sábado, 23 de mayo de 2015

Entregar(nos)

Ayer tuve la suerte de poder compartir tiempo, espacio y charla con algunas personas de las que desde hace un año han venido construyendo esa aventura colectiva que se ha ido desbordando a cada paso, comenzando como Municipalia, transformándose luego en Ganemos Madrid y terminando al final como Ahora Madrid. Me comentaban algunos ecos que ahora les venían a la cabeza sobre los momentos que construyeron este proyecto, y las claves que han permitido que gentes tan diferentes se terminen encontrando y entrelazando apuestas en torno a un eje común sobre el que apoyarse para darle la vuelta a esta ciudad.

"El cuidado ha sido la clave. Nos hemos cuidado unos a otras", me comentaba uno de ellos. A lo largo de todo este proceso de construcción, han buscado maneras para apoyarse mutuamente y que cada persona pudiera aportar en vez de enzarzarse en dinámicas de imponer opiniones o personas unas sobre otras. Un ejemplo claro de esto fue el mecanismo que se eligió para las primarias con las que se eligió la lista que ahora se presenta al Ayuntamiento: en él las diferentes listas no sólo tenían que competir sino que a la vez, necesariamente, debían colaborar y cooperar.

Esta respeto profundo a la libertad (no de la que pregonan por otros lados y que sólo se compra con dinero), junto con la búsqueda del cuidado y el reconocimiento a la otra persona, son claves para que haya podido generarse un  proceso desbordante que día a día se ha ido superando en energía, optimismo, creatividad y amor (sí, amor, hasta se han atrevido a poner en primer plano este sentimiento con el somos tan pudorosos y privativos). Y, al mismo tiempo, el ponerse en esta clave de construcción colectiva tan clara, en la que nadie y todos tienen las razones para avanzar, es lo que le dota también de un especial sentido común y humildad combinado con la capacidad de atreverse a avanzar en común hacia lo que en soledad es solo un sueño.

Al mismo tiempo, me quedo con sensación de cierta envidia por no haber podido implicarme más, contagiarme más, aprender más de este proceso. Me siento todavía demasiado encerrado en mi realidad, en mis propias cercas. Por eso también sueño con que este domingo demos entre muchos pistas de continuidad para que este desborde colectivo se contagie también hacia y desde las instituciones. Ojalá. Mucho nos queda por abrir, por compartir, por entregar de nuestras vidas.

Yo nunca imaginé que podría encontrarme con tantas ganas de votar como las que tengo ahora. Pero sobre todo, con tantas ganas de seguir soñando que es posible ponernos juntas a buscar maneras de cuidarnos mutuamente, de liberarnos unas a otros, de atrevernos a echar el resto para crecer y crear en común.

Ojalá.






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