Sí, esa parece ser nuestra condición actual, fragmentad@s, dividid@s entre las diferentes dimensiones que nos conforman: nuestra vida personal y familiar, nuestro trabajo, nuestro ocio, nuestros sueños... Cada una por su lado, con escasos puntos de encuentro. Y no es que estemos rot@s, no, es que forma parte de nuestro ser: somos rot@s. Asi, nuestra vida se transforma en un juego de equilibrios entre las diferentes dimensiones, que en vez de empujar hacia una vida más plena e integrada parece que luchan entre sí sin posibilidad de integración mutua: el trabajo me aporta dinero, pero en muchos casos a costa de realización personal y del cuidado de la gente querida; las tareas de cuidado parece que se oponen a la idea normalizada de ocio, y también al desarrollo profesional...
Pero ese "ser roto" no es sólo algo interior, individual, sino que precisamente comienza en el desgarramiento que se produce con nuestro "ser común", el "ser con otros". Por todos lados nos llueven mensajes y presiones para olvidar, para cerrar los ojos al que tenemos al lado e introducirnos en el falso sueño del "ser individual", independiente. Para entender de qué va este bombardeo un ejemplo siempre genial son los anuncios de loterías, que no cesan de vender fantasías que, aunque tod@s sabemos que no son ciertas, no nos resistimos a jugar con ellas de alguna manera.
Pensando en esto, leía esta mañana algunos pasajes de "La potencia de los pobres", de Majid Rahnema y Jean Robert, que recogen el contraste entre el funcionamiento de las sociedades tradicionales o vernáculas y el mundo moderno, y la ruptura que ha supuesto la llegada de este. No es por ponerse nostálgicos ni idealizar lo ya lejano, pero sí que es interesante por cómo señala los límites y vacíos de nuestra sociedad. Acá van algunos fragmentos:
"Podríamos arriesgarnos a afirmar que la mayor parte de las sociedades vernáculas marcadas por las tradiciones de pobreza convivial, tienen al menos estos cinco puntos en común:
desastrando
viernes, 24 de mayo de 2013
Somos rot@s
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jueves, 23 de mayo de 2013
No es lo mismo
Por todos lados llueven recortes, por todos lados los cinturones se aprietan, y así parece que estamos todos en el mismo barco, bajo la misma presión, con la misma asfixia... Un espejismo como otro cualquiera, que puede ayudar a unir gentes que vivimos en condiciones muy diferentes, pero también a negar las realidades concretas que vivimos cada un@, y que no son para nada iguales.
Porque aunque el hecho de que disminuyan salarios y desaparezcan pagas extras excusándose en la mentira del "no hay recursos", mientras estos se destinan a alimentar los intereses de quienes más tienen, resulta escandaloso, no podemos esconder que estos recortes no afectan por igual al que cobra 3000 euros que al que cobra 1000. Por poner un ejemplo de un entorno que conozco, en un centro de salud no afecta igual esta reduccción al médico que al personal de la limpieza. Y mucho menos si ampliamos el campo de visión e incluimos en él a quienes cobran prestaciones como la Renta Mínima de Inserción o los 400 euros cuando se acaba el paro.
El otro día, preparando la Universidad Popular Cuarto Mundo en un comedor social, salía este tema al hablar sobre qué permiten y qué no este tipo de ayudas, que quienes las otorgan clasifican ell@s mism@s como de "supervivencia". En ese diálogo, un hombre que parecía ser originario de los países del este de Europa, gracias a su poco dominio del castellano consiguió explicar de manera realmente clara una de las claves de este asunto.
Así dijo: "Estas ayudas permiten tener una vida básica, pero no una vida digna. Una vida digna es la que llevan los ciudadanos de primera. Una vida básica es que no puedes morir, pero tampoco puedes vivir".
No poder morir, pero no poder vivir. A eso estamos condenando a much@s, cada vez a más. Efectivamente, no es lo mismo que tener que reducir nuestro nivel de vida y disponer de menos dinero para ocio o accesorios varios.
No morir, no vivir. ¿Es este el purgatorio en la tierra?
Porque aunque el hecho de que disminuyan salarios y desaparezcan pagas extras excusándose en la mentira del "no hay recursos", mientras estos se destinan a alimentar los intereses de quienes más tienen, resulta escandaloso, no podemos esconder que estos recortes no afectan por igual al que cobra 3000 euros que al que cobra 1000. Por poner un ejemplo de un entorno que conozco, en un centro de salud no afecta igual esta reduccción al médico que al personal de la limpieza. Y mucho menos si ampliamos el campo de visión e incluimos en él a quienes cobran prestaciones como la Renta Mínima de Inserción o los 400 euros cuando se acaba el paro.
El otro día, preparando la Universidad Popular Cuarto Mundo en un comedor social, salía este tema al hablar sobre qué permiten y qué no este tipo de ayudas, que quienes las otorgan clasifican ell@s mism@s como de "supervivencia". En ese diálogo, un hombre que parecía ser originario de los países del este de Europa, gracias a su poco dominio del castellano consiguió explicar de manera realmente clara una de las claves de este asunto.
Así dijo: "Estas ayudas permiten tener una vida básica, pero no una vida digna. Una vida digna es la que llevan los ciudadanos de primera. Una vida básica es que no puedes morir, pero tampoco puedes vivir".
No poder morir, pero no poder vivir. A eso estamos condenando a much@s, cada vez a más. Efectivamente, no es lo mismo que tener que reducir nuestro nivel de vida y disponer de menos dinero para ocio o accesorios varios.
No morir, no vivir. ¿Es este el purgatorio en la tierra?
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martes, 21 de mayo de 2013
Monedas sueltas
Aunque a veces nos cueste creerlo, hay vida, y mucha, más allá del euro. Eso pensaba el otro día leyendo el artículo que me mandaba Javi sobre las monedas locales, y en el que entre otras cosas interesantes he encontrado el blog de Vivir sin empleo, en el que nos regalan una buena introducción al tema. Para poder bucear en el tema y lanzarnos de una u otra manera:
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lunes, 20 de mayo de 2013
Yo SÍ
Más de un año ha pasado desde que dieron la vuelta al modelo de atención sanitaria de nuestro país. Merece la pena recordarlo con la gente del Yosí:
Un año de exclusión sanitaria. Un año de desobediencia. Yo Si Sanidad Universal from Yo Sí Sanidad Universal on Vimeo.
Un año de exclusión sanitaria. Un año de desobediencia. Yo Si Sanidad Universal from Yo Sí Sanidad Universal on Vimeo.
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miércoles, 15 de mayo de 2013
Versos para el pueblo
El Chojín viene siendo desde hace tiempo una de las mentes más agudas y de las voces más inspiradas de nuestro entorno. Y en esta pieza, "Indignación", lo demuestra una vez más:
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Frente a la nada
Una última reflexión sobre el 15-M de "Al final de la asamblea", aprovechando el aniversario...
Como en La historia interminable, algo monstruoso continúa su avance en este 2013, algo que se lo está tragando todo, ‘la nada’ que va engullendo de un día para otro las reglas de nuestras vidas laborales,
los derechos básicos, el comedor del cole. Lo que antes era normal, la
sanidad, la justicia, lo más sencillo, va cambiando o desapareciendo.
Los editoriales de los medios mainstream anuncian hace tiempo un fascismo, un populismo o un estallido que no acaba de llegar.
El escenario social contra el que impacta ‘la nada’ no es inerte: la marea verde, los funcionarios –policías incluidos– desbordando las calles aquel 19J, la enormidad de la marea blanca, las convocatorias en el Congreso, la plataforma antidesahucios, el 23F, el desbordamiento en las calles de las huelgas generales, los escraches, los miles de microlaboratorios de procomún, colaboración, autogestión, guerrilla mediática y de acción en red… Ecos que encuentran resonancias inesperadas por buena parte del globo, por debajo del radar de las lenguas políticas oficiales y de los medios de masas. Un fantasma que aparece y reaparece a cada paso.
Una serie de eventos de politización que van incluyendo a capas cada vez más extensas de la sociedad y que replican características que acaso sean los signos del tiempo, las que se revelaron aquel 15M y que dejaron suficiente impronta en el imaginario colectivo para convertirse en lugares comunes de la expresividad política y social. Nos referimos a la participación de cualquiera como cualquiera, a la huida de las identidades políticas previas, a la ausencia de liderazgos y de identificaciones fuertes, a la fuga del mapa político tradicional de derechas-izquierdas, a la espontaneidad, a la libre toma de la palabra, al tono alegre, a la noviolencia –a pesar del ahínco desesperado de un régimen en descomposición buscando su reflejo violento–, etc.
Códigos, lógicas y prácticas que se comparten, y replican, desde las que se habla y que definen una fuerte novedad entre nuestras vidas y el viejo mundo tal y como eran las cosas para el discurso político del poder. Donde se veía incumplimiento de deberes por el impago de una hipoteca, ahora vemos un desahucio criminal; donde se veía el fin del chollo de funcionarios, ahora vemos un saqueo de la sanidad, de la justicia y de la educación pública; donde había PP/PSOE, ahora vemos un mundo... Y así un largo etcétera en el que el desquicie de un mundo ordenado en lo-que-hay reacciona histérico ante cualquier gesto de enunciación de un posible 99%.
El mundo que sobreviene en forma de gran expolio social se dice a sí mismo con palabras que hablan de competencia, deuda, cliente, servicios, representantes y eficacia. Un mundo en el que se suspende lo público, se usurpa lo común y se exalta el éxito individual medido en dinero, contra todo pronóstico resulta que no encaja aún con las gentes que se dedican cada día a atender pacientes, alumnos, ancianos, que simplemente realizan su trabajo por el afán de su utilidad, o por la necesidad de vivir en común.
Junto a los hilos o estructuras profundas de nuestra sociedad, que se han ido revelando desde que ‘la nada’ nos asola y que hablan de una sociedad más cohesionada de lo que suponíamos, emerge con intensidad la ansiedad de la mirada al poder ‘de arriba’, al Parlamento, la ansiedad por la búsqueda de soluciones a las urgencias de nuestras supervivencias. Hace falta algo más y se piensa en las elecciones, en lo fáctico.
Entre la dicotomía de esa ansiedad y la vuelta a la vieja política, dispositivos propios del nuevo cerebro político comienzan a pensar como reto el problema del poder de otra manera. Partidos red, mareas y nuevos prototipos enfrentan la forma de evitar volver a dormir, después de que despertáramos.
La guerra entre el fantasma y ‘la nada’, entre la democracia y lo común contra el asalto de la máquina, se libra al margen de las palabras políticas clásicas y por debajo de los viejos radares. Se juega en cada transformación, en cada experimento en común y en lo que osemos imaginar y hacer. El escenario está profundamente abierto.
Los editoriales de los medios mainstream anuncian hace tiempo un fascismo, un populismo o un estallido que no acaba de llegar.
El escenario social contra el que impacta ‘la nada’ no es inerte: la marea verde, los funcionarios –policías incluidos– desbordando las calles aquel 19J, la enormidad de la marea blanca, las convocatorias en el Congreso, la plataforma antidesahucios, el 23F, el desbordamiento en las calles de las huelgas generales, los escraches, los miles de microlaboratorios de procomún, colaboración, autogestión, guerrilla mediática y de acción en red… Ecos que encuentran resonancias inesperadas por buena parte del globo, por debajo del radar de las lenguas políticas oficiales y de los medios de masas. Un fantasma que aparece y reaparece a cada paso.
Una serie de eventos de politización que van incluyendo a capas cada vez más extensas de la sociedad y que replican características que acaso sean los signos del tiempo, las que se revelaron aquel 15M y que dejaron suficiente impronta en el imaginario colectivo para convertirse en lugares comunes de la expresividad política y social. Nos referimos a la participación de cualquiera como cualquiera, a la huida de las identidades políticas previas, a la ausencia de liderazgos y de identificaciones fuertes, a la fuga del mapa político tradicional de derechas-izquierdas, a la espontaneidad, a la libre toma de la palabra, al tono alegre, a la noviolencia –a pesar del ahínco desesperado de un régimen en descomposición buscando su reflejo violento–, etc.
Códigos, lógicas y prácticas que se comparten, y replican, desde las que se habla y que definen una fuerte novedad entre nuestras vidas y el viejo mundo tal y como eran las cosas para el discurso político del poder. Donde se veía incumplimiento de deberes por el impago de una hipoteca, ahora vemos un desahucio criminal; donde se veía el fin del chollo de funcionarios, ahora vemos un saqueo de la sanidad, de la justicia y de la educación pública; donde había PP/PSOE, ahora vemos un mundo... Y así un largo etcétera en el que el desquicie de un mundo ordenado en lo-que-hay reacciona histérico ante cualquier gesto de enunciación de un posible 99%.
El mundo que sobreviene en forma de gran expolio social se dice a sí mismo con palabras que hablan de competencia, deuda, cliente, servicios, representantes y eficacia. Un mundo en el que se suspende lo público, se usurpa lo común y se exalta el éxito individual medido en dinero, contra todo pronóstico resulta que no encaja aún con las gentes que se dedican cada día a atender pacientes, alumnos, ancianos, que simplemente realizan su trabajo por el afán de su utilidad, o por la necesidad de vivir en común.
Junto a los hilos o estructuras profundas de nuestra sociedad, que se han ido revelando desde que ‘la nada’ nos asola y que hablan de una sociedad más cohesionada de lo que suponíamos, emerge con intensidad la ansiedad de la mirada al poder ‘de arriba’, al Parlamento, la ansiedad por la búsqueda de soluciones a las urgencias de nuestras supervivencias. Hace falta algo más y se piensa en las elecciones, en lo fáctico.
Entre la dicotomía de esa ansiedad y la vuelta a la vieja política, dispositivos propios del nuevo cerebro político comienzan a pensar como reto el problema del poder de otra manera. Partidos red, mareas y nuevos prototipos enfrentan la forma de evitar volver a dormir, después de que despertáramos.
La guerra entre el fantasma y ‘la nada’, entre la democracia y lo común contra el asalto de la máquina, se libra al margen de las palabras políticas clásicas y por debajo de los viejos radares. Se juega en cada transformación, en cada experimento en común y en lo que osemos imaginar y hacer. El escenario está profundamente abierto.
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martes, 14 de mayo de 2013
La potencia de los pobres
Pocas veces me había encontrado con una presentación de un ensayo tan sugerente como la de "La potencia de los pobres", de Majid Rahnema y Jean Robert. No me ha dado tiempo para leer mucho más del libro, pero acá lo dejo por si alguien se anima a hacer una lectura compartida, junto con el prefacio tan "potente" en todos los sentidos...
"¿Dónde estaban los pobres durante todos estos cambios de “regímenes” y de juegos de “poder”? ¿Cómo se manifestaba su potencia , esa potencia de actuar que Spinoza denominaba potentia? ¿No ha sido a menudo contrariada, incluso aplastada por los nuevos pudientes y los hombres de poder? ¿Peor, no ha sido a su vez afectada por las ilusiones que acompañaban el progreso como su sombra y por su consecuencia, la triste servidumbre voluntaria, que habría siempre sido la fuente de los poderes de la famosa tríada del tirano, del cura y del esclavo?
Nos parece que el tiempo de pensar de otra manera ha llegado. Hay mucho que aprender de la ética de vida propia de los pobres, de lo que Gilles Deleuze llamó los devenires minoritarios. Es urgente repensar el lugar de estos devenires, de sus posibilidades de florecimiento y, a la luz de estas posibilidades a menudo negadas, buscar las causas profundas de las tragedias y aporías en las que nos hemos dejado encerrar.
Algunos autores que nos han inspirado consideran – y nuestra experiencia lo confirma – que cuando esos devenires minoritarios llegan a conciliar la fuerza natural de los deseos y la razón, llegan a ser parecidos a granos de polen capaces de diseminar su potencia y fecundar a otros que encuentran en el camino. Más que en las mayorías masificadas, nosotros ponemos nuestras esperanzas en estas multitudes de devenires minoritarios que, al decir de Deleuze, “son todo el mundo” y se enriquecen mutuamente en sus encuentros. Y, como él, nosotros ponemos nuestras esperanzas en los procesos, más que en las instituciones que se erigen como la liberación de los pobres, o en las campañas de ayuda a los pobres, o incluso en las revoluciones programadas por los revolucionarios profesionales.
"¿Dónde estaban los pobres durante todos estos cambios de “regímenes” y de juegos de “poder”? ¿Cómo se manifestaba su potencia , esa potencia de actuar que Spinoza denominaba potentia? ¿No ha sido a menudo contrariada, incluso aplastada por los nuevos pudientes y los hombres de poder? ¿Peor, no ha sido a su vez afectada por las ilusiones que acompañaban el progreso como su sombra y por su consecuencia, la triste servidumbre voluntaria, que habría siempre sido la fuente de los poderes de la famosa tríada del tirano, del cura y del esclavo?
Nos parece que el tiempo de pensar de otra manera ha llegado. Hay mucho que aprender de la ética de vida propia de los pobres, de lo que Gilles Deleuze llamó los devenires minoritarios. Es urgente repensar el lugar de estos devenires, de sus posibilidades de florecimiento y, a la luz de estas posibilidades a menudo negadas, buscar las causas profundas de las tragedias y aporías en las que nos hemos dejado encerrar.
Algunos autores que nos han inspirado consideran – y nuestra experiencia lo confirma – que cuando esos devenires minoritarios llegan a conciliar la fuerza natural de los deseos y la razón, llegan a ser parecidos a granos de polen capaces de diseminar su potencia y fecundar a otros que encuentran en el camino. Más que en las mayorías masificadas, nosotros ponemos nuestras esperanzas en estas multitudes de devenires minoritarios que, al decir de Deleuze, “son todo el mundo” y se enriquecen mutuamente en sus encuentros. Y, como él, nosotros ponemos nuestras esperanzas en los procesos, más que en las instituciones que se erigen como la liberación de los pobres, o en las campañas de ayuda a los pobres, o incluso en las revoluciones programadas por los revolucionarios profesionales.
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lunes, 13 de mayo de 2013
A pie de calle
En breve se presenta el libro de "Así en la tierra", en el que se recorre la apasionante historia de compromiso construida por Enrique de Castro con tantos otros que se le han unido a lo largo de las últimas décadas.
Una buena oportunidad para asomarse al pensamiento y la vida de este hombre tan necesario. Acá va un botón de muestra:
Entrevista a Enrique de Castro: "Dios no cree en ninguna de las religiones creadas, incluida la católica" from La Entrevista del Mes on Vimeo.
Una buena oportunidad para asomarse al pensamiento y la vida de este hombre tan necesario. Acá va un botón de muestra:
Entrevista a Enrique de Castro: "Dios no cree en ninguna de las religiones creadas, incluida la católica" from La Entrevista del Mes on Vimeo.
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domingo, 12 de mayo de 2013
El 15M y lo invisible
Segunda entega de material para reflexionar en torno al aniversario del 15M. Esta vez es el turno de Armando Fernandez Savater, como siempre aportando elementos interesantes en torno a lo que se mueve en las plazas y en las calles:
Mayo es época de exámenes y el 15-M no se libra. Las
celebración del segundo aniversario es una ocasión propicia para el
juicio mediático: ¿está aún vivo el 15-M, qué queda? ¿Son más, son
menos? ¿Y qué han conseguido? Son ojos que ven lo que están habituados a
ver: el evento y no el proceso, la identidad y no las metamorfosis, lo
espectacular y no lo cotidiano, lo macro y no lo micro, lo
cuantitativo y no lo cualitativo, los resultados y no los efectos.
Mirada clínica, mirada exterior, mirada del Padre, el mayor problema es
que la interioricemos y nos conformemos a sus normas. Por eso, el otro
día una amiga protestaba diciendo: “a la mierda el aniversario,
luchamos todos los días, lo podríamos celebrar el 3 de febrero o el 11
de junio. Si los medios nos dan por muertos, pues mejor, así
trabajaremos más tranquilos”.
El unicornio no es
exactamente un caballo. Y del mismo modo, el 15-M, las mareas o la PAH
tampoco son movimientos sociales al uso, sino los nombres y las
máscaras que se da a sí mismo un proceso verdaderamente insólito de
politización social. A la vez el mismo y siempre diferente, en
transformación. El desafío no pasa tanto por responder el sinnúmero de
mentiras o clichés que se encuentran a diario en los medios, como por
aprender a vernos y narrarnos distinto. Saber nombrar, dar valor y
comunicar lo extraordinario de lo que estamos haciendo y viviendo.
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viernes, 10 de mayo de 2013
Quemar sin llama
Como este fin de semana va a estar marcado por las valoraciones de lo que queda del 15M, de la movilización o no de la sociedad, de si estamos al principio o al final de un proceso... Es un buen momento para reflexiones que apuntan más allá de lo evidente, como esta de Belén Gopegui:
Contraincendioonline.com,
página argentina para uso de bomberos y rescatistas, podría ser una
página literaria o política pues tiene versos involuntarios: “La puerta
cerrada de un cuarto, nuestro último escudo” o “Incendio estructural:
combate en compartimentos interiores”, y tiene un curso de incendios
estructurales como los de este tiempo.
Llegué a ella buscando información sobre fuegos subterráneos, sobre la acción de arder sin llama. Porque a veces parece que los procesos sólo existen cuando despiertan o cuando se reparten por el terreno con sus resplandores y su libre combustión. Y a veces hay preguntas que traen angustia, desánimo o reproche cuando dicen: ¿de aquellas llamas, qué se hizo? ¿dónde están los resplandores?
Hay tres etapas progresivas en la combustión de un incendio: incipiente o inicial, de combustión libre y de arder sin llama. Hoy, junto a llamaradas que seguirán vivas –escraches con botes de luciérnagas que se convierten en pegatinas de luz, marchas, acciones, huelgas–, ha empezado la etapa, quizá ni siquiera buscada, de arder sin llama y si nos preguntáis en dónde estamos, deberemos decir: sucede. Cuando las llamas dejan de existir en mayor o menor medida dependiendo de la hermeticidad del recinto, “todo el ambiente tiene la suficiente presión como para dejar escapar esa presión por las pequeñas aberturas que queden”. ¿Acaso no sentís cómo escapa la presión, acaso no la veis?
El fuego seguirá en estado latente y aumentará la temperatura por arriba del punto de ignición. Quienes miren desde lejos pensarán que no ocurre casi nada, que todo está más o menos controlado, que el aguante es elástico, y la ventaja de la clase dominante, demasiado grande para que pueda acortarse en meses, ni siquiera en años. Si miran desde lejos. Pero si bajan al terreno, si lo pisan, notarán cómo quema.
Todo incendio estructural genera una descarga disruptiva o escalada cataclísmica del fuego a los distintos materiales combustibles. Hace ya mucho que Rilke escribiera: “Querían florecer y florecer es ser bellos; pero nosotros queremos madurar, y madurar significa ser oscuros, y esforzarse”. Hace menos tiempo, en Panfleto para seguir viviendo, Fernando Díaz decía: “Oxidarse violentamente es arder”. Tal vez la mayoría de nosotros y de nosotras prefiriéramos madurar y no oxidarnos violentamente, pero a veces no basta con preferir no hacerlo.
Llegué a ella buscando información sobre fuegos subterráneos, sobre la acción de arder sin llama. Porque a veces parece que los procesos sólo existen cuando despiertan o cuando se reparten por el terreno con sus resplandores y su libre combustión. Y a veces hay preguntas que traen angustia, desánimo o reproche cuando dicen: ¿de aquellas llamas, qué se hizo? ¿dónde están los resplandores?
Hay tres etapas progresivas en la combustión de un incendio: incipiente o inicial, de combustión libre y de arder sin llama. Hoy, junto a llamaradas que seguirán vivas –escraches con botes de luciérnagas que se convierten en pegatinas de luz, marchas, acciones, huelgas–, ha empezado la etapa, quizá ni siquiera buscada, de arder sin llama y si nos preguntáis en dónde estamos, deberemos decir: sucede. Cuando las llamas dejan de existir en mayor o menor medida dependiendo de la hermeticidad del recinto, “todo el ambiente tiene la suficiente presión como para dejar escapar esa presión por las pequeñas aberturas que queden”. ¿Acaso no sentís cómo escapa la presión, acaso no la veis?
El fuego seguirá en estado latente y aumentará la temperatura por arriba del punto de ignición. Quienes miren desde lejos pensarán que no ocurre casi nada, que todo está más o menos controlado, que el aguante es elástico, y la ventaja de la clase dominante, demasiado grande para que pueda acortarse en meses, ni siquiera en años. Si miran desde lejos. Pero si bajan al terreno, si lo pisan, notarán cómo quema.
Todo incendio estructural genera una descarga disruptiva o escalada cataclísmica del fuego a los distintos materiales combustibles. Hace ya mucho que Rilke escribiera: “Querían florecer y florecer es ser bellos; pero nosotros queremos madurar, y madurar significa ser oscuros, y esforzarse”. Hace menos tiempo, en Panfleto para seguir viviendo, Fernando Díaz decía: “Oxidarse violentamente es arder”. Tal vez la mayoría de nosotros y de nosotras prefiriéramos madurar y no oxidarnos violentamente, pero a veces no basta con preferir no hacerlo.
jueves, 9 de mayo de 2013
Se buscan objetor@s a l@s gastos militares
De nuevo, un año más, acá viene la campaña de Objeción Fiscal a los Gastos Militares. Sigue habiendo muchas y muy buenas razones para hacerla, acá van algunas ideas "envideadas":
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miércoles, 8 de mayo de 2013
Participando... ¿es gerundio?
Aprovechando el continuo debate sobre democracia y participación, recojo acá un artículo que ya tiene unos años pero que sigue mostrando una clasificación bastante interesante sobre lo que el autor llama la escalera de participación. Porque no todo lo que metemos en este saco es lo mismo, ni mucho menos... Acá van los escalones:
- Manipulación, creando comités conjuntos con la ciudadanía para utilizar esta como coartada.
- Terapía, similar a la anterior, creando un entorno dónde la ciudadanía se desahogue pero sin atender a su expresión.
- Informativo, estableciendo un canal unidireccional en el que el gobierno facilita información de sus intenciones pero sin dar opción a la réplica.
- Consulta, creando un entorno de expresi
ón de la ciudadanía y atención de la misma, aunque sin expresar un compromiso acerca del tratamiento de sus opiniones. - Apaciguador, aceptando de modo claro propuestas de la ciudadanía que sirvan como muestra de la bondad de las intenciones de la Administración pero sin dejar claro como se toman las decisiones globales
- Colaboración, en un proceso de negociación derivado de las demandas ciudadanas pero conducido por la Administración en todos sus ámbitos
- Delegación de poder, en el cual los ciudadanos tiene ámbitos cuya opinión prevalece sobre la opinión de la Administración
- Control ciudadano, dónde la ciudadanía participa sin tutelaje alguno de la Administración
martes, 7 de mayo de 2013
Los comunes: pasado, presente y futuro
El historiador norteamericano Peter Linebaugh comienza hoy lunes una gira de charlas que le llevarán por Madrid, Zaragoza y Barcelona para hablar de sus investigaciones sobre los bienes comunes, las formas de acceso a bienes y servicios necesarios para la vida. Linebaugh acaba de publicar en castellano El Manifiesto de la Carta Magna.
Así que este es un buen momento para repasar qué es esto de los bienes comunes, y acá van algunas cosillas sacadas del interesante artículo sobre el tema de la wikipedia, como por ejemplo este vídeo:
Es necesario recordar siempre que esto de los comunes no es algo nuevo ni un invento peregrino, sino una práctica arraigada histórica y geograficamente de maneras muy diversas. Acá va una introducción que hacen los de Madrilonia en Diagonal:
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lunes, 6 de mayo de 2013
Sobre crianza, expertos y modelos
Poco puedo decir de esta charla del curso de Crianza, cuidado y comunidad más que me hubiera encantado escucharla hace ya casi tres añitos, cuando Sara se presentó por estas tierras. Más que nada para evitar mareos innecesarios. Aunque bueno, de eso también se aprende, ¿no?
SESIÓN 4: PASE DE MODELOS… DE CRIANZA. by Traficantesdesueños
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viernes, 3 de mayo de 2013
Arquitectos insurgentes
Pues sí, esta es la interesante propuesta que lanza David Harvey desde las páginas de su libro Espacios de esperanza, convertirnos en arquitectos insurgentes. Para ello es necesario vencer el pesimismo del "No hay alternativa" y volver a retomar el dinamismo de la utopía que se sueña posible y permite avanzar, lanzándonos así a dialogar con nuestra realidad en todas sus dimensiones para, desde ahí, atrevernos a diseñar otras maneras de ser y estar, otros espacios y tiempos sociales.Porque una de las ideas más interesantes de este libro (y en general de la obra de este autor) es la apertura hacia la dimensión geográfica, hacia el espacio, como algo esencial en la configuración de lo que somos, y por tanto también de lo que soñamos ser. Así, es necesario entrelazar las propuestas de cambio que se extienden en el tiempo (como es el modelo marxista) con otra
s que nos muestran nuevos espacios y lugares.
Esa, según Harvey, es la tarea del "arquitecto insurgente", ese que se atreve a diseñar su propio destino, la de crear nuevos espacios utópicos enraizados en el lugar y en el tiempo en el que vive, señalando así vías que permitan escapar de este no-lugar cada vez más atosigante en el que nos encontramos.
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