos a la falta de acceso. Entre la precariedad y la exclusión no hay un corte abrupto. Vivir instaladxs en la precariedad significa, precisamente, que se carece de red colectiva fiable. Cuando la tela de araña que conforma la economía de retales que nos sostiene se agujerea por cualquier imprevisto o imponderable, no hay red debajo. El riesgo de vivir y de cuidar la vida está privatizado. Por eso decimos que la precariedad se institucionaliza como falta de derechos, entendidos como los mecanismos que colectivizan la labor de hacer la vida posible y cierta. Puede tratarse de derechos en el sentido clásico (los reconocidos por el Estado del bienestar) o de derechos en tanto responsabilidad común autogestionada en línea con el reclamo: «Cuando la vida se precariza, los derechos no se mendigan, se inventan».

(...)

Ya antes de 2007, denunciábamos la crisis multidimensional y decíamos que no
era un pequeño problema pasajero que atañía a la juventud y pasaba con los
años, ni un problema individual de quienes no eran sufi cientemente meritorios,
sino un elemento consustancial al proceso de desarrollo y a la cada vez mayor
tensión capital-vida. Pero la respuesta política al estallido fi nanciero sitúa el
problema a otra escala.


Primero, la vida de la mayoría se está precarizando: las situaciones de incertidumbre se generalizan, se atacan las más variadas dimensiones vitales (el
acceso a la educación, a la vivienda, a la alimentación, a la libre decisión sobre
la reproducción, etc.) y las formas de precariedad se agravan. Se vive al día y
la planifi cación a medio o largo plazo se hace imposible. En segundo lugar, se
acorta el trecho entre precariedad y exclusión y cada vez más gente pasa a vivir
al límite, a no disponer de los medios precisos para la vida. Finalmente, los
mecanismos de inclusión/exclusión funcionan cada vez menos como una puerta única que demarca una frontera nítida que se abre o se cierra y cada vez más
como un complejo sistema de compuertas que te deja parcialmente fuera y parcialmente dentro, aparecen caminos bifurcados en los que no se sabe cuál de los siguientes pasos puede llevar al abismo.


(...)

Esta crisis amenaza con arrastrarnos a una lógica del «sálvese quien pueda». Es
urgente dar nombre a la desazón compartida sin negar su desigual virulencia,
sin quedarnos atascadxs en visiones simplistas del estilo «somos el 99 %», «los
de abajo contra los de arriba» o «y las mujeres, peor». El confl icto capital-vida,
lejos de ser una tensión teórica o abstracta, se encarna en la cotidianeidad, pro-
voca ese malestar común difuso en el que se expresa la afectación colectiva por
un sistema en crisis. En esta Cosa escandalosa no se trata tanto de que las vidas
de muchxs estén al servicio de las de unos pocos, sino de que las vidas de todas,
todos, todes están jerarquizadas y posicionadas en situaciones de enfrentamiento mutuo. Es un sistema donde nociones perversas e individualizadas de vivir bien son alcanzables en distintos grados solo a costa de distintos niveles de vivir mal (o directamente de no-vivir). Lo común es el punto de partida: el ataque a la vida en su sentido holístico e integral es un problema que nos afecta colectivamente. Pero no podemos darlo por cierto, no es evidente en sí mismo, hay que construirlo atreviéndonos a cuestionar los privilegios relativos que distintos sujetos conseguimos en este sistema. Este posicionamiento diferencial lo vemos de manera muy explícita con el proceso de precarización de la vida y de hipersegmentación social. El conflicto capital-vida va más allá de la propiedad privada de los medios de producción o del recorte de los servicios públicos. Atraviesa nuestras propias concepciones de la vida vivible. Frente a la acelerada, generalizada y desigual degradación de las condiciones vitales, o transformamos nuestra noción de bien-estar o experimentaremos situaciones de tremenda frustración. Si seguimos equiparando bienestar y consumo y aspirando así a un posicionamiento favorecido en esta estructura socioeconómica en forma de iceberg, pensada por y para el BBVAh, naturalizaremos las desigualdades y asumiremos que distintos sujetos nos mere cemos distintas vidas, precarizando las aspiraciones de la mayoría. Si seguimos considerando la vida como un camino que transitamos sujetos autosufi cientes, legitimaremos un discurso meritocrático según el cual quienes no alcancemos a estar dentro será porque no nos hemos esforzado lo sufi ciente. O, en todo caso, por la injusta apropiación de lo que nos corresponde por aquellos sujetos que deberían estar fuera (migrantes que nos roban el trabajo, mujeres que ocupan los puestos en los que deberían estar sus maridos, etc.): la culpa de la persona o la culpa del grupo que ha de ser expulsado. Caeremos en la lectura de la precariedad y de la exclusión como procesos merecidos (por no haber sabido situarse bien en un contexto de igualdad de oportunidades), individuales (debido a elecciones y condicionantes propios) o irremediables (un castigo por algún supuesto pecado cometido o una cruz que nos toca soportar por nacer en el sitio equivocado).


Ante este panorama, Silvia L. Gil afirma que el reto es «escuchar y potenciar lo
que hay en cada vida atomizada que consigue hacer resonar y vibrar lo común»."

viernes, 24 de junio de 2016

Campaña RMI. Otro derecho fallido para los hogares en situación de emergencia

Una campaña que va cogiendo fuerza y que tenemos que hacer llegar a todo el mundo, especialmente a quienes están en una situación más difícil. Asi se presenta:


Desde la experiencia del paro de larga duración, el empleo precario y la ausencia de ayudas públicas, exigimos el cumplimiento de una Ley de mínimos que se creó como última red de apoyo para aquellos hogares con ingresos tan bajos que padecen todo tipo de penurias, hasta el punto de pasar hambre y ser echados de sus casas por impago. Dicha Ley, aprobada por la Asamblea de la Comunidad de Madrid en 2001, reconocía a esas familias “el derecho a disponer de medios económicos para hacer frente a las necesidades básicas de la vida… y el derecho a recibir apoyos personalizados para la inserción laboral y social” (Preámbulo de la Ley 15/2001 de RMI). Dos medidas que los poderes públicos deben promover y la ciudadanía afectada percibir, no como prestaciones asistenciales sino como derechos exigibles con rango de Ley. Existen otras propuestas más ambiciosas de Renta básica universal o de Renta mínima para las personas en paro sin ninguna prestación; la presente campaña se limita a reclamar una norma de mínimos que ya existe sobre el papel pero se incumple en la práctica.

Quince años después de aprobada la Ley de Renta Mínima, las medidas de acompañamiento para la inserción laboral se fueron reduciendo hasta suprimirse del todo en 2013 y la inmensa mayoría de los hogares “pobres” sigue sin percibir la Renta Mínima. La Ley no establece con precisión cuáles son esos hogares con bajos ingresos, por lo que se toman como referencia los situados bajo el umbral de la pobreza (por debajo del 60% de la mediana de renta) o los que padecen pobreza severa (por debajo del 30%):
  • Si partimos de los hogares bajo el umbral de riesgo de pobreza, tal como hace la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, la cobertura de la RMI en 2014 sólo llegaba al 6% de sus potenciales destinatarios: 22.187 hogares perceptores a lo largo del año, de los 367.000 que se encontraban bajo el umbral de la pobreza según la Encuesta de Condiciones de Vida de ese año.
  • Si tomamos como referencia el criterio más restrictivo de la pobreza severa, la cobertura de la RMI llegaría al 17% de los 133.000 hogares que se encuentran en esa situación. Hay que destacar que este colectivo en extrema pobreza ha aumentado un 70% entre 2009 y 2014 y afecta ya a una de cada veinte familias.
En conclusión, entre el 83 y el 94% de los hogares con bajos ingresos no acceden a la renta mínima que la Asamblea de la Comunidad de Madrid creó para ellos. Algo similar a lo ocurrido con diferentes ayudas como el Plan de Activación para el Empleo o el Abono Transporte para personas en paro de larga duración, o la reciente convocatoria de Ayudas para el Pago de electricidad o gas, que sólo llegan a un sector minoritario de sus potenciales destinatarios. Por no extendernos con el recorte en las becas de comedores escolares, suprimidas desde el curso 2011/2012, que fueron sustituidas por los “precios reducidos” y excluyen del servicio a muchísimos escolares en las familias con menos ingresos. Se trata, por tanto, de derechos fallidos que, en el caso de la RMI condena a la exclusión social a más de 300.000 personas que viven en hogares con pobreza severa (cerca de un millón si el umbral lo ponemos en la pobreza moderada).

¿A qué se debe esta situación? En primer lugar, a la cicatería en la aplicación de la Ley por parte de los responsables políticos de la Comunidad. En lugar de asegurar su cumplimiento, dotándola de los recursos necesarios y agilizando los trámites, han partido de la desconfianza hacia los solicitantes y han puesto todo tipo de trabas burocráticas para dificultar el acceso, pervirtiendo el sentido originario de la Ley: “la renta mínima deberá concederse sin mayores condicionamientos… La exclusión de la misma debe limitarse a los casos de fraude o de actitudes extremadamente inaceptables como la negativa sistemática e injustificada a aceptar un empleo adecuado” (Ley 15/2001).
En segundo lugar, desde el punto de vista de las familias socialmente excluidas, ha faltado información, apoyo social y auto-organización para tomar conciencia y exigir colectivamente su derecho a una Renta Mínima y a percibir ayuda personalizada para la inserción laboral.

En mayo de 2015 el Colegio de Trabajadores Sociales de Madrid, el Observatorio de la Exclusión Social y Procesos de Inclusión (OEISM), la Red de Lucha contra la Pobreza y el Foro ServSocial presentaron un informe detallado sobre “la situación de deterioro de la RMI que pone en grave riesgo a miles de familias madrileñas” denunciando entre otras cosas:
  • la complejidad de la normativa de instrucción y la lentitud en valorar los expedientes, que provoca que más de dos tercios sean rechazados o archivados, y que se incumplan sistemáticamente los plazos previstos por la ley, lo que se agrava por la falta de registros accesibles (en 2014 se produjo un aumento notable de resoluciones administrativas);
  • la insuficiencia de las cuantías, que se habían congelado desde 2010 y, aunque se han elevado recientemente, siguen por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, tope máximo establecido por la Ley de 2001;
  • la inseguridad, indefensión y arbitrariedad de las peticiones documentales, con interpretaciones restrictivas de la normativa, en especial en lo relativo a la investigación de los ingresos informales y los movimientos bancarios de los/las solicitantes;
  • la reducción injusta de la cuantía cuando varias unidades de convivencia perceptoras de RMI, precisamente como consecuencia de no poder acceder a una vivienda independiente, comparten el mismo domicilio;
  • la práctica inexistencia de programas personalizados de inserción laboral, así como la desincentivación del empleo eventual y juvenil debido al temor de las familias perceptoras a perder los ingresos estables de la RMI;
  • la falta de medios materiales y humanos para tramitar los expedientes que cargan sobre los/las solicitantes la obtención de datos administrativos que se podrían obtener mediante una buena coordinación de los organismos públicos. En particular, la población atendida por trabajador social en la Comunidad de Madrid es casi el triple (8.921 personas) que la media de España (3.223), lo que lleva inevitablemente a la saturación y ralentización de los servicios.
Estas propuestas fueron trasladadas por el grupo parlamentario de Ciudadanos al Pleno de la Asamblea de Madrid en octubre de 2015, aprobándose una resolución por mayoría absoluta de la Cámara que instaba al gobierno de la Comunidad a elaborar, en el plazo de un mes, un estudio sobre el incremento de la cuantía y revisar al alza la Renta Mínima de Inserción en 2016. Sin embargo, del seguimiento mantenido por las cuatro organizaciones citadas se desprende que las medidas puestas en marcha por el ejecutivo para aumentar el monto y cobertura de la RMI “son claramente insuficientes” y, aunque se ha prometido incluir en el presupuesto una partida simbólica de 3 millones de euros para acompañamientos, no se prevén modificaciones en el Reglamento que permitan simplificar y facilitar la tramitación de los expedientes.

El flagrante incumplimiento de una Ley dirigida a mitigar las situaciones de emergencia de la población más empobrecida tiene lugar en la Comunidad española con mayor nivel de renta (Contabilidad regional de España) y con el salario medio más alto (AEAT), pero donde también se producen las mayores tasas de desigualdad económica. Mientras otros derechos y prestaciones, dirigidos al conjunto de la población, concentran importantes recursos públicos y tienen una tasa de cobertura elevada, los destinados a los sectores sociales más frágiles, como las Rentas Mínimas de las comunidades autónomas, disponen de un presupuesto insignificante en términos macroeconómicos y sólo llegan a una minoría de la población para la que fueron creados. Así, según la última Estadística de gastos en protección social, el conjunto de las políticas públicas de pensiones, sanidad y educación sumaban en España doscientas veces más (206.000 millones de euros, 20,2% del PIB) que las dirigidas a rentas mínimas de las comunidades autónomas (1.044 millones de euros, 0,1% del PIB de España). En el caso de la Comunidad de Madrid, la partida dedicada a RMI en 2016 (120 millones €) sólo representa el 0,06% del PIB regional.

Haría falta dedicar el 0,6% del PIB, en lugar del 0,1% (0,06 en nuestra Comunidad), para dar cobertura de Renta Mínima a todos los hogares en situación de pobreza severa. Y si esa aportación fuera del 1%, la cuantía podría elevarse por encima del 60%. No harían falta nuevas leyes, bastaría replantear la aplicación de la que ya existe, de manera que llegase a todos los hogares para los que fue creada. La cuestión no es la falta de recursos sino su reparto, profundamente desigual en materia de renta y de riqueza, y unas políticas sociales que se reparten también de forma muy desequilibrada en perjuicio de los sectores más excluidos.

A partir de estas reflexiones, la Campaña RMI persigue dos objetivos fundamentales, a desarrollar en los próximos meses:
  • En primer lugar, en una primera fase, informar y movilizar a los sectores sociales en situación de emergencia en torno a su derecho a percibir la RMI y los programas de acompañamiento personalizado para la inserción social y laboral.
  • En una segunda fase, a partir de la movilización de la población afectada y de los movimientos sociales que les apoyan, denunciar las trabas económicas y burocráticas que limitan el acceso a los derechos sociales recogidos en la Ley 15/2001 y exigir aquellos cambios de la normativa y los procedimientos que sean necesarios para que tales derechos lleguen a los más de 100.000 hogares madrileños en grave emergencia social.
 
 

sábado, 5 de diciembre de 2015

10D - Presentación Foro de Inclusión de Madrid

Os comparto esta convocatoria que se hace desde la Mesa de Inclusión de la que Cuarto Mundo formamos parte junto con otros colectivos comprometidos en la lucha contra la pobreza en Madrid.




Las personas en situación de pobreza no sólo sufren una vulneración de sus derechos sociales, sino que se también ven excluidas de participar en los asuntos públicos. El nuevo gobierno municipal de Madrid ha formulado un compromiso en favor de la inclusión social y la participación ciudadana. Pero, ¿cómo comenzar a hacerlo realidad?


Diferentes colectivos y grupos de la sociedad civil comprometidos con realidades vulnerables en nuestra ciudad nos hemos empezado a organizar para  promover una dinámica de participación en las políticas locales de quienes nunca son tomados en cuenta, especialmente en aquellas más relacionadas con la lucha contra la pobreza y la exclusión.


Sabemos que para poder avanzar con esta propuesta necesitamos sumar fuerzas y conocimiento, en primer lugar de quienes viven en condiciones más dificiles, y también de quienes se comprometen a su lado.

Por eso os invitamos a la presentación de este proyecto el próximo jueves 10 de diciembre. Sera un encuentro abierto a personas que viven en la pobreza y exclusión social, profesionales y voluntarias de las entidades sociales y trabajadores y representantes del ayuntamiento. La presentación tendrá lugar en la sede de la Fundación Secretariado Gitano, calle Ahijones s/n, de 17 a 19 h.

El objetivo de la reunión es iniciar un proceso de trabajo conjunto que reconozca y visibilice el conocimiento y las capacidades de las personas y colectivos en situación de exclusión social para desde ahí analizar las líneas de trabajo del ayuntamiento y elaborar propuestas eficaces y adaptadas a la realidad de quienes viven en situación más precaria.


¡Construyamos, entre todas y todos, un Madrid sin pobreza!


La reunión tendrá el siguiente orden del día:

    - La pobreza y la exclusión social en la Comunidad de Madrid
    - Intervención del representante del área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid
    - Intervención de Pablo Soto, Concejal del área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid
    - Intervención de personas en situación de vulnerabilidad social
    - Presentación de las propuestas de trabajo de la Mesa de Inclusión de Madrid


¿Nos acompañas en esta jornada? Puedes inscribirte a través de este enlace: https://goo.gl/rGWqJf


Ayúdanos también a que esta invitación llegue lo más lejos posible.
Compártelo con las personas y asociaciones que creas que puedan estar interesadas.


¡Te esperamos!

lunes, 9 de noviembre de 2015

viernes, 23 de octubre de 2015

Una revolución al servicio de los ‘nadies’

Desde la búsqueda de la coherencia. Por eso me sumo a esta propuesta en las primarias de Ahora en Común:

"Queremos, en fin, asaltar los cielos pero con los pies manchados del barro del extrarradio. Más que luchar por la ansiada centralidad del tablero, dejarnos el pellejo para que se tenga en cuenta a todas las personas que han quedado fuera de ese mismo tablero. Sí, se puede."

Enlace completo del registro en el proceso de primarias: https://www.votonline.es/registro

Una revolución al servicio de los ‘nadies’


Miguel_Angel_Vazquez
 Miguel Ángel Vázquez

 Algunas personas me dicen que, al meternos en un proceso así, en unas primarias tan desproporcionadas, cuando el camino que apuesta por la confluencia ya ha sido dado por finiquitado desde algunos espacios, es un poco perder el Norte. Y quizá sea así, quién sabe. En cualquier caso, quizá se trate ni más ni menos que de eso, de perder un poco el Norte. Quizá esa sea la forma para que gane el Sur. El Sur como metáfora y símbolo de tantos “sures” que van creciendo al ritmo de la desigualdad global, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Esa es quizá la principal motivación que nos mueve a las personas que formamos la candidatura Revolución de la Fraternidad a presentarnos a este proceso de primarias dentro de Ahora en Común: poner otros acentos, lanzar perspectivas que suelen quedar relegadas en las Elecciones Generales. Las 31 personas que integramos esta lista plural vivimos con intensidad la inquietud de plantear todas nuestras problemáticas desde una visión global para la construcción de Otro Mundo Posible.

Hemos entendido que el enemigo a batir para lograr una verdadera transformación sistémica no son los políticos locales de los que poco o nada depende, sino agentes supranacionales no elegidos democráticamente como el FMI, el BM o el G-8, que aplastan con sus políticas a pueblos enteros. Perder el Norte es, en nuestra metáfora, que “pierdan” estos para que un auténtico desarrollo sostenible sea posible.
Nos lo decía bien alto el 15-M en las calles y, desde la humildad, hemos querido escuchar. Por aquel entonces, en ese mayo histórico de 2011, era habitual leer la consigna en carteles y pancartas que decía que, si el problema es global, la solución también habría de serlo.

Las personas que formamos la Revolución de la Fraternidad no sólo no hemos olvidado está consigna sino que vemos en ella una senda clara para atajar de manera real los problemas que nos afectan y no como meros parches locales y temporales. De hecho, casi todas las personas candidatas llevamos años peleando la batalla por Otro Mundo Posible desde muy distintas trincheras siempre enfocadas desde esta visión amplia.

Personas como Carlos Prieto, jefe del departamento de Cooperación de Comillas; Teresa Cavero, directora de estudios de Intermón Oxfam; Julián Ríos, uno de los abogados más activos por los derechos de las personas migrantes; María José Marín, presidenta de SETEM España; Daniel García, activista por los derechos de las personas excluidas en Cuarto Mundo, o José Eizaguirre, director de Biotropía, han decidido hacer esta apuesta desde la confianza puesta en que el fin de la pobreza es una decisión política.

Así mismo, por coherencia y por nuestro compromiso, también hemos querido contar con la riqueza de tener entre nuestra lista a personas como Adilia Estrada, Alhagie Yerro, Sara Solano o Isaie Senghor. Activistas por los derechos de las personas migrantes, constructoras de un mundo más justo venidas desde Guatemala, Gambia, Perú o Senegal. Nuestra lucha por los derechos de las víctimas de las fronteras se quedaría coja (e incoherente) si no contase con su voz, con su trabajo y con su apoyo.

Hemos querido enfocar nuestra lucha desde una perspectiva de Derechos Humanos sobreponiendo estos a cualquier otra medida. La economía ha de ser una herramienta al servicio de estos y no el centro de toda nuestra vida política y social. Entendemos los Derechos Humanos como una realidad sometida a una justiciabilidad efectiva y exigible y no como una mera meta utópica.

Desde ahí, la lucha contra las pobrezas (infantil, energética, internacional…), la lucha por los derechos de las personas migrantes, la lucha por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible o la lucha, irrenunciable, por el cierre inmediato de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) son una muestra de los puntos fundamentales en nuestra hoja de ruta.

¿Y por qué este nombre? ¿Por qué Revolución de la Fraternidad? La respuesta nos la da ni más ni menos que José Luis Sampedro, al que cito literalmente: “En el llamado Mundo Occidental se impulsó ciertamente la Libertad pero a costa de una intolerable desigualdad. En el mundo comunista se implantó a gran escala la Igualdad pero a costa de la Libertad. Lo que no se ha intentado en serio por ningún sistema es el fomento de la Fraternidad o, al menos, de la Solidaridad, a pesar de que la técnica moderna ha reducido el planeta a un solo mundo, pequeño navío moviéndose por el espacio.”

¿Y por qué hacer todo esto desde Ahora en Común? Entendemos que Ahora en Común, espacio en el que llevamos participando en distintas provincias desde su mismo nacimiento, es hoy por hoy el único espacio que garantiza una confluencia abierta y participativa. Aunque es profundamente mejorable, eso no puede ser motivo para abandonar un proceso impulsado por la ciudadanía que busca la unidad para transformar el sistema. Por el contrario, tiene que servirnos de acicate para lograr que el espacio sea lo más coherente posible, con una pluralidad de visiones y donde la ciudadanía tenga el protagonismo.

Sabemos, por experiencias municipalistas previas, que estos procesos requieren de un tiempo que ahora mismo no tenemos, pero justo por eso hay que apostar desde ya por un espacio que quiere llegar a ser un auténtico espacio ciudadano, abierto, participativo y de confluencia. Afortunadamente, la política no se acaba con las elecciones, aunque estas impongan su ritmo y su agenda.

En resumen, presentamos la candidatura Revolución de la Fraternidad con la intención de facilitar la confluencia con todas las fuerzas del cambio, visibilizar la pluralidad de Ahora en Común y poner el acento sobre cuestiones que suelen quedar en segundo lugar en el debate político. El compromiso con la lucha contra la pobreza, por los Derechos Humanos, por los Objetivos de Desarrollo Sostenible o por los derechos de las personas migrantes nos mueven a presentar una lista que clame por Otro Mundo Posible desde una perspectiva que combine la ecología política con la fraternidad.

Queremos, en fin, asaltar los cielos pero con los pies manchados del barro del extrarradio. Más que luchar por la ansiada centralidad del tablero, dejarnos el pellejo para que se tenga en cuenta a todas las personas que han quedado fuera de ese mismo tablero. Sí, se puede.

lunes, 12 de octubre de 2015

17 octubre – “Derechos para todo@s, pobreza para Nadie”

¡No hay que perdérselo!

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¡Es hora de salir a la calle! ¡Es tiempo de visibilizar y escuchar! Acompáñanos el 17 de Octubre, Día para la Erradicación de la Extrema Pobreza, frente al Ayuntamiento (Plaza de Cibeles) de 11h a 17h00.

Cartel 17 octubre 2015 web

Un año más, el próximo 17 de octubre, os invitamos a compartir el Día para la Erradicación de la Extrema Pobreza. Bajo el lema “Derechos para todo@s, pobreza para Nadie”, queremos reconocer la lucha cotidiana por sus derechos de quienes viven en la pobreza y reivindicar la lucha fundamental de tantas personas por salir adelante y tejer  redes de solidaridad que nos permitan avanzar junt@s en la construcción de una sociedad sin pobreza.
Son muchos los miembros de nuestra sociedad que enfrentan enormes barreras para el pleno ejercicio de sus derechos; muchas personas cuyos conocimientos y capacidades no son reconocidos ni tenidos en cuenta; mucha la experiencia que no incorporamos a la riqueza colectiva. Quienes viven en la pobreza son imprescindibles. Por ello:

CONVOCAMOS A UN ENCUENTRO EN LA PLAZA DE CIBELES, FRENTE AL AYUNTAMIENTO

A lo largo del día propondremos diferentes espacios y talleres para poner en común las experiencias de lucha colectiva por la erradicación de la pobreza y la construcción de una sociedad más justa.

¡Os esperamos!

Programa
11:00       Acogida y comienzo de Talleres Infantiles
11:30       Foros Temáticos
–    Participación y Ciudadanía
–    Ingresos para una Vida Digna
–    Vivienda Digna para Todas las Personas
–    Migraciones
13:30       Asamblea Plenaria
Lectura del Manifiesto
Concierto
14:30       Comida de traje (“yo traje esto, tú trajiste aquello…” Traemos y compartimos)
16:00       Talleres Creativos.

viernes, 10 de julio de 2015

Ahora en Común

Es el momento de buscar el desborde... Para sumarte y firmar... Aquí


Ahora en Común

Invitación a la confluencia

Ahora en común, una marea confluyente para ganar las elecciones generales.

La necesidad de una candidatura de la gente y para la gente con ambición de transformar en común nuestro país es un clamor en las calles. Ahora en común es el nombre de un sueño que late en el corazón de una ciudadanía que anhela el cambio.

Los nuevos ayuntamientos han demostrado que los procesos participativos, hechos desde abajo, desatan la confianza y la ilusión, desbordando las campañas electorales hasta recuperar las instituciones para la gente. Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Zaragoza en Común, Por Cádiz Sí Se Puede, las mareas y las demás candidaturas de confluencia nos muestran el camino para cambiar no sólo los municipios sino también el conjunto del Estado.

Creemos posible e ineludible anteponer lo que nos une a lo que nos diferencia para llegar a un acuerdo en torno a una serie de puntos programáticos de sentido común que reflejen el consenso social de nuestro tiempo: la necesidad de recuperar la soberanía, regenerar y profundizar la democracia, restituir la decencia y la transparencia en el ejercicio de la función pública, defender la universalidad de los derechos humanos (educación, sanidad, alimentación, vivienda y trabajo) y establecer la dignidad, la igualdad, la sostenibilidad, la participación y la justicia como principios rectores de la nueva política que exigen los retos y oportunidades del siglo XXI.

Ahora en común es una iniciativa ciudadana inspirada por la creencia de que el éxito está en la unión de la diversidad y que, consecuentemente, quiere crear espacios amplios, en los cuales todas las personas y fuerzas políticas que apuestan por el cambio, se sientan cómodas trabajando en común, mediante un método inclusivo y democrático que garantice la pluralidad y la equidad en el proceso de elección de los candidatos y candidatas.

Ahora es el momento de construir una marea ciudadana por la confluencia capaz de continuar con la senda de cambio de los nuevos Ayuntamientos, ganar las elecciones generales e inaugurar una era de Gobierno de las personas y para las personas.

Ahora en común. ¡Sí se puede!

martes, 9 de junio de 2015

Otras formas de ser sindicalistas

Un interesante reportaje aparecido en Diagonal sobre los diferentes rostros y maneras del sindicalismo hoy en día:

Distintas iniciativas apuestan por una lucha que aúne lo laboral y lo social



Parecía cosa de ciencia ficción, pero los técnicos que trabajan para Tele­fónica-Movistar han logrado en los últimos dos meses dos objetivos nada sencillos en nuestros días: la participación activa y continuada de los autónomos en una huelga, a pesar de la dificultad intrínseca de los trabajadores “por cuenta propia” para usar este método de lucha, y la unión de tres tipos de trabajadores que, a pesar de hacer el mismo trabajo, permanecían divididos por las distintas modalidades de contratación. Traba­jadores de contratas, subcontratas y falsos autónomos mantienen al cierre de esta edición una huelga indefinida para exigir mejoras laborales a Telefónica, y llevan varios días de encierro en un local de la multinacional en Barcelona, y ello sin el apoyo de los sindicatos mayoritarios, que no han tardado en pactar con las contratas de Telefónica. 

En la huelga, convocada por el pequeño sindicato AST y secundada por Co.bas y CGT, no mandan las estructuras sindicales, sino los propios trabajadores, según explican sus portavoces a Diagonal, organizados en asambleas y comités de huelga con participación paritaria de los tres colectivos, que se sostienen gracias al apoyo de varias cajas de resistencia nutridas por la solidaridad de la ciudadanía.  

Frente al ‘sindicalismo de sillón’, centrado principalmente en las negociaciones, el sindicalismo de base sigue abriendo frentes en un panorama laboral desestructurado. Un claro ejemplo es el del Sindicato de Obreros del Campo (SOC). Nacido en los años 70 en Andalucía con una demanda básica de reforma agraria y reparto de tierras entre los jornaleros desposeídos, el SOC se ha destacado por sus prácticas de acción directa, sobre todo por las ocupaciones de tierras improductivas de grandes terratenientes o de titularidad pública, unas prácticas que se mantienen hasta hoy. Con ellas denuncian que, “mientras hay miles de jornaleros que no consiguen juntar las 35 peonadas que se les exigen para cobrar la renta agraria, hay tierras públicas a las que no se da una utilidad social, que sería que se cultive y que se creen puestos de trabajo y riquezas en nuestros pueblos”, dice Mari Carmen García, una de sus dirigentes. 

En 2007, el SOC impulsó la creación del Sindicato Andaluz de los Trabajadores (SAT) y dio el salto del campo a la ciudad. Su perfil de afiliados incluye jornaleros del campo, precarios, eventuales, parados... “La diferencia entre el sindicalismo que hacemos con respecto a los sindicatos tradicionales es que, mientras ellos se basan más en negociar la paz social, nosotros decimos que en vez de estar en los despachos negociando de espalda a los trabajadores debes hacerlo con la voz de los trabajadores, que sean ellos los que tengan la iniciativa”, dice García, que añade que no sólo denuncian los atropellos laborales ante Inspección de Trabajo o en los tribunales, sino que “hacemos acción directa, vamos al tajo, nos movilizamos, paramos el trabajo”. Este tipo de activismo ha convertido al SAT en el sindicato más reprimido de Europa, con 700 miembros imputados, 900.000 euros en multas y condenas a prisión que suman 400 años.

Pero el sindicalismo del SAT no se queda sólo en el ámbito del trabajo, sino que su “sindicalismo a pie de tajo”, como ellos mismos lo califican, apuesta por una estrecha unión entre lo social y lo laboral. “Si hay cientos de familias en riesgo de exclusión social y están obligadas a ir a los comedores sociales, y coincide con que Mercadona no respeta los derechos de los trabajadores y además tira la comida, expropiamos carros de comida para entregarlos a las familias necesitadas”, explica esta sindicalista en referencia a la acción reivindicativa protagonizada en 2012 por 200 militantes del SAT que acabó con la entrega de los alimentos a varias familias residentes en un bloque ocupado de Sevilla. Otra acción similar realizaron en 2013, cuando, poco antes del inicio del nuevo curso, expropiaron material escolar en un Carrefour “para denunciar y demostrar que, cuando desde la Junta nos venden que la educación no tiene recortes, la realidad es otra: que las familias no pueden comprar el material escolar”. 

sábado, 23 de mayo de 2015

Entregar(nos)

Ayer tuve la suerte de poder compartir tiempo, espacio y charla con algunas personas de las que desde hace un año han venido construyendo esa aventura colectiva que se ha ido desbordando a cada paso, comenzando como Municipalia, transformándose luego en Ganemos Madrid y terminando al final como Ahora Madrid. Me comentaban algunos ecos que ahora les venían a la cabeza sobre los momentos que construyeron este proyecto, y las claves que han permitido que gentes tan diferentes se terminen encontrando y entrelazando apuestas en torno a un eje común sobre el que apoyarse para darle la vuelta a esta ciudad.

"El cuidado ha sido la clave. Nos hemos cuidado unos a otras", me comentaba uno de ellos. A lo largo de todo este proceso de construcción, han buscado maneras para apoyarse mutuamente y que cada persona pudiera aportar en vez de enzarzarse en dinámicas de imponer opiniones o personas unas sobre otras. Un ejemplo claro de esto fue el mecanismo que se eligió para las primarias con las que se eligió la lista que ahora se presenta al Ayuntamiento: en él las diferentes listas no sólo tenían que competir sino que a la vez, necesariamente, debían colaborar y cooperar.

Esta respeto profundo a la libertad (no de la que pregonan por otros lados y que sólo se compra con dinero), junto con la búsqueda del cuidado y el reconocimiento a la otra persona, son claves para que haya podido generarse un  proceso desbordante que día a día se ha ido superando en energía, optimismo, creatividad y amor (sí, amor, hasta se han atrevido a poner en primer plano este sentimiento con el somos tan pudorosos y privativos). Y, al mismo tiempo, el ponerse en esta clave de construcción colectiva tan clara, en la que nadie y todos tienen las razones para avanzar, es lo que le dota también de un especial sentido común y humildad combinado con la capacidad de atreverse a avanzar en común hacia lo que en soledad es solo un sueño.

Al mismo tiempo, me quedo con sensación de cierta envidia por no haber podido implicarme más, contagiarme más, aprender más de este proceso. Me siento todavía demasiado encerrado en mi realidad, en mis propias cercas. Por eso también sueño con que este domingo demos entre muchos pistas de continuidad para que este desborde colectivo se contagie también hacia y desde las instituciones. Ojalá. Mucho nos queda por abrir, por compartir, por entregar de nuestras vidas.

Yo nunca imaginé que podría encontrarme con tantas ganas de votar como las que tengo ahora. Pero sobre todo, con tantas ganas de seguir soñando que es posible ponernos juntas a buscar maneras de cuidarnos mutuamente, de liberarnos unas a otros, de atrevernos a echar el resto para crecer y crear en común.

Ojalá.