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sábado, 7 de abril de 2018

Enseñándonos a mirar la luna

"¿Qué has aprendido hoy en el cole?". Hoy ya no escucho tanto esta frase a mi alrededor, por lo menos en mi círculo cercano, entre idas y venidas sobre cómo no encerrar la educación en una mera acumulación de conocimientos que poder inventariar. Pero sí que es una frase en la que me retumban ecos de otros tiempos y lugares, y que sigue latiendo en el fondo de la preocupación que todxs tenemos por nuestrxs hijxs, aunque nos cueste más enunciarla ahora. Pero ahí está la cuestión: ¿qué aprenden mis hijas en su escuela?¿qué me gustaría que aprendieran?¿qué hecho en falta?¿qué sueño de cara a su futuro?

Así que echo la vista atrás, pidiendo a la memoria que me dé pistas sobre los tesoros recopilados a lo largo de estos años. Y es un alivio descubrir cómo en este caminar, aún corto en el caso de mis hijas, medianamente amplio en el mío, se van acumulando momentos, encuentros y procesos que ofrecen indicaciones de por donde continuar.

En mi vida, un momento clave: el encuentro con las familias del Pozo del Huevo, marcadas por la pobreza y la dignidad a partes iguales, donde me descubrí privilegiado por el simple hecho de poder entrar y salir de allí cada semana tras hacer unas horas de voluntariado, frente al encierro de quienes allí vivían, atrapadxs en una realidad de la que por mucho que luchaban día a día, no había posibilidad de escapar: sin trabajo y sin vivienda adecuada, con el eterno cartel de "fracaso escolar" a cuestas, forzados a la dependencia porque las alternativas que encuentran para salir adelante se criminalizan, culpabilizados siempre de su situación. Como he escuchado muchas veces desde entonces a muchxs en situaciones parecidas: "es como darse contra un muro, como si lo tuvieras que tirar a cabezazos, y al final te rompes". Pero ese muro para mi no es tal, sino una puerta que puedo elegir cuando traspasar, y si es para entrar o para salir. Yo puedo decidir si ir o no ir, si quedarme o marchar. Y hace tiempo decidí que quería dejarla siempre abierta, para poder pasar tiempos dentro viendo cómo enfrentar lo que para ellxs es un muro.

Qué gusto poder recuperar también muchos momentos en los que mis hijas han ido pudiendo experimentar de manera más natural ese encuentro más allá de las barreras que fraccionan nuestra sociedad. Me emociona por ejemplo recordar la pequeña escuela infantil de Tetuán a la que fuimos durante 5 años, donde cada clase era un crisol diverso de gitanxs, payxs, latinxs y africanxs y cada 15 días se juntaba el cole entero para celebrar su riqueza y el gozo de aprender juntxs en torno a un proyecto común, desde lxs mxs peques a lxs mayores. Me emociona especialmente recordar a mis hijas jugando con sus amigxs sin diferenciar colores ni clases sociales, en contraste con los propios miedos con los que yo crecí, aterrado durante toda mi infancia por los prejuicios que descubría en mi mismo hacia el mundo gitano. Miedo que, por otro parte, aún me pesa, y eso que ahora tengo unxs cuantxs amigxs gitanxs. Pero aún hay encuentro en mí ese resquicio de rechazo a primera vista ante todo el que me conecte de nuevo con ese miedo infantil. Ojalá pudiera arrancarme ese automatismo, pero... ahí anda.

Qué gusto poder recordar los primeros años de mis hijas, cuando las calles de Madrid aún bullían en manifestaciones y creíamos que el cambio estaba cerca. Qué gusto que pudieran experimentar ese salir en común, esa fuerza de la lucha y la esperanza compartida.Qué gusto que pudieran cantar, gritar, dejarse invadir por ese grito "¡Si se puede!¡Sí se puede!". Eso quedará grabado, aunque no entendieran muy bien de que iba la cosa en concreto. Frente a las dificultades, cuando no haya salidas claras, ese recuerdo les empujará a buscar con otrxs, y a reafirmar que no hay nada imposible si nos unimos.

Eso no es poca cosa. Porque por todos lados nos bombardean para que nos encerremos con quienes son similares, con quienes nos son cercanos o compartimos determinadas visiones del mundo. Cada vez más encerradxs en burbujas aisladas dentro de las cuales creemos encontrar protección. Y cada vez más muros que dejan fuera a quiénes pueden poner estas burbujas en riesgo. Cada vez más soledad. Cada vez más aislamiento. Cada vez más impotencia. Porque para cambiar las cosas, para darle la vuelta a las realidades que duelen y generan sufrimiento, no hay otra manera que sumar, que sumarnos, que construir puentes, abrir puertas y mirarnos a los ojos. Eso mismo que yo tardé años en poder hacer mientras que para mis hijas fue un juego, muchos juegos. 

En una de esas manifestaciones, todavía con dos años y medio, mi hija de repente miró hacia el cielo y me dijo "Mira, papá.. ¡la luna!". Eso me enseñó ella ese día. Que estando juntxs tenemos que atrevernos a mirar la luna, por lejos que parezca.

Como hicieron por ejemplo en el colegio público Nuñez de Arenas, en Entrevías. Un cole que pasó de ser ejemplo de fracaso y abandono a poner en marcha una revolución desde lo cotidiano pero que apunta muy alto. Y todo porque entre algunas docentes y familias decidieron romper el guetto que se había consolidado, apostando y comprometiendo mucho en el camino. Pero mirando, desde la experiencia compartida, hacía ese horizonte que solo se puede conquistar en común. 

¿Qué es lo que quiero que mis hijas aprendan? A situarse en el mundo en el que viven, en la sociedad en la que estamos, desgraciadamente injusta y desigual. Pero no desde la resignación o la frustración. sino siendo capaces de identificar las oportunidades y herramientas que haya en cada momento para vincularse a otrxs, a lxs que se les parecen y a quienes son más diferentes, para buscarse las mañas con las que construir el "¡Sí se puede!". Y para ello no queda otra que implicarnos, día a día, en hacer posible que su colegio sea cada vez más diverso, dialogante, para todxs (y eso solo es posible dentro de la educación pública) y abierto a la creación colectiva. En ello quiero empeñarme, junto con otras madres y padres que también quieren apostar por ello. Y de eso seguro que aprenderan nuestrxs hijxs, no tanto en función de si tenemos éxito o fracasamos, sino de si somos capaces de seguir enseñándonos mutuamente para no perder de vista donde está la luna. 


lunes, 8 de mayo de 2017

El día de las madres


Este año me ha llegado una reseña del origen de la celebración del Día de la Madre que me parece que es importante rescatar. Porque la propuesta original ha quedado invisibilizada aunque sigue siendo igual de necesaria. Acá va el resumen que hacen de la misma en Plough:

"Mientras países por todo el mundo celebran el Día de las Madres en diferentes fechas del año, en varios países, incluso los Estados Unidos, Italia, Australia, Bélgica, Dinamarca, Finlandia y Turquía, se celebra el segundo domingo de mayo.

Los orígenes de la fiesta oficial en los Estados Unidos se remontan a 1870, cuando Julia Ward Howe, abolicionista mejor recordada como la poeta que escribió " El Himno de la Batalla de la República," se dedicó a establecer un ‘’Día de las Madres para promover la paz. ’’ Howe consagró la celebración a la erradicación de la guerra y organizó las fiestas en Boston durante muchos años.

En 1907, la filadelfiana Anna Jarvis lanzó una campaña para que el Día de la Madre se reconociera oficialmente, cosa que hizo el Presidente Woodrow Wilson en 1914, proclamando un día de fiesta nacional y una "expresión pública de nuestro amor y reverencia hacia todas las madres."

La celebración comercializada de hoy día, con dulces, flores, certificados de regalo y cenas en restaurantes lujosos, tiene poca semejanza a la visión original de Howe. Eso no es nada malo. Pero para que conste, aquí está la proclama que ella escribió en 1870, la cual explica, en sus propias palabras apasionadas, los objetivos originales de la festividad. 

"¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, ya sea su bautismo de agua o de lágrimas! Digan con firmeza: '’No permitiremos que grandes asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras apestando a matanzas, en busca de caricias y aplausos.
No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país para permitir que nuestros hijos se entrenen para herir a los suyos. ’’
Desde el seno de la tierra devastada, una voz se alza con la nuestra. Dice '¡Desarma! ¡Desarma!' La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión".
Así como los hombres a menudo han dejado arado y yunque por el llamamiento a la guerra, que las mujeres ya dejen todo lo que queda de su hogar para un día grande y serio de consejo. Que se reúnan primeramente, como mujeres, para conmemorar y llorar por los muertos. Que se aconsejen solemnemente de la manera en la que la gran familia humana pueda vivir en paz, cada uno llevando en su tiempo la impresión sagrada, no de César, sino de Dios.
"En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido solemnemente que sea designado un congreso general de mujeres, sin importar nacionalidad, y que se lleve a cabo en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales y la gran causa universal de la paz."

jueves, 27 de abril de 2017

Retahilar

Nacen las personas, tejidos de historias. Una vida… un tejer el tiempo. Tiempo para hilar, retahilar, hilvanar, tricotar, remendar, relatar… coser y cantar.

Y desde ahí vía abierta a jugar, inventar, recordar... disfrutar, disfrutar mucho con este espectáculo de Eugenia Manzanera que no hay que perderse si pasa cerca de vuestra puerta.

Para locos bajitos, medianos y altos. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Como si no

Un crudo poema de Javier Gallego que recoge la realidad nuestras fronteras, últimamente alzadas como murallas que expulsan silencio, olvido y muerte. (Se recomienda escuchar el audio mientras se visitan los mapas de la página The refugee project)




Se hunden sus cuerpos como un diluvio en el agua
En el ácido mar que deshace sus huesos
Sin dejar rastro ni restos.
Como si nada sucediera.
Como si nunca hubieran sido.
Como si no fueran nadie.
Como si no.
Lluvia que acribilla la piel del océano
que no sangra y apenas se estremece.
Como si nada.
Como si nunca.
Como si nadie.
Como si no.
El mar los devora en silencio
Con su hambre sin dientes
Su lengua de buitre.
Su boca de cárcel.
Su tripa de cal.
Se los traga y no se sacia.
Se los bebe y tiene sed.
Los ahoga y ni se entera.
Como si apenas.
Como si casi.
Como quizás.
Como que no.
La tierra no los quiere y los echa al mar.
La barca no los quiere y los tira por la borda.
Las olas no los quieren y las algas los devoran.
Sus cuerpos se derraman en el agua
Como arena de un saco.
Como piedras.
Como llanto.
Como adiós.
Su carne se disuelve en la bañera
Crepita, hace espuma y burbujea
Con un ruido de lombrices
De huesos que se derriten
Como si fueran de sal.
Como si fueran de nada.
Como si el mar fuera lava.
Como si fuera alquitrán
Que se les pega a las piernas y a los brazos
Al estómago, al oxígeno y al ánimo
Como un traje de petróleo, sombra y plomo
Que sus músculos no pueden soportar.
Arañan con las uñas la espina del aire
como si agarrasen una cuerda invisible
Y dejan un reguero de sangre entre las nubes
Con el que las gaviotas enrojecen la tarde
Estiran los brazos al cielo
Como si el cielo les oyera.
Como si alguien.
Como si aún.
Como si Dios.
Pero hasta el cielo
Les ha dado la espalda
y no hay un alma a esta hora.
No hay un alma.
No quedan almas
Ni guardas costeras.
Sólo barcos piratas
Que les llevan en galeras.
Mecen las olas a los niños
en su cuna de agua,
en su tumba de sal,
en su nicho de mar,
Mientras sus madres se ahogan
Y se agarran a sus cuerpos que flotan
Como si fueran madera
Como si no fueran.
Como si viento.
Como si muerte.
Como si no.
Son sólo burbujas en la superficie
Espuma de jabón que desaparece
Bajo el voraz oleaje
Cadáveres que el mar escupe a veces
Sobre playas de turistas impasibles
O acaban descosidos contra un arrecife
Tal vez en las redes de los pescadores.
Son peces sin branquias que boquean
Que se beben Adriáticos de un trago
Y les cabe un océano en los pulmones
Como si nada.
Como si aire.
Como silencio.
Como si ruido.
Como si la marea la llevaran por dentro.
Hacen un túnel en el agua
Para llegar hasta el fondo.
Donde no hay luz.
Donde no hay pez.
Donde no hay nadie.
Donde no hay.
Aguacero de gotas negras
en una noche tan oscura
como los ojos de un buey.
Van hasta el fondo, yo lo sé,
y allí en el fondo se clavan
Como arterias
Como dientes
Como la sangre
Como la hiel
Como estandartes
De un ejército derrotado
Mecido por la corriente
Que les balancea incesante
Como espigas de un maizal.
Parece un maizal quemado.
Un negro maizal de cieno.
Maizal de carbón helado.
Un campo de nervios nerviosos
Un cementerio de clavos
en una negrura lunar.
Pero el blanco de sus ojos
da un halo de luz suficiente
para guiar a las sierpes
Que les devoran la carne
Y les dejan en los huesos
Como si fueran de leche
Como si fueran de sol
Como si de cera.
Como si de luna.
Como si de no.
No saben cuántos han sido.
Ni siquiera saben si fueron.
Ni si han dejado de ser.
No están ni vivos ni muertos.
Ni entre la vida y la muerte
Ni ayer ni mañana ni hoy.
Podrían haber muerto.
Podrían haber muerto.
Dicen en las noticias.
Podrían haber muerto mil.
Dicen los titulares.
Podrían haber muerto más.
Dicen las ONG.
Pero son tan negros estos negros
Tan oscuros son sus cuerpos
Que son como el fondo
Que son como el lodo
Que son como un pozo.
Que son como el cosmos
Que ni siquiera los ves.
Pero están ahí.
Porque en algún sitio han de estar.
Porque los vieron partir.
Porque hay quien los echa de menos.
Y han rescatado a algunos
Que han contado que eran muchos.
Dicen que novecientos.
Algunos otros que mil.
Puede que mil quinientos.
O quizá fuera un millón.
Quién sabe.
Tanto da.
Han dejado de contar.
Han perdido la cuenta.
Han cesado la búsqueda.
Ya sólo lo sabe el mar.
Ni siquiera su muerte es segura.
Tampoco entonces su vida.
Podrían haber muerto.
Podrían.
Pero también podrían no.
Como si nada hubiera sucedido.
Como si nunca hubieran sido.
Como si no fueran nadie.
Como si nada.
Como si nunca.
Como si nadie.
Como si no.
Pero sí.
Pero eran.
Pero mueren.
Pero fueron.
Pero son.

lunes, 11 de enero de 2016

Atrapad@s en la escalera

Genial la reflexión de Freinet compartida en su blog por Rafa Cofiño:

"Vais a buscar muy lejos los elementos básicos de vuestra pedagogía. Son necesarias consideraciones intelectuales y vocablos herméticos cuyo secreto poseen solamente los universitarios. Es tradicional referirse a Rabelais, Montaigne y J.J. Rousseau, para hablar sólo de los pensadores cuya reputación es, desde hace tiempo, inatacable.
Pero, ¿estáis seguros de que la mayoría de estas ideas que los intelectuales creen haber descubierto no corren ya por el pueblo desde siempre y de que el error escolástico no es el que las ha minimizado y deformado en su esencia para monopolizarlas y esclavizarlas?"
"El pedagogo había preparado sus métodos minuciosamente; había establecido científicamente, decía, la escalera que debía permitir el acceso a los diversos estadios del conocimiento; había medido experimentalmente la altura de los peldaños para adaptarla a las posibilidades normales de las piernas infantiles; había colocado, aquí y allá, un descansillo cómodo para tomar aliento, y la barandilla solícita sujetaba a los principiantes.
El pedagogo se irritaba no con la escalera, concebida y construida científicamente, sino con los niños que parecían insensibles a su solicitud.
Se irritaba porque todo sucedía normalmente cuando él estaba presente vigilando el ascenso metódico de la escalera, peldaño a peldaño, respirando en los descansillos y agarrados a la barandilla. Pero si se ausentaba un momento, ¡qué desastre y qué desorden! Solamente seguían subiendo metódicamente, peldaño a peldaño, agarrándose a la barandilla y respirando en los descansillos los individuos a los que la escuela había marcado suficientemente con su autoridad, como aquellos perros de pastor a los que la vida ha educado para seguir pasivamente a su dueño y que se han resignado a no obedecer ya más a su naturaleza de perros franqueando senderos y malezas.
La pandilla de niños se entregaba a sus instintos y hallaba de nuevo sus necesidades; uno subía la escalera a gatas; otro tomaba impulso y trepaba por los peldaños de dos en dos, saltándose los descansillos; incluso había quienes intentaban subir de espaldas, y, a fe mía, adquirían en ello cierta maestría. Pero, sobre todo, increíble paradoja, estaban aquellos –y eran la mayoría- para los que la escalera estaba demasiado falta de atractivos y aventuras, y que, rodeando la casa, agarrándose a los canalones, franqueando las balaustradas, llegaban arriba en un tiempo récord, mucho mejor y más rápido que por la escalera llamada metódica, y, una vez arriba, bajaban por la barandilla como por un tobogán... para volver a empezar esta ascensión apasionante.
El pedagogo persigue a los individuos que se obstinan en no subir por las vías que él considera normales. ¿Se ha preguntado si, por azar, su ciencia de la escalera no será una falsa ciencia, y si no habrá otras vías más rápidas y más saludables, que procedan por saltos y por zancadas; si no habrá, según la imagen de Víctor Hugo, una pedagogía de las águilas que no suben por la escalera?"

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Monstruosa

Primero fue "El Monstruo Rosa", que regalamos a la pequeña Maia (2 años) pensando que era más apropiado para su edad. Enseguida descubrimos que tras esa imagen sencilla del cuento había mil juegos y pequeños secretos escondidos que engancharon rápidamente a Sara, nuestra hija mayor (5 años).



Ahora ha vuelto a ocurrir lo mismo con "El Pájaro Amarillo". Una historia simple que sin que te des cuenta revoluciona a las pequeñas y las pone en la pista de lanzamiento para inventar y compartir creando.



Pura magia son las historias que nos regala Olga de Dios. Y además mucha cabeza y corazón muy bien colocados.

No se la pierdan, por favor.


domingo, 18 de octubre de 2015

Tu profe

¿Sabes, Sara?

Un día tras otro, las sonrisas y juegos se suceden en el cole, como una dulce rutina. Los días pasan, uno tras otro, abiertos al futuro lleno de sueños y colores que tienes ante ti. Pero ese futuro, ese horizonte, espera tu caminar construido gracias a mil experiencias, encuentros y aprendizajes.

Hoy queremos recordar algunos de ellos contigo. En la escuela infantil distes muchos de estos primeros pasos, apoyada por unas y otros. Ahí empezaste a experimentar lo que es la amistad, el encuentro con otras niñas y niños como tú, acompañadas por las profes que has tenido en todos esto años. Pero, ¿sabes qué, Sara? Que, aunque siempre hemos sabido que has estado en buenas manos, hubo una profe que para nosotros, y sabemos que para ti también, fue muy especial.

Siempre la recordamos con esa sonrisa y esos brazos bien abiertos para acogeros por la mañana, celebrando desde el principio lo especial que era cada día. Y es que en verdad lo era, ya que conseguía transformarlo en un baile al ritmo de la música que os unía como grupo y os lanzaba a descubrir, experimentar y apasionaros con lo que eráis capaces de crear juntos. Aprender jugando, jugar aprendiendo. Esa era la clave. Y así, viajasteis al mundo de la mayúsculas y las minúsculas, a Europa y sus monumentos, emulasteis a los mejores pintores sin ningún complejo y transformasteis la clase en un mundo mágico en el que la sonrisa y la sorpresa siempre iban de la mano.

Pero no todo era fácil. Los problemas aparecían, como en todos los lugares, ya que cada persona somos de nuestro padre y de nuestra madre. Sin embargo, ella siempre se preocupó por acompañaros de manera muy personal, consciente de las capacidades y bloqueos de cada uno, viendo cómo poder apoyar y animar el paso sin dejar a ningún niño ni niña de lado. Y eso no es fácil. Por eso es de las cosas que más recordamos y valoramos de ella. Contigo lo hizo, día a día, y también con tus demás compañeros y compañeras.

Y es que era realmente emocionante escuchar cómo se despedía, en la fiesta de fin de curso, de los que ya se "graduaban": "mi niño", "mi niña", iba diciendo mientras les daba un gran abrazo. Nos hubiera gustado poder vivir ese momento con ella en tu despedida de la escuela infantil, pero no ha podido ser. No ha podido ser porque en el sistema de oposiciones sin fin en el que estamos inmersos termina puntuando más el ceñirse a la norma marcada que inventar nuevos caminos. Ella estaba convencida de la necesidad de unir pasión, imaginación y aprendizaje. Pero sus examinadoras la pedían que siguiera el guión establecido. Una pena que por querer ser coherente se la penalizara, y con ella a los padres y madres a los que nos encantaría que hubiera seguido con nuestr@s hij@s. Pero al mismo tiempo nos alegraría mucho saber que sigue siendo fiel a si misma.

De todas maneras, nos ha quedado siempre claro que tú has sido una más de "sus niñas". Y que ella ha sido, y siempre lo será, "tu profe". No sabemos muy bien cuándo estarás leyendo estas líneas. Ni si cuando lo hagas habremos vuelto a ver a Paloma, "tu profe". Ojalá. Por eso, al menos, queremos hacerla llegar copia de este mensaje, como quien echa una botella al mar. Aunque no hayamos naufragado, sin ella nos sentimos un poco más solos, sí...

Un abrazo fuerte,


               
                   
                            María y Dani

domingo, 4 de octubre de 2015

"Lánzame, papá"


"Lánzame, papá"

(Dices mientras ofreces tu mano 
pidiendo la mía,
para que una vez juntas pueda 
impulsarte hacia adelante
durante breves segundos,
soltando entonces tu mano
mientras te entregas a una carrera 
en busca del horizonte)

"Lánzame, papá"

(Repites ahora parada
allí donde viste que no merecía 
la pena seguir avanzando sola)

"Lánzame, papá"

(Y de nuevo a la carrera,
liberada y explorando,
empujada y atraída
por el querer descubrir)

"Lánzame otra vez, papá"

(En esta letanía de ida y vuelta 
reconozco mi papel:
ser arco hacia el horizonte,
impulsando libertades,
y acompañar el trayecto 
para dar un nuevo soplo cuando 
los vientos lo frenen.
Lanzar, recoger,
y finalmente abrazar
cuando el cansancio nos pueda.
Y vuelta luego:
lanzar, recoger, abrazar...)

"Lánzame, papá"

lunes, 27 de abril de 2015

Educar

Genial este texto de Gabriel Celaya...
 
Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
 
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
 
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.

lunes, 29 de diciembre de 2014

El maestro ignorante

Tremendamente interesante el libro de "El Maestro Ignorante", de Jacques Ranciere, recogiendo la propuesta de Jacotot, un pedagogo de origen francés que descubrió cómo los diferentes métodos pedagógicos se basan en la asunción de la superioridad eterna de un@s frente a otr@s, de sabi@s frente a iletrad@s. Supo también transitar otro camino en pos de la emancipación intelectual, encontrando las maneras de acompañar este proceso personal e intransferible en el que el papel del maestro no es el de instruir, sino el de acompañar y estimular el caminar este sendero con atención y sin desfallecer. Un reto que hoy en día deberíamos retomar, claramente.

He estado tratando de seleccionar algún fragmento del libro especialmente significativo, pero es de esos en los que hay que sumergirse sin más para descubrir su riqueza, no valen atajos. Pero por lo menos, para animar, acá dejo la presentación del libro:

"En el año 1818, Joseph Jacotot, revolucionario exiliado y lector de literatura francesa en la Universidad de Lovaina, empezó a sembrar el pánico en la Europa sabia. No contento con haber enseñado el francés a los estudiantes flamencos sin darles ninguna lección, se puso a enseñar lo que él ignoraba y a proclamar la palabra de orden de la emancipación intelectual: todos los hombres tienen igual inteligencia. Se puede aprender solo, sin maestro explicador, y un padre de familia pobre e ignorante puede hacerse instructor de su hijo. La instrucción es como la libertad: no se da, se toma. La distancia que el explicador pretende reducir es aquella de la que vive y la que, por tanto, no cesa de reproducir al igual que hace tanto la Escuela como la sociedad pedagogizada. La igualdad no es fin a conseguir, sino punto de partida. Quien justifica su propia explicación en nombre de la igualdad desde una situación desigualitaria la coloca de hecho en un lugar inalcanzable. La igualdad nunca viene después, como un resultado a alcanzar. Ella debe estar siempre delante. Instruir puede significar dos cosas exactamente opuestas: confirmar una incapacidad en el acto mismo que pretende reducirla o, a la inversa, forzar a una capacidad, que se ignora o se niega, a reconocerse y a desarrollar todas las consecuencias de este reconocimiento. El primer acto se llama atontamiento, el segundo emancipación. Es una cuestión de filosofía: se trata de saber si el acto mismo de recibir la palabra del maestro -la palabra del otro- es un testimonio de igualdad o de desigualdad. Es una cuestión de política: se trata de saber si un sistema de enseñanza tiene como presupuesto una desigualdad para "reducir" o una igualdad para verificar. La razón no vive sino de igualdad. Pero la ficción social no vive más que los rangos y de sus incansables explicaciones. A quien habla de emancipación y de igualdad de las inteligencias, la razón responde prometiendo el progreso y la reducción de las desigualdades: aún un poco más de explicaciones, de comisiones, de informes, de reformas... y ya llegaremos allí. La sociedad pedagogizada está ante nosotros. Y a su modo irónico, Joseph Jacotot nos desea buenos vientos."

lunes, 15 de septiembre de 2014

Sabado 20 de Septiembre: Marcha en Bici

Para allá que me ire con las dos peques, uno de las convocatorias anuales más sencillas y majas que hay...

SAM_1978
 
El sábado 20 de Septiembre venid a participar en la marcha ciclista que discurrirá por la zona norte de Madrid (Tetuán,  Fuencarral, Barrio Pilar), apta para todas las edades:

OBJETIVO: reivindicar la utilización de la bicicleta como medio de transporte.
 
DATOS DE LA RUTA:
 
SALIDA: Dehesa de la Villa a las 12:00 h (Aprox C/ Francos Rodríguez, 81)
 
LLEGADA: Parque de la Vaguada: 13:30 h /14:00 h
 
DISTANCIA:  Aproximadamente 14 Km
 
INSCRIPCION: Gratuita, en el momento de la salida
 
RECORRIDO: Dehesa de la Villa, Francos Rodríguez, Pza Castilla, Avda Asturias, Ginzo de Limia, Puentecesures, Monforte de Lemos, Pedro Rico, La Paz, San Modesto, Avda Llano Castellano, Nuestra Señora de Valverde, Cardenal Herrera Oria, Fermín Caballero, Ginzo de Limia, Monforte de Lemos, Parque Vaguada.
 
A la llegada, habrá batucada, refrescos, sorteo de varios regalos (entre los cuales habrá dos bicis!!!), etc…
 
Traed comida para comer juntos en el parque!   
 
ORGANIZAN ASOCIACIONES VECINALES (LA FLOR, BEGOÑA, VENTILLA-ALMENARA), EL CIEA DEHESA DE LA VILLA, ASOCIACIÓN PEDALIBRE Y RADIO ALMENARA.
 
PARTICIPAN Y COLABORAN:
AMPAS, COLEGIOS, OTRAS ASOCIACIONES VECINALES Y DIVERSOS COLECTIVOS DE LA ZONA NORTE DE MADRID
 
 
 RESUMEN DEL COMUNICADO:
 
Desde hace ocho años, los vecinos y vecinas de los barrios del norte de Madrid venimos movilizándonos en el marco de la Semana Europea de Movilidad, reivindicando la bicicleta como medio de transporte.
 
El año pasado solicitábamos la elaboración y puesta en marcha de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) que facilitara los trayectos a pie y en bicicleta y que exigiera la utilización de energías limpias para el transporte motorizado. Y dejábamos claro que ese Plan debía ser participado por la ciudadanía.
 
Hoy tenemos un PMUS,  dicen, pero contiene muchas carencias porque, una vez más, no nos han tenido en cuenta.  Entre estas carencias, y en lo que a movilidad ciclista se refiere señalamos el no contemplar la ampliación de horario para poder llevar la bici en el metro, pero también el hecho de implantar un sistema de bicicletas públicas de alquiler, que no atiende para nada  las demandas ciudadanas, con un precio elevado para las personas que quieran utilizarlo como medio de transporte y con un área de implantación muy pequeña que le resta utilidad como medio de transporte.
 
Estas carencias nos indican, claramente, que la apuesta por la bici por parte del Ayuntamiento, es una mera atracción turística-recreativa, tan lejos de las demandas ciudadanas  que podríamos afirmar que nuestras calles están en SUS manos!
 
 
                ¡ NUESTRAS CALLES EN NUESTRAS MANOS  !!!

lunes, 25 de agosto de 2014

Tierna amargura

Hay libros de cuentos muy ingeniosos, imaginativos, bellos... Pero pocos he encontrado tan valientes como "Zorro", de Margaret Wild, que aborda sin tapujos temas que muchas veces nos da mucho miedo tratar con los más pequeños, por creerlos demasiado duros: la soledad, el desengaño, la tristeza... Pero son necesarios, porque su existencia es la que llena de sentido y permite el encuentro, la reconciliación, la esperanza...

Pocos libros he encontrado que de manera tan hermosa y sencilla lleguen tan hondo. Cada vez que lo leo siento que algo profundo se (con)mueve.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Flamenco y Circo

Fue por casualidad que nos encontramos con su espectáculo en la plaza de Navacerrada el fin de semana pasado. Al preguntar sobre cuál iba a ser el espectáculo que se estaba preparando cuando llegamos, la respuesta nos obligó a quedarnos, dispararada la curiosidad: "Flamenco-circo". Una mezcla arriesgada, que bien podía haber quedado en un bluff, pero que el grupo de Albadulake consigue que cuadre perfectamente. Al compás de la música van surgiendo sorpresas, risas, bailes de mil tipos... Una gozada. Nuestra hija de cuatro años no podía estarse quieta, mezclando las ganas de bailar con las carcajadas.

Así que cuando se encuentren con esta propuesta cerca, ni lo duden. A por ella.

jueves, 31 de julio de 2014

Simplemente magia

Antonio Rubio lo ha vuelto a hacer. En equipo con Oscar Villán ha lanzado tres nuevos libros de esa colección de tesoros llamada "De la cuna a la luna". Unos libros sencillos, que en una primera lectura parece que aportan poco, que ahí acaban sin más, y que sin embargo consiguen una cierta curiosidad con su aire ingenuo, de juego, con su ritmo que poco a poco, con cada lectura, se va haciendo protagonista.

Así nos ocurrió con uno de estos tres nuevos libros, "Violín". Parecía uno de los más simples de la colección, pero tenia algo, y no sabíamos qué. El caso es que esta última semana mi hija de 4 años y una amiga suya de 6 decidieron robárselo a la más pequeña, que era para quién supuestamente iba dedicado el libro, y empezaron a pedirme que lo leyera una y otra vez, cada vez de manera más insistente. Y así, poco a poco, la lectura se fue transformando en canto, y éste se fue acompañando de un baile, y el libro se convirtió en una fiesta divertidisima que las niñas tenían ganas de compartir con todo aquel que pasara cerca.

¿Que suena exagerado? Puede que sí. La única manera de comprobar si es cierto es leyendo el libro, una vez, otra, otra, dejándose llevar por su inmenso recorrido oculto y viendo a ver si su ritmo conecta o no contigo.

Una joya, a mi parecer, a la altura de otras como "Luna" y "Pajarita de papel".



miércoles, 16 de julio de 2014

Aquí sigues...

... llenado nuestros días con sonrisas,
celebrando la vida a cada paso,
refugiada en el cariño si hace viento,
confiada en el salto, ojos cerrados.

El mundo se descubre, paso a paso,
lentamente, 
mientras tú lo abrazas con las manos.

La vida desenrrolla sus pasiones,
te lanza invitaciones que recoges
con tu risa y tus cantares fuertes, sanos.

Y yo me siento a verte, aún si cansado,
abriendo mis oídos a tu voz
prestándote mis manos para el juego,
dejándome llevar por tu pasión.

Cuatro años ya.
Cuatro años todavía. 

viernes, 27 de junio de 2014

Otro escaparate más

Llevaba unos días queriendo escribir algo sobre el tema de BiciMAD, ese nuevo sinsentido que se han sacado de la manga en nuestro querido Ayuntamiento madrileño: bicis electricas para fardar por el precio por el que se podían haber comprado unas cuentas más sencillas; pago constante, desde el primer minuto, para que así no nos animemos mucho; limitación de su disponibilidad a los barrios centricos y mejor comunicados, mientras otros que tienen una orografia y una limitación de transporte público que les haría ideales para este tipo de proyectos, como es Villaverde, se quedan con el "algún día llegará".

Un despropósito, al menos para los habitantes de esta ciudad. De verdad que no entiendo esta fantochada. Hasta que de repente Fanetín me abre los ojos en un interesante artículo del que extraigo a continuación:

"El modelo de BiciMAD siempre conlleva un coste para cualquier tipo de uso (aunque sean 10 minutos) y para todo tipo de abonados, algo desconocido en otros modelos como Sevilla, Barcelona, Zaragoza, Gijón o París. Con ese cobro mínimo que plantea BiciMAD, si quieres usar sus bicicletas como medio de transporte para ir al trabajo, eso te costaría: 25€ de la cuota anual más (tomando el mínimo: usas la bici menos de 30 minutos) 20 días x 11 meses x 2 veces (ida y vuelta) x 0,5€ = 220€, con lo que pagarías al año por el uso de las bicis municipales para ir a trabajar un mínimo de 245€.

En Sevilla, hacer lo mismo te costaría sólo 33€ al año. En Barcelona 47€, Zaragoza 36€, Valencia 27€ y en París 29€ (ó 19€ si eres menor de 26 años). Ah, y en Quito o Gijón es gratis.
De todos los modelos que he visto, BiciMAD es el único que cobra a los abonados de larga duración desde el minuto uno. O sea, a los residentes de la ciudad."

sábado, 7 de junio de 2014

Libre

Acá va un genial texto del ya reincidente en este espacio Santiago Alba Rico. Muy apropiado además para estos tiempos que corren:


El viento escapa entre los barrotes

Por un momento pareció finalmente vencido. Detenido en la ciudad de El Paso mientras levantaba del suelo un clamor de hojas, fue conducido el pasado viernes a prisión y encerrado en una celda de alta seguridad. Pero la alegría ha durado apenas unas horas. Ayer por la mañana el viento se coló por los barrotes, recorrió las galerías arrancando las gorras a los carceleros, salió al patio con bufidos de felino e irrumpió en la biblioteca, donde pasó una a una todas las páginas de un gran tomo que acababa de abrir sobre la mesa un prisionero mexicano acusado de terrorismo. Después de leer el libro, el viento salió a la calle por la ventana del despacho del director –tras ordenarle todos los papeles– y se lanzó al desierto en libre y restallante galopada.

Según informa nuestro corresponsal, en las últimas 24 horas el viento ha recorrido todo el territorio de EEUU, de Texas a Alaska, arrancando de los mástiles todas las banderas, las cuales vuelan por encima de las ciudades, como una bandada de barras y de estrellas, para ir a precipitarse al mar de Bering. Desteñidas por el agua, los esquimales las recogen y las convierten en cometas del color del cielo. “Hacen juego con el hielo, que es una enorme bandera blanca”, ha declarado uno de ellos.

Por el camino, el viento ha dado la vuelta a todos los espejos, derribado las puertas de doce bancos, volcado un convoy militar, repartido libros y pañuelos en la periferia de Detroit, recolocado las tejas de la casa de Camila Jackson, arrojado un cubo de basura al paso del gobernador de Ilinois y trasladado al electricista William Piston, que llegaba tarde, hasta Dakota del Norte, donde le esperaban para empezar un nuevo mundo.

Europa se encuentra en estado de máxima alerta.