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sábado, 27 de enero de 2018

Volverse ingobernables

Esta claro que las lecturas-manifiestos del Comite Invisible generan controversias e incomodidad. Es para ello para lo que est´´an pensadas, y en esa confrontación abren espacio para reflexionar sobre algunas cuestiones sobre las que muchas veces pasamos demasiado deprisa. Acá van algunas notas que rescato de su libro "Ahora" y que quiero digerir poco a poco...

Tras la fachada de la institución lo que se trama es siempre algo distinto de lo que pretende ser, incluso precisamente aquello de lo que la institución pretendía haber librado al mundo: la muy humana comedia de la coexistencia de redes, fidelidades, clanes, intereses, linajes, dinastías incluso, una lógica de la lucha encarnizada por los territorios, los medios, los títulos miserables, la influencia, historias de faldas y cornamentas de viejas amistades y de enemistad de recocidas. Toda institución es, en su regularidad misma, el resultado de un intenso bricolaje y, en cuanto institución, de la negación de dicho bricolaje. El verdadero modelo de toda institución es universalmente la Iglesia. Del mismo modo que la Iglesia no tiene como fin, manifiestamente, conducir al rebaño humano a la salvación divina, sino constituir su propia salvación en el tiempo, la presunta función de una institución no es más que un pretexto para su existencia. (...) Reducir la delincuencia, defender la sociedad, no es más que el pretexto de la institución penitenciaria. Si después de todos sus siglos de existencia no la ha logrado jamás, vien al contrario, y se mantiene a pesar de todo, es porque su objetivo es otro: continuar existiendo y crecer cuanto sea posible, y con este fin salvaguardar el vivero de la delincuencia y gestionar los legalismos. El objetivo del institución médica no es cuidar de la salud de la gente, si no producir los pacientes que justifiquen su existencia y una definición de la salud correspondiente. (...) El fracaso aparente de las instituciones es, muchas veces, su función real. (...) Por supuesto, no faltan en todo institución gentes sinceras que creen verdaderamente que están ahí para cumplir con su misión. Pero no es casualidad que sean estos los que ven como sistemáticamente les meten el palo en las ruedas, los que son sistemáticamente apartados, castigados, acosados, condenados enseguida al ostracismo con la complicidad de todos los "realistas" que no abren la boca.

(...)

Contra la más mínima posibilidad revolucionaria en Francia, uno siempre se encontrará con la institución de Yo y el Yo de la institución. En la medida en que ser alguien socialmente, en última instancia, siempre se reduce al reconocimiento de, a la lealtad alguna institución, en la medida en que tener éxito es ajustarse al reflejo que se os ofrece en el laberinto de espejos del juego social, la institución aferra a cada cual por el Yo.

(...)

En latín destituere significa: poner de pie aparte, erigir aisladamente, abandonar, apartar, dejar en la estacada, suprimir, decepcionar, engañar. Mientras la lógica constituyente viene a estrellarse contra el aparato de poder del que pretende tomar el control, una potencia destituyente se preocupa más bien de escapar de él, de arrebatarle todas presa sobre ella a medida que la gana sobre el mundo que forma al margen. Su gesto propio es la salida, en tanto que el gesto constituyente es típicamente la toma por asalto.

Destituir no es en primer lugar atacar a la institución, sino a la necesidad que tenemos de ella. No es criticarla, sino asumir realmente lo que se supone que hace, pero fuera de ella. Destituir la universidad es establecer lejos de ella lugares de investigación, formación y pensamiento más vivos y más exigentes de lo que ella es, ver como fluyen a ellos los últimos espíritus vigorosos, cansados de frecuentar a los zombies académicos, y solo entonces darle el golpe de gracia. La justicia es aprender a arreglar nosotros mismos nuestros desacuerdos, ponerle método, paralizar su facultad de juzgar y expulsar a sus esbirros de nuestras vidas. Destituir la medicina es saber lo que es bueno para nosotros y lo que nos enferma, arrancar a la institución los saberes apasionados que sobreviven ocultos en sus sombras y no volver a encontrarse nunca más solo, en el hospital, con el cuerpo entregado a la soberanía artística de un cirujano desdeñoso. Destituir el gobierno es volverse ingobernables.

domingo, 21 de enero de 2018

Cuestión de tiempo


Esta imagen es una de las más sugerentes que he encontrado nunca. En medio de una carretera, la vida en forma de árbol se abre paso sin complejos. Todo un símbolo anclado en el recuerdo desde que lo encontré en Cabo de Gata hace ya 8 años, que me conectaba con algo que no terminaba de identificar hasta ayer.

Y es que ayer, de nuevo en el pequeño escenario de Libertad 8, volví a encontrar a Rogelio Botanz, al que hacía ya mucho tiempo que no veía, mientras que durante unos años no nos perdíamos su visita mensual a Madrid. Su pasión, su compromiso, sus pies en la tierra para mirar siempre hacia adelante pero sabiendo lo que nos empuja desde la historia compartida, su invitación a viajar enamorándonos y mezclándonos con cada pueblo y sus gentes... Todo sigue, todo se mantiene.

Es difícil encontrar materiales que compartir de Rogelio en redes. Será quizás porque lo que propone son encuentros cara a cara, cuerpo a cuerpo, o porque su música se hilvana con las historias que la acompañan de manera que es difícil desenmarañar una cosa de otra . Hay que ir a mirarle a los ojos y dejarse embrujar por sus cuentos, sus bailes y sus amores. Simplemente con eso, es cuestión de tiempo, como dice él. Cuestión de tiempo que las semillas que va sembrando en cada encuentro vayan dando fruto, por muy difícil que parezca. Cuestión de lluvia y tiempo, dar tiempo, dejar hacer al sol... Tal y como dice la canción, tal y como refleja la imagen que me ha atrapado durante los últimos años y que de repente recuerdo que encaja con este "cuento-canción" que me contaba y cantaba Rogelio hace años y que ayer volví a encontrar:




Fue un placer volver a emocionarnos con Rogelio, como antes, como siempre. Y otro placer ver cómo su pasión va dando frutos a través de otras semillas, como su hija Julia, que a través de su proyecto Ida Susal continúa la tradición de padre de entrelazar lo común desde lo que es, ama y sueña. Un nuevo vuelo empieza, como tan bien canta...



Crear es compartir, es lanzar hacia lxs otrxs, es decir adiós siempre a lo que sale de tí y se entrega a su propio camino y sus propios encuentros. Así decía una de las canciones que cantó ayer Rogelio, tan válido para hablar de sus hijas como de sus versos. La vida es darse y ver andar lo que de uno sale. Es sembrar y dejar que las semillas encuentren su manera de dar fruto, cuestión de tiempo, de lluvia, de sol...

Confiemos.

Y apuntemos estos nombres para perseguirles por donde vayan sembrándose:

Rogelio Botanz.

Ida Susal.

¡En marcha!

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Una mirada (entre la denuncia y la esperanza)

Hay discursos que tienen la curiosa habilidad de establecer diálogos muy personales con cada persona que los escucha, ofreciendo elementos múltiples sobre los cuales poder ir avanzando a partir de tu propia experiencia y perspectiva. Esto es lo que ocurrió la semana pasada en la presentación de la tesis de Miguel Sánchez Moñita, "La construcción fotográfica de la sostenibilidad". Así que no pretendo resumir la charla, sino más bien compartir a donde me ha lanzado su investigación, dentro de mis caminos y búsquedas (sería interesante que cada cual que estuvo en la charla hiciera lo mismo, haríamos un crisol la mar de majo de trayectorias enracimadas).

El punto de partida era claro: revisar cómo se ha reflejado y construido la imagen de la sostenibilidad a través de la fotografía. Se inicia así un recorrido lleno de imágenes que nos enfrentan al brutal impacto  que supone nuestra manera de estar en el mundo actualmente, por un lado en relación a los recursos naturales limitados que nos rodean, pero por otro también en relación a nuestra propia construcción personal y social. Así, la superficie del planeta va siendo transformada por una fiebre urbanizadora que impone en todos los lados los mismos modelos de vivienda y entorno, segregados según cual sea tu lugar en el mundo (si te puedes permitir tener aspiraciones o estás al servicio de las de otros/as) y determinando de esta manera los propios sueños que puedes permitirte intentar cumplir. Y residuos, muchos residuos que golpean y transforman el planeta en múltiples dimensiones.

Hay muchas imágenes que recogen estas realidades para denunciarlas. Como explicó Miguel, el discurso apocalíptico en torno a las amenazas que provocamos con este modelo de sociedad ha empujado desde el principio la lucha ecologista. Mientras tanto, el mundo de la empresa y del capital, ante el empuje de estas constataciones y de las alternativas que se han ido proponiendo, ha encontrado su propia manera de situarse, pero construyendo una imagen que cambia el miedo por el deseo, la amenaza por la promesa. Y ahí es donde, en mi opinión, nos vuelven a ganar la partida una vez más.

Miguel planteó en varios momentos que era necesario transformar el discurso apocalíptico enarbolado hasta ahora en otro que reflejara la esperanza posible de cambiar las cosas y vivir de manera sostenible. Pero hoy por hoy esta esperanza está por construir, más allá de nuestra fe en ella. Las imágenes que denuncian las consecuencias de nuestro modelo irracional de vida son necesarias para tomar conciencia, pero debemos dar un paso más y construir todo un imaginario de esperanza, de posibles ya en marcha, de alternativas que ya caminan. Y eso, como quedó patente en la charla, es una tarea pendiente, hay muy poco hecho hasta ahora.

Para que esto sea posible creo que un aspecto clave es educar la mirada de manera que nos permita situarnos mejor en el mundo y entender qué somos y qué no somos. Porque en la fotografía de denuncia se sigue reflejando mucho esa dicotomía entre lo natural (que refleja lo bueno, lo puro, lo sostenible) frente a lo "maquinal" (contaminante, deshumanizante, destructivo de la naturaleza y de la persona). Parece así que debemos volver a una Ítaca virgen en la que reencontrarnos con lo que verdaderamente somos, invisibilizando así que hay sendas que no se pueden desandar. Ya lo apuntaba Donna Haraway en el manifiesto ciborg, los esencialismos nos confunden y es necesario abordar nuestra realidad actual de hibridación a diferentes niveles. Las máquinas, las pantallas, la técnica se ha incorporado a nuestro ser humanos/os no como una simple herramienta que puedo coger o dejar, sino transformando nuestra humanidad, nuestra manera de pensar, de relacionarnos. Lo refleja muy bien también Bifo cuando habla de la Generación Post-Alfa, que sería la primera para la cual el alfabeto no ha tenido la función formativa que tuvo en las generaciones anteriores, desde la invención de la imprenta y la difusión de la educación formal, ya que ha crecido rodeada de máquinas, especialmente de tecnologías de la información que le permiten navegar indistintamente por mundos virtuales y conectarse en la inmediatez con cualquier nodo informático, experimentando así coordenadas espacio-temporales totalmente distintas a las de sus padres. Esto transforma radicalmente la subjetividad, la manera de construir conocimiento, el ser y el estar en el mundo.

Por supuesto que esta hibridación en la que andamos inmersos tiene aspectos amenazadores y conlleva pérdidas. Pero también ganancias, y más allá de hacer un juicio valorativo lo que necesitamos es profundizar en eso que somos, en nuestra manera de vincularnos y en las posibilidades de construir presente y futuro a partir de ahí. En este sentido me parece interesante el señalamiento de Bifo de que es el momento de pasar del antagonismo propio del siglo XX a la autoorganización como respuesta a la realidad actual:

"La mayor parte del deseo social va precisamente en la misma dirección que el ciclo productivo en red, hacia la participación en el juego que constituye la mente global, y no hacia el antagonismo que ya no sirve y ya no produce ninguna perspectiva de alternativas ni de autonomía a largo plazo. El movimiento global que se ha extendido tras la revuelta de Seattle no es un movimiento antagonista. Es un movimiento de autoorganización. Su función y su vocación no son abatir el capital. ¿Cómo se puede abatir un modelo, una regla, una relación, una forma reptante, proliferante y difusa? La premisa dialéctica del abatimiento (o abolición) ya no significa nada en la época de la penetración. El movimiento global, sin embargo, tiene como vocación y como objetivo hacer posible una autoorganización de las fuerzas productivas que el capital domina y organiza según sus reglas y su código."

(...)

"La tarea estratégica del activismo mediático es mantener activas, durante la mutación posthumana, las capacidades cognitivas, creativas éticas y estéticas cuya supervivencia está amenazada por las formas que dicha mutación impone al organismo biosocial.

No se trata de mantener con vida al ser humano pretecnológico, sino de traspasar a Anthropos 2.0 la empatía, la solidaridad, la colaboración no competitiva, la creatividad y, sobre todo, la sensualidad. La tarea estratégica del activismo mediático es salvar la capacidad sensible planetaria de la glaciación de los automatismos tecnolingüísticos y de la congestión de los automatismos psicótico-identitarios."

En esta apuesta por mantener la esperanza en estos tiempos mutantes, la mirada es fundamental. Una mirada que sea capaz de reconocer esa humanidad en resistencia y creación constante, especialmente en aquellas circunstancias más difíciles. Desde mi experiencia acompañando a personas machacadas por la pobreza, personas que se suponía que deberían estar destruidas por lo que han vivido, la esperanza se reafirma al ser testigo de esta capacidad nuestra de, pese a todo, seguir amando, abrazando, reivindicando la dignidad propia y ajena.

Esa mirada, esas imágenes que contempla y que comparte al mundo, es la semilla que toca cuidar para que de un fruto visible y transformador. 

lunes, 9 de octubre de 2017

Belleza

En estos tiempos en los que nos deslumbra el 3D y el efectismo más alocado, impresiona encontrar maravillas como las que nos ofrece Tomm More jugando con la bidimensionalidad pura pero nada dura y las rectas y las curvas que se entrelazan para recuperar de manera mágica leyendas tradicionales como la de "El Secreto del libro de Kells" y "La canción del mar". Diferente y, sobre todo, muy sorprendente.

Sin duda alguna, las imágenes más impactantes y hermosas que he visto hasta ahora en una pantalla.

Y anda preparando algo para el 2018, habrá que estás atentxs...

 

lunes, 18 de septiembre de 2017

#LosCuidados - Escuchar la vida, acompañar a un barrio

Hace ya unos años, cuando iba e empezar la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, una antigua compañera me dijo: "no lo dudes, vete al Vicente Soldevilla". Y como yo soy muy de fiarme de la gente que se gana mi confianza, allá me fui, a ese centro de salud, a descubrir sobre esa apuesta en la que unxs cuantxs profesionales llevaban tiempo tratando de conjugar la salud, la comunidad, la ternura y la revolución.

Y ahora, entre quienes estaban y quienes hemos ido pasando andamos queriendo recoger y compartir lo aprendido a lo largo de esa historia. Pero, una vez más, solxs no podemos. ¿Nos echas un cable con la campaña de crowdfunding, apoyando económicamente y difundiendo?

¡Gracias!



Explicación del proyecto
Con este proyecto queremos poner en valor el enfoque comunitario en el mantenimiento de la vida y la salud de nuestros barrios. De manera muy resumida: vamos a enunciar de una manera sensible y entretenida un campo de conocimientos y experiencias que interpretan la salud y el cuidado desde sus condicionantes de género, ambientales, sociales y culturales.

Lo vamos a hacer gracias a la potencia del relato audiovisual, mediante su difusión en redes sociales, actividades formativas y medios de comunicación. Empleamos los recursos de la narratología y el storytelling para superar los límites estrechos de los ámbitos de conocimiento más especializados.

La película relata una experiencia que actúa como universal particular: aquella compartida por profesionales de la salud y vecinas de Vallecas en torno al Centro de Salud Vicente Soldevilla. Doctoras y enfermeras, redes vecinales y de cuidados, en un barrio popular, reivindicativo y vulnerable al este de Madrid.

En este contexto, muchas de nosotras hemos aprendido a entender la Salud Comunitaria como la expresión colectiva de la salud individual, familiar y grupal en una comunidad definida, determinada por la interacción entre las características individuales y familiares, el medio social, cultural y ambiental, así como los servicios de salud y la influencia de factores sociales y económicos, políticos y globales.

Este aprendizaje ha tenido como eje la atención primaria de salud, que es la asistencia sanitaria esencial accesible a todas las personas y familias de la comunidad a través de medios aceptables para ellas, con su plena participación y a un costo asequible para la comunidad y el país.

Nuestras trayectorias compartidas resumen diferentes saberes, actitudes y aprendizajes, también un cierto horizonte de necesidad: el de dar forma y formar parte de la reorientación del modelo de atención vigente, transitando hacia un enfoque que considere tanto las dimensiones de la salud comunitaria como el abordaje de los cuidados.

De esta manera, queremos poner de relieve toda una serie de valores, creencias y dilemas. Ejes de investigación y problematización que trataremos tanto en el contenido audiovisual como en la publicación que acompaña la película. Éstos puntos son:

+ El conflicto de la vida de las personas, el cuidado personal y de las demás.
+ La salud en su visión más amplia y no sólo en relación con la asistencia sanitaria.
+ La desigualdad social como determinante clave en la desigualdad en salud.
+ Los derechos a la vida, a la SALUD (en mayúsculas) y a la asistencia sanitaria.
+ La medicalización de la vida, la mercantilización de la asistencia sanitaria, la sanitarización del cuidado.
+ El paradigma biopsicosocial frente al biomédico y tecnológico.
+ Las relaciones de “poder” en el sistema asistencial, el papel activo y empoderado de las personas en el cuidado de la vida y en la atención a los problemas de salud, así como en el cuidado del entorno de la naturaleza y en la “comunidad” donde se habita.
+ Los activos comunitarios para la vida y la SALUD.

martes, 29 de agosto de 2017

Desempoderando desde la vida cotidiana

Hace tiempo ya leí algunos textos interesante sobre el "Ilusionismo Social" y su enfoque me resultó diferentes. Ahora, casi de casualidad, llega a mis manos un libro "Sin Poder", que recoge y amplía sus planteamiento, y me sigue removiendo. Acá van algunas ideas que se me han ido quedando en la cabeza en estos días de lectura.

"Lo importante de la vida cotidiana no es el contenido sino las formas de relación (...). Cualquier transformación en lo local debe partir desde los espacios y los tiempos de la cotidianidad; que son donde nacen los miedos, las certezas y las alegrías de ser diferentes al ideal construido por la cultura de masas; estos tiempos y espacios cotidianos dan la oportunidad de participar en una diversidad de situaciones que permiten el cambio individual facilitando la transformación desde lo colectivo; se crea el deber ser no como ejercicio externo (impuesto/consentido), sino como compromiso autoconstruido y autogestionado, y la transformación llega con las mediaciones sociales deseadas y el desempoderamiento.  

(...)

Las mediaciones Institucionales (impuestas o consentidas) y de Mercado (compradas o consentidas) entran así en conflicto al intentar conseguir que l@s ciudadan@s concluyan en la misma visión del mundo: se produce la tensión entre las mediaciones impuestas y/o consentidas y/o compradas y las deseadas. Junto a esta colonización del mundo de la vida por parte de las Instituciones y del Mercado encontramos una sociedad compleja con multitud de grupos diferentes, donde las situaciones y las reflexiones sobre su sentido son constantemente renegociadas/re-definidas desde los múltiples cultivos sociales con las que se enredan, interactúan y donde, indudablemente encontramos conflictos como base de una sociedad profundamente desigual. 
En estos cultivos sociales, priman procesos de comunicación multidireccional, que suponen espacios de interacción y de transformación continua entre las personas, resultando imprescindibles en la construcción de la realidad social. (...)   posibilita una plurideterminación de la realidad social, dotando a los grupos sociales de capacidad para tener su propia “versión de realidad”, y situarla -y de este modo situarse- en la invisibilidad, dejando a ciegas a la realidad Institucionalizada y de Mercado. 

Lo importante es que los actos fundamentales de las personas estén vinculados: al unir la participación en la construcción de los significados, a la acción y a lo sentido; resultando un ámbito imprescindible para la construcción de una ciudadanía con una  “densidad social crítica” que le permita tomar parte en las decisiones que le afectan de forma común, impidiendo la absorción de la sociedad por parte del Mercado o del Estado. Esto supone, la existencia de un ecosistema que permita la satisfacción de las necesidades y que las personas puedan incidir en la construcción y el cuidado del ecosistema. Hablar de desarrollo social desde estos paradigmas implica fomentar las relaciones entre los colectivos desde parámetros de cooperación; incidir en la capacidad de acción desde el conocimiento de sus entornos; aumentar la libertad desde la autonomía que supone estar vinculados a múltiples cultivos sociales, que generan información y procesos de comunicación (como intercambio y construcción de saberes, haceres y sentimientos) que habilitan y posibilitan la acción social, en una sociedad profundamente desigual, pero que paradójicamente sirve de punto de partida para nuevas vivencias y formas de vivir los imposibles.

Provocar espacios de transformación social es hacer trascender la vida cotidiana. Si intentamos crear estructuras de participación, convocatorias, esquemas metodológicos, etc..., dirigimos a la gente hacia el binomio social (donde sólo se puede elegir entre opciones construidas por el Poder, nunca podemos
construir colectivamente con esas opciones). Solamente la trascendencia de la vida cotidiana construye complejidad y, con ella, la creatividad social, que en ciertos momentos podrá optar por crear estructuras cambiantes, con suficiente fluidez para no esclerotizar los procesos. Y de ahí la necesidad de trabajar en las mediaciones sociales deseadas."

  
 

martes, 8 de agosto de 2017

No vale con "ayudar"

Pocas veces escuchamos las palabras de quienes situamos en los márgenes, y pocas veces toman la palabra con la claridad con la que lo hace Moraene Roberts, una militante de ATD Cuarto Mundo que nos ayuda a entender lo perverso que puede llegar a ser un sistema de "ayudas" construido sin la perspectiva de quienes se supone que son ayudadxs.

Para ver  unas cuantas veces...

viernes, 2 de junio de 2017

El clima y la historia, frente a la arrogancia ignorante

Justo hoy, tras el anuncio del inefable Trump sobre que el tema del clima no tiene importancia frente al ansia de dineros estadounidense, me llega este resumen (vía Clionauta) del texto "El clima y la historia", de Dipesh Chakrabarty, al que merece la pena asomarse:

La actual crisis planetaria, la del cambio climático o del calentamiento global, provoca diversas respuestas en individuos, grupos y gobiernos, respuestas que van desde la negación, el distanciamiento y la indiferencia hasta el espíritu de compromiso y los distintos tipos y grados de activismo. Estas respuestas saturan nuestro sentido de la actualidad. El best-seller de Alan Weisman, El mundo sin nosotros, sugiere un experimento mental como forma de vivir nuestro presente: “Supongamos que lo peor ha pasado. La extinción humana es un hecho consumado. (…) Imaginemos un mundo en el que de repente todos hemos desaparecido. (…) ¿Podríamos haber dejado alguna marca duradera en el universo, por débil que fuera? (…) ¿Es posible que, en lugar de un suspiro de alivio biológico, ese mundo sin nosotros nos echara de menos?” Me siento atraído por el experimento de Weisman porque es una muestra reveladora de cómo la crisis actual puede provocar un sentido del presente que desconecta el futuro del pasado, situando ese futuro más allá del alcance de la sensibilidad histórica. La disciplina de la historia existe a partir del supuesto de que nuestros pasado, presente y futuro están conectados por una cierta continuidad de la experiencia humana. Normalmente nos representamos el futuro con la ayuda de la misma facultad que nos permite imaginar el pasado. El experimento mental de Weisman ilustra la paradoja historicista que habita en los estados de ánimo actuales, los de ansiedad y preocupación por la finitud de la humanidad. Para compartir la experiencia de Weisman tenemos que insertarnos en un futuro “sin nosotros”, a fin de poder visualizarlo. Así, nuestras habituales prácticas históricas para visualizar el tiempo -el ejercicio de comprensión histórica que nos permite abordar el pasado y el futuro, tiempos inaccesibles personalmente- nos conducen a unas profundas contradicción y confusión. El experimento de Weisman indica hasta dónde llega la confusión que se desprende de nuestro sentido contemporáneo del presente, en la medida en que ese presente da lugar a preocupaciones acerca de nuestro futuro. Nuestro sentido histórico del presente, en la versión de Weisman, se ha convertido en profundamente destructivo por lo que se refiere a nuestro sentido general de la historia.

lunes, 15 de mayo de 2017

Caridad y humillación

No es la lectura más entretenida del mundo, pero el enfoque del libro "La sociedad decente", de  Avishai Margalit, es muy interesante: una sociedad decente, o una sociedad civilizada, es aquella cuyas instituciones no humillan a las personas sujetas a su autoridad, y cuyos ciudadanos no se humillan unos a otros. Lo que la filosofía política necesita urgentemente es una vía que nos permita vivir juntos sin humillaciones y con dignidad.

Desde que comencé mi compromiso en ATD Cuarto Mundo, siempre me ha impactado el peso de la vergüenza y la humillación que sienten quienes viven en condiciones de mayor pobreza y exclusión, así como la invisibilidad de esta dimensión para muchas de las personas e instituciones que se acercan en muchas ocasiones para ayudar. Por eso, pese a que es difícil de sostener en algunas circunstancias, mantenemos la importancia de no caer en el asistencialismo. Una opción que la lectura del siguiente texto que aparece al final de este libro me ayuda a comprender mejor:

"Desde la perspectiva del receptor, si las personas le dan caridad por motivos egoistas,  su propia disposición a aceptar la dádiva ya satisface al donante , por tanto, los receptores no tienen ninguna necesidad de sentir que deben algo a los donantes. Están obligados a dar las gracias, pero no a sentir agradecimiento. Sólo se esta obligado a sentir agradecimiento hacia aquellos donantes cuya motivación para dar es exclusivamente su preocupación por los necesitados. En realidad, los donantes no pueden pedir gratitud, puesto que no actúan con ánimo de recibirla, aunque por su parte los receptores están obligados a sentirla, puesto que se benefician de la generosidad de los donantes. Sentir agradecimiento cuando no se puede corresponder a la amabilidad, tiende a situar a las personas en una posición de inferioridad. Esta situación cambia si los donantes actúan por consideraciones egoístas, ya que, en este caso, lo único que deben los receptores a sus benefactores no es gratitud, sino palabras de agradecimiento.



Se podría pensar que las personas que están dispuestas a dar caridad por puro altruismo también lo estarían a hacer sus donaciones anónimamente. Ello liberaría a los receptores de la necesidad de expresar agradecimiento, aunque no resolvería el problema. El problema es el sentimiento degratitud, no las palabras de agradecimiento. Quienes reciben donaciones anónimas quedan eximidos de dar las gracias, pero no de sentir gratitud. El problema es admitir que están en una situación de inferioridad tal que les impide corresponder a la amabilidad que se ha tenido con ellos. Además, los donantes no necesitan que se les devuelva ningún favor por su dádiva. El principio de reciprocidad de dar y recibir está roto. Este principio está en el núcleo del problema de la caridad, un problema que ni siquiera se puede resolver mediante las donaciones anónimas"

lunes, 10 de abril de 2017

Buena Fortuna

No conozco mucho del proyecto en sí, pero estos vídeos de Buscando Fortuna 917 de la Asociación Garaje con chavales del barrio de la Fortuna (Leganés), hablan por si mismos. Pasen y vean...

domingo, 19 de febrero de 2017

Pobreza Nunca más

 Este 2017 tenemos que conseguir que esta campaña resuene por todos lados. No podemos permitir que la lucha contra la pobreza siga siendo un decorado de fondo...


Pobreza Nunca más


La extrema pobreza es violencia, provoca humillaciones, encierra en el silencio y destruye vidas. Sin embargo, la miseria no es inevitable. Así como rechazamos la esclavitud y el apartheid, rechazamos la extrema pobreza y el derroche humano que representa. Quienes la sufren no dejan de resistir y el mundo necesita de su inteligencia y valentía para superar los desafíos que afronta. En el mundo entero, personas en situación de exclusión se hacen oír y actúan, otras se suman a ellas para construir juntas un mundo de paz que no deje a nadie atrás.




Y para quien quiera conocer quién está en el origen de este Movimiento, nada mejor que este vídeo:

lunes, 8 de agosto de 2016

De la precariedad al vibrar en común

Tercer asalto al libro de Amaia Pérez Orozco, Subversión feminista de la economía

"Precariedad en la vida es la inseguridad en el acceso sostenido a los recursos que desesitamos para vivir vidas significativas. (...) La exclusión va más allá: es el paso de la inseguridad en el acceso a recursos a la falta de acceso. Entre la precariedad y la exclusión no hay un corte abrupto. Vivir instaladxs en la precariedad significa, precisamente, que se carece de red colectiva fiable. Cuando la tela de araña que conforma la economía de retales que nos sostiene se agujerea por cualquier imprevisto o imponderable, no hay red debajo. El riesgo de vivir y de cuidar la vida está privatizado. Por eso decimos que la precariedad se institucionaliza como falta de derechos, entendidos como los mecanismos que colectivizan la labor de hacer la vida posible y cierta. Puede tratarse de derechos en el sentido clásico (los reconocidos por el Estado del bienestar) o de derechos en tanto responsabilidad común autogestionada en línea con el reclamo: «Cuando la vida se precariza, los derechos no se mendigan, se inventan».

(...)

Ya antes de 2007, denunciábamos la crisis multidimensional y decíamos que no
era un pequeño problema pasajero que atañía a la juventud y pasaba con los
años, ni un problema individual de quienes no eran sufi cientemente meritorios,
sino un elemento consustancial al proceso de desarrollo y a la cada vez mayor
tensión capital-vida. Pero la respuesta política al estallido fi nanciero sitúa el
problema a otra escala.


Primero, la vida de la mayoría se está precarizando: las situaciones de incertidumbre se generalizan, se atacan las más variadas dimensiones vitales (el
acceso a la educación, a la vivienda, a la alimentación, a la libre decisión sobre
la reproducción, etc.) y las formas de precariedad se agravan. Se vive al día y
la planifi cación a medio o largo plazo se hace imposible. En segundo lugar, se
acorta el trecho entre precariedad y exclusión y cada vez más gente pasa a vivir
al límite, a no disponer de los medios precisos para la vida. Finalmente, los
mecanismos de inclusión/exclusión funcionan cada vez menos como una puerta única que demarca una frontera nítida que se abre o se cierra y cada vez más
como un complejo sistema de compuertas que te deja parcialmente fuera y parcialmente dentro, aparecen caminos bifurcados en los que no se sabe cuál de los siguientes pasos puede llevar al abismo.


(...)

Esta crisis amenaza con arrastrarnos a una lógica del «sálvese quien pueda». Es
urgente dar nombre a la desazón compartida sin negar su desigual virulencia,
sin quedarnos atascadxs en visiones simplistas del estilo «somos el 99 %», «los
de abajo contra los de arriba» o «y las mujeres, peor». El confl icto capital-vida,
lejos de ser una tensión teórica o abstracta, se encarna en la cotidianeidad, pro-
voca ese malestar común difuso en el que se expresa la afectación colectiva por
un sistema en crisis. En esta Cosa escandalosa no se trata tanto de que las vidas
de muchxs estén al servicio de las de unos pocos, sino de que las vidas de todas,
todos, todes están jerarquizadas y posicionadas en situaciones de enfrentamiento mutuo. Es un sistema donde nociones perversas e individualizadas de vivir bien son alcanzables en distintos grados solo a costa de distintos niveles de vivir mal (o directamente de no-vivir). Lo común es el punto de partida: el ataque a la vida en su sentido holístico e integral es un problema que nos afecta colectivamente. Pero no podemos darlo por cierto, no es evidente en sí mismo, hay que construirlo atreviéndonos a cuestionar los privilegios relativos que distintos sujetos conseguimos en este sistema. Este posicionamiento diferencial lo vemos de manera muy explícita con el proceso de precarización de la vida y de hipersegmentación social. El conflicto capital-vida va más allá de la propiedad privada de los medios de producción o del recorte de los servicios públicos. Atraviesa nuestras propias concepciones de la vida vivible. Frente a la acelerada, generalizada y desigual degradación de las condiciones vitales, o transformamos nuestra noción de bien-estar o experimentaremos situaciones de tremenda frustración. Si seguimos equiparando bienestar y consumo y aspirando así a un posicionamiento favorecido en esta estructura socioeconómica en forma de iceberg, pensada por y para el BBVAh, naturalizaremos las desigualdades y asumiremos que distintos sujetos nos mere cemos distintas vidas, precarizando las aspiraciones de la mayoría. Si seguimos considerando la vida como un camino que transitamos sujetos autosufi cientes, legitimaremos un discurso meritocrático según el cual quienes no alcancemos a estar dentro será porque no nos hemos esforzado lo sufi ciente. O, en todo caso, por la injusta apropiación de lo que nos corresponde por aquellos sujetos que deberían estar fuera (migrantes que nos roban el trabajo, mujeres que ocupan los puestos en los que deberían estar sus maridos, etc.): la culpa de la persona o la culpa del grupo que ha de ser expulsado. Caeremos en la lectura de la precariedad y de la exclusión como procesos merecidos (por no haber sabido situarse bien en un contexto de igualdad de oportunidades), individuales (debido a elecciones y condicionantes propios) o irremediables (un castigo por algún supuesto pecado cometido o una cruz que nos toca soportar por nacer en el sitio equivocado).


Ante este panorama, Silvia L. Gil afirma que el reto es «escuchar y potenciar lo
que hay en cada vida atomizada que consigue hacer resonar y vibrar lo común»."

lunes, 29 de febrero de 2016

Invisibilidad y Transparencia

El problema de la pobreza es que se la quiere hacer invisible.

El problema de la pobreza es que se la quiere hacer transparente.

Parece lo mismo, pero no lo es. Para nada.

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Cuando hace 2 años comenzó la trayectoria del grupo de Invisibles de Tetuán, el primero de varios que posteriormente han ido apareciendo con el mismo nombre en la Comunidad de Madrid, fue en respuesta al ninguneo y la invisibilización de quien entonces estaba en la Junta Municipal: para justificar el intento de cierre del banco de alimentos autogestionado que llevaba unos meses en marcha, la concejala se refugiaba diciendo que "en Tetuán no hay casi gente pasando hambre, ni que no pueda pagar las facturas; en todo caso lo que hay es mucha picaresca". Estaba claro que no había paseado mucho por las calles del distrito en las que quienes allí vivimos hemos ido encontrando a lo largo de los años cada vez a más gente rebuscando en la basura. Pero sobre todo, con esta sentencia mostraba que tampoco tenía interés en abrir los ojos a la realidad, y que de hecho esta le molestaba. Por eso su respuesta frente a las necesidades puestas en evidencia por el banco de alimentos fue, simple y llanamente, tratar de cerrarlo. Una manera eficaz de mantener su apuesta por la invisibilización de la pobreza: ojos que no ven, sociedad que no siente.

Frente a esta ceguera que se quería imponer, la respuesta fue clara: una campaña en la que poner rostros, cifras e historias a estas realidades cotidianas para tantas y tantos. Y un mensaje claro: las gentes invisibles quieren dejar de serlo, quieren ser reconocidas, cuidadas y, sobre todo, respetadas.

Invisibles, nunca más.


Frente a este impulso desde abajo por dejar de ser invisibles, desde las instituciones y el mundo profesional avanza otra dinámica de visibilización: la imposición de la transparencia, el intento constante de llegar a tener un conocimiento lo más amplio posible de la vida y las costumbres de estas gentes confinadas a los márgenes, o al menos de determinados aspectos de ella. Estas personas que viven en pobreza resultan así invisibles para la sociedad en general, pero los dispositivos que les atienden ansían siempre saber más y mejor de ellos, quitar de en medio todas las opacidades, mentiras y medias verdades que sospechan que pueden darse. Con la excusa de necesitar conocer la realidad lo mejor posible, el derecho a la intimidad salta por los aires: si quieres ayuda, tienes que estar dispuesta a dejar a que quien la gestiona pueda rebuscar la información "pertinente" en tu vida, siempre con la desconfianza a cuestas, "porque siempre te mienten, te dicen lo que quieres oir". Esta frase due el consejo que un compañero me dio el día que empecé a trabajar en un Centro de Drogodependencias. Cuando la escuché, me pareció una falacia; al cabo de un tiempo descubrí que tenía mucho de verdad, pero que faltaba gran parte de la explicación: ante la dinámica "policial" y de cuestionamiento continuo de los profesionales, quienes acudían a nosotros se defendían protegiendo su intimidad y mostrando la realidad más adecuada para conseguir el apoyo que andaban buscando. Nada extravagante, por otro lado, pues anda que no decoramos la realidad unos y otras, por ejemplo, cuando nos relacionamos con nuestros jefes, para así conseguir su aprobación, reforzar nuestra buena imagen o evitar críticas.

Pero cuando vives en pobreza ese es otro derecho que no tienes. La invisibilidad social se complementa con la transparencia total demandada por los servicios especializados en atenderte, como si así se mantuviera el equilibrio: frente a la opacidad social absoluta, la mirada técnica vigilante que pretende atravesar todas las capas protectoras. Además, este conocimiento en profundidad que se pretende de determinados aspectos de la vida de "los pobres" no se construye a partir de la confianza, lo cual podría tener sentido y, sobre todo, ser menos hiriente. Porque el baile de profesionales, mayor además en los lugares de mayor vulnerabilidad, implica que cada pocos meses tienes que estar de nuevo abriendo tu vida y precariedades a nuevos profesionales que aterrizan en servicios en los cuales ni ellos mismo saben cuanto tiempo van a poder estar.

Pocas veces se ha señalado, pero esta búsqueda de la transparencia, termina siendo una de las causas de la persistencia de la pobreza y la exclusión. Su obsesión por evitar engaños y conocer todas las circunstancias determinantes termina poniendo en evidencia las fragilidades, bloqueos y contradicciones cotidianas de aquellos a quienes no les queda otra que buscar en el día a día como salir de los mil y un problemas que tienen. Las soluciones que encuentran nunca son las ideales, y hay muchos elementos de su vida que quieren ocultar (como nos pasa a todas, la transparencia total es insoportable). Pero esta mirada inquisidora no acepta detenerse en su búsqueda de "la verdad", y termina iluminando no las capacidades y fortalezas de la gente, sino principalmente sus miserias y debilidades. Así, finalmente, fuerza la ruptura del vínculo que podría hacernos sentir parte del mismo caminar y facilita el que se pueda señalar a quien se queda en el camino como único/a culpable de lo que le pasa: bajo la lupa quedan expuestas todas las pruebas que muestran que no hace lo suficiente, que no sigue la indiciaciones, que no quiere, en definitiva, salir adelante.

¿Qué pasaría si aplicáramos la lupa en sentido contrario? En caso de que se hiciera, podríamos descubrir como los propios mecanismos administrativos y las condiciones establecidas para dar ayudas, determinadas siempre desde despachos a los que la realidad les queda demasiado lejos, incitan constantemente a quienes no tienen otra opción que solicitarlas a plantearse cómo poder construir un relato que presentar que pueda superar todas las barreras de acceso. Aún así, muchos y muchas se aferran a ir siempre "con la verdad por delante". Desgraciadamente, cuando los problemas y dificultades se acumulan, esto no es garantía de conseguir lo que se necesita, e incluso puede suponer ponerse en riesgo.

Un ejemplo que se presentó hace unas semanas en un foro en Madrid: "Muchas veces te cuestionan tu verdad, pero también te obligan a mentir para conseguir ayudas. Por ejemplo, si tienes un trabajo temporal mal pagado y por eso tienes un complemento de la RMI, tienes que firmar que vas a buscar mejora de empleo. Pero si encuentras uno en el que te pagan 50 euros más, pierdes la RMI, y con ello el complemento para el comedor, y la ayuda de libros… ¿Cómo vas a buscar un trabajo así? Pero tienes que firmar o no te dan la ayuda".

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Quienes viven en pobreza no quieren ser invisibles, sino sostener una mirada respetuosa del resto de la ciudadanía.

Quienes viven en pobreza no quieren ser transparente, sino poder decidir a quién abrir su intimidad, poder construir relaciones en la confianza.

Ni invisibles, ni transparentes. Que no es lo mismo ni es igual.

martes, 2 de febrero de 2016

Multitud en pantunflas

No me puedo resistir a compartir este fragmento del libro de Beasley-Murray "Posthegemonía", que ofrece un análisis muy lúcido sobre la potencia constituyente y transformadora de la multitud... Si estamos dispuestos a entender qué es esto de la multitud:


"Si la multitud es común, también debe serlo en el sentido de que es democrática y cotidiana; “común y corriente”. (...) El análisis de Linebaugh y Rediker del “Atlántico revolucionario” de los siglos XVII y XVIII subraya igualmente la comunicación y la comunidad en nombre de lo que llaman un “comunismo plebeyo” decididamente opuesto a la esclavitud. Pero las personas que daban sermones o contrabandeaban panfletos, que propagaban rumores o cantaban canciones de rebelión, y que generalmente alimentaban la hoguera de la resistencia a lo largo del mundo del Atlántico, no eran los trabajadores intelectuales de su tiempo, sino predicadores y camareros, los “marineros, pilotos, criminales, amantes, traductores, músicos, trabajadores ambulantes de cualquier tipo [que] producían conexiones inesperadas, en apariencia accidentales, contingentes, transitorias, incluso milagrosas”. Esta era la “pintoresca banda”, compuesta en sí misma de “tripulaciones y bandas diversas que poseían movilidad propia, a menudo independientes de un liderazgo verticalista”, que formaban la “turba urbana y la multitud revolucionaria”. Se trata de la multitud, como una hidra de múltiples cabezas, una colección móvil y variada de hombres y mujeres comunes que luchan en común en protestas comunes y por deseos comunes. No hay nada excepcional acerca de lo común; no es un paraíso antes de la caída ni el resto extraño de una plenitud perdida. Se trata meramente de una cuestión de hábito: “El hábito es lo común en la práctica”, como afirman Hardt y Negri; “los hábitos son prácticas vivas, el sitio de creación e innovación”. En este sentido, tampoco hay nada especial en la multitud, o en el poder constituyente. El poder constituyente no está confinado exclusivamente a momentos excepcionales de ruptura entre constituciones; más bien, estamos siempre en el medio, en un momento de excepción o interregno eterno. La multitud está por todas partes, desbordándose en cualquier lugar y cada vez que miramos alrededor. La multitud es común y corriente. 

Lo común está “animado por el amor”, afirma Negri: “El amor es la praxis constitutiva de lo común”; es el “deseo de lo común”. El amor, definido por Spinoza como “la alegría, acompañada por la idea de una causa exterior”, proporciona el ímpetu para maximizar los buenos encuentros. Ver al poder constituyente en estos términos puede parece extraño, tal como lo reconoce Hardt, pero reconoce que a él y a Negri “les gustaría hacer del amor un concepto propiamente político”. El “tiempo revolucionario” del poder constituyente es “el tiempo del amor”. Ni sentimental ni nostálgico, el amor que Hardt y Negri celebran es promiscuo y polivalente; es “el último signo de exposición” al otro, a una otredad impredecible y probablemente hostil. El amor es el deseo de encontrar otros cuerpos, de desenvolverlos y crear nuevos cuerpos con ellos, de constituir la multitud. Es “el cemento ético de la vida colectiva”. El amor es lo que mantiene las conexiones unidas; es lo que transforma el reconocimiento habitual de la comunidad en un proyecto activo de resistencia y constitución. El amor es, sostiene Negri, “el poder ontológico que produce el ser”. El amor, parece estar diciendo, hacer girar al mundo."
 

viernes, 1 de enero de 2016

Permitamos soñar

Es amigo y compañero desde hace años en ATD Cuarto Mundo. Aunque nuestras suertes han sido diferentes a lo largo de nuestra vida, nos encontramos en el mismo camino de lucha y dignidad para todos y todas.  Entre otros proyectos compartidos, hemos ido recogiendo su diario de cómo buscarse la vida (la suya y la de su familia) con su bici azul.Y ayer, poco antes del fin de año, cuando me llegó este texto suyo que no había leído todavía, no pude más que emocionarme. Me parece que es el mejor mensaje posible con el que comenzar la andadura de este nuevo año. Para que nunca más nos olvidemos de nadie. Para que nunca más dejemos a nadie fuera de nuestras vidas.


Permitidme soñar


Cuando era pequeño viví en la calle con mis padres y hermanos, pero ahora también he estado en la calle con mis niños pequeños y no quiero que mis hijos vean eso, quiero que vean el esfuerzo y lo difícil que es tener todo lo que les rodea, pero que se puede conseguir.
Permitidme SOÑAR, con que mañana tendré seguridad y que será mejor, permitidme soñar con que los problemas de la vida que tienen todos serán los míos, porque ahora las limitaciones que tengo son más grandes que las que la sociedad pone a los demás.
Permitidme soñar con que aunque no tengo estudios podré tener un trabajo, solo pido una oportunidad, pido que no me vean como un vago, porque camino mil km diarios, con frío, sin comer…, para poder llevar algo a casa, me contento si consigo 3 euros e incluso doy las gracias por tenerlos.
Permitidme soñar en la humanidad de las personas, en que un día pensarán, ¿cómo hacer juntos para que las generaciones futuras no pasen ni la mitad de lo que nosotros pasamos, para que no vivan malamente?
Permitidme soñar porque hasta yo me sorprendo de mí mismo cuando quiero escribir poesía, cuando quiero contar y escribir un cuento para mis niños.
Conmibiciazul, Madrid
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Para quién quiera leer más y descubrir un mundo invisible para much@s, acá van otros textos suyos:

sábado, 5 de diciembre de 2015

10D - Presentación Foro de Inclusión de Madrid

Os comparto esta convocatoria que se hace desde la Mesa de Inclusión de la que Cuarto Mundo formamos parte junto con otros colectivos comprometidos en la lucha contra la pobreza en Madrid.




Las personas en situación de pobreza no sólo sufren una vulneración de sus derechos sociales, sino que se también ven excluidas de participar en los asuntos públicos. El nuevo gobierno municipal de Madrid ha formulado un compromiso en favor de la inclusión social y la participación ciudadana. Pero, ¿cómo comenzar a hacerlo realidad?


Diferentes colectivos y grupos de la sociedad civil comprometidos con realidades vulnerables en nuestra ciudad nos hemos empezado a organizar para  promover una dinámica de participación en las políticas locales de quienes nunca son tomados en cuenta, especialmente en aquellas más relacionadas con la lucha contra la pobreza y la exclusión.


Sabemos que para poder avanzar con esta propuesta necesitamos sumar fuerzas y conocimiento, en primer lugar de quienes viven en condiciones más dificiles, y también de quienes se comprometen a su lado.

Por eso os invitamos a la presentación de este proyecto el próximo jueves 10 de diciembre. Sera un encuentro abierto a personas que viven en la pobreza y exclusión social, profesionales y voluntarias de las entidades sociales y trabajadores y representantes del ayuntamiento. La presentación tendrá lugar en la sede de la Fundación Secretariado Gitano, calle Ahijones s/n, de 17 a 19 h.

El objetivo de la reunión es iniciar un proceso de trabajo conjunto que reconozca y visibilice el conocimiento y las capacidades de las personas y colectivos en situación de exclusión social para desde ahí analizar las líneas de trabajo del ayuntamiento y elaborar propuestas eficaces y adaptadas a la realidad de quienes viven en situación más precaria.


¡Construyamos, entre todas y todos, un Madrid sin pobreza!


La reunión tendrá el siguiente orden del día:

    - La pobreza y la exclusión social en la Comunidad de Madrid
    - Intervención del representante del área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid
    - Intervención de Pablo Soto, Concejal del área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid
    - Intervención de personas en situación de vulnerabilidad social
    - Presentación de las propuestas de trabajo de la Mesa de Inclusión de Madrid


¿Nos acompañas en esta jornada? Puedes inscribirte a través de este enlace: https://goo.gl/rGWqJf


Ayúdanos también a que esta invitación llegue lo más lejos posible.
Compártelo con las personas y asociaciones que creas que puedan estar interesadas.


¡Te esperamos!

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Monstruosa

Primero fue "El Monstruo Rosa", que regalamos a la pequeña Maia (2 años) pensando que era más apropiado para su edad. Enseguida descubrimos que tras esa imagen sencilla del cuento había mil juegos y pequeños secretos escondidos que engancharon rápidamente a Sara, nuestra hija mayor (5 años).



Ahora ha vuelto a ocurrir lo mismo con "El Pájaro Amarillo". Una historia simple que sin que te des cuenta revoluciona a las pequeñas y las pone en la pista de lanzamiento para inventar y compartir creando.



Pura magia son las historias que nos regala Olga de Dios. Y además mucha cabeza y corazón muy bien colocados.

No se la pierdan, por favor.


lunes, 9 de noviembre de 2015