El otro día Ramón vino por primera vez en mucho tiempo a la salida que organizamos desde ATD Cuarto Mundo Madrid a Madrid Río. En principio no parece un evento excepcional, pero yo lo viví como tal. Era la primera vez en 2 o 3 años que se atrevía a dejar su casa sola, pese al miedo (fundado en experiencias previas) de que algún vecino aproveche su ausencia y la fragilidad de la cerradura que tiene para entrar en la casa vacía y llevarse lo poco de valor que allí tienen.
José, sin embargo, no vino. Justo el día anterior había cobrado la escasa ayuda que recibe y decidió irse con su mujer e hijos al río, como nos había pedido que hiciéramos como plan para la salida. Al final optamos por buscar un lugar céntrico y de fácil acceso para todo el mundo en vez de salir de Madrid, pero él siguió fiel a su propuesta y marchó en busca de aguas frescas en las que poder bañarse.
"Para nosotros el ir un día al río es como si fueran nuestras vacaciones". Algunos tenemos la suerte de poder marchar más tiempo y más lejos, sin ser conscientes de que no es algo factible para todo el mundo. Pero todos luchamos por hacer existir estos espacios de relax, de desconexión, de ocio sin más y disfrute de un tiempo con los nuestros. Y no es por capricho, sino por necesidad. Tanto más cuanto la realidad cotidiana te encierra, te atrapa, te machaca día a día oprimiendo tu capacidad de respirar a fondo.
"Hay momentos en que te cansas de vivir, como si te murieras por dentro. De tanto intentar salir adelante y darte siempre con un muro, te agotas. Y ya ni por tus hijos eres capaz de luchar".
Cuando se habla de necesidades básicas, el ocio suele ser olvidado e incluso señalado como culpable de una dejadez identificada como causante de las situaciones de precariedad. Pero, ¿cómo continuar si no es posible respirar, guardar silencio, acariciar a tu gente?
Un mes, una semana, un día, una hora... Lo que sea posible. Pero luchemos por que todos y todas podamos ver reconocido nuestros derecho a salirnos de lo cotidiano y abrir horizontes.
P.D. En algunos lugares, como en Francia, se habla sin tapujos del derecho a las vacaciones familiares. ¿Para cuando aquí también?
lunes, 10 de agosto de 2015
viernes, 31 de julio de 2015
Escondida tras los números
Esto es lo que me viene a la cabeza de primeras tras leer el juego de opinión de Joaquín Leguina sobre los indicadores de pobreza, y que luego remachó tratando de explicarnos qué es la pobreza a las gentes no tan versadas como él en todo tipo de temas.
Pues voy a liarme la manta a la cabeza y a entrar en el asunto, aunque para ello sólo cuento con mi experiencia de 17 años de compromiso en la lucha contra la pobreza desde diferentes colectivos, principalmente el Movimiento ATD Cuarto Mundo, y a través del compromiso profesional como médico durante algunos años en Vallecas y en un Centro de Atención para Drogodependientes. Supongo que eso no es nada ante el conocimiento profundo de esta realidad que tiene Leguina, que seguro que ha leído mucho del asunto.
Dicho esto, que parece que me sitúa entre quienes tenemos un conflicto de intereses que nos hace exagerar la realidad para poder seguir viviendo del cuento de la atención a los pobres, quiero aclarar que mi compromiso siempre se ha situado en la línea de la lucha por la erradicación de la pobreza, y no en la mera asistencia a la misma. Porque me duele mucho ver a personas que considero amigas y compañeras, después de tanto que hemos compartido, encerradas pese a todos sus esfuerzos en la desesperación y la impotencia por no poder ofrecer un futuro con unas mínimas seguridades para sus hij@s. Por eso lucho, para acabar con estas situaciones desde una clave de dignidad y respeto a todas las personas sin excepción.
Tengo que reconocer que estoy de acuerdo con Leguina en que la medida del umbral de la pobreza no es una buena medida. Pero no por lo que él comenta, ya que sigue encerrando la realidad de la pobreza en lo meramente material, sino porque la frase que más he oído para explicar qué es la pobreza de parte de quienes la sufren es "Nos tratan peor que a los perros. Molestamos en todas partes". Y eso no se mide con números, pero es una realidad que no se puede obviar si de verdad queremos empezar a entender algo de qué es la pobreza.
Porque si nos quedamos solo en los números, es cuando es posible hacer ejercicios frívolos sobre si una persona vegetariana que viviera en una aldea aislada tendría más posibilidades de ser pobre al no comer carne y ser este uno de los indicadores AROPE de pobreza (¿considera que estos casos son tan abundantes como para deformar los resultados?), o olvidando la parte relacional y contextual de la pobreza al señalar que en un país desigual pero con altos ingresos no es posible que haya pobreza al tener todo el mundo unos ingresos mayores que en un país pobre. Es importante recordar que hay diferentes dimensiones, individuales y poblacionales, de la pobreza y la desigualdad, como bien explica siempre Milanovic. Ese tipo de argumentos es el que se ha utilizado desde siempre para invisibilizar la pobreza que hay en países llamados "desarrollados", ya que efectivamente acá seguimos estando por encima de unos ingresos de 1 o 2 dólares al día, como maneja en sus definiciones el Banco Mundial.
Pero como bien señala después en su artículo, la clave es poder tener una vida decente, o digna diría yo (eso de decente me suena un tanto moralizante, pero quizás es cuestión de gustos). ¿Y en qué consiste eso? Pues no sólo en poder ir al colegio o tener asistencia sanitaria gratuita, sino también de las condiciones en las que se ejercen o no estos derechos. Porque se puede ir a la escuela y no saber leer tras varios años por falta de medios o atención específica. Y aquí, por más que se quiera desvincular la desigualdad de la pobreza, no es posible. Está claro que la desigualdad no viene sólo en función de las rentas, pero estas influyen, claro está.
Esto de definir qué las claves de una vida digna es complejo, es cierto. En esta línea llevamos ya unos años tratando de profundizar en ATD Cuarto Mundo. Pero es algo que no es posible hacer si no nos levantamos de nuestros sillones y vamos al encuentro y diálogo a largo plazo con quienes viven en situaciones más difíciles. Es la única manera de entender qué es la pobreza y comprometernos de verdad en la lucha contra ella, para no encerrarnos en el asistencialismo que ciertamente en algunos lugares se practica.
Es desde este compromiso de toda una vida que J. Wresinski aportó la que para mí es la mejor definición de la pobreza: la ausencia persistente de seguridades en diferentes dimensiones de la vida (ingresos, vivienda, educación, reconocimiento social, etc.), que compromete gravemente las oportunidades de ejercer derechos y de asumir responsabilidades en un futuro previsible.
Yo es verdad que cifras no puedo dar. Pero sí que puedo constatar como, año a año, cada vez encuentro más personas que no pueden ejercer sus derechos ni sus responsabilidades, que se siente tratadas como desechos humanos, que se desesperan mirando un futuro que no promete más que miedos e incertidumbres cada vez mayores. No sé cuantas son, pero estoy dispuestos a apoyar para que puedan contar, más que ser contadas. Porque a partir de su perspectiva el análisis del sistema en el que vivimos es mucho más profundo, señalando injusticias intolerables.
Investiguemos, si. Pero aprendiendo a callar para oír a a quienes nadie escucha.
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viernes, 10 de julio de 2015
Ahora en Común
Es el momento de buscar el desborde... Para sumarte y firmar... Aquí
La necesidad de una candidatura de la gente y para la gente
con ambición de transformar en común nuestro país es un clamor en las
calles. Ahora en común es el nombre de un sueño que late en el corazón de una ciudadanía que anhela el cambio.
Los nuevos ayuntamientos han demostrado que los procesos participativos, hechos desde abajo, desatan la confianza y la ilusión, desbordando las campañas electorales hasta recuperar las instituciones para la gente. Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Zaragoza en Común, Por Cádiz Sí Se Puede, las mareas y las demás candidaturas de confluencia nos muestran el camino para cambiar no sólo los municipios sino también el conjunto del Estado.
Creemos posible e ineludible anteponer lo que nos une a lo que nos diferencia para llegar a un acuerdo en torno a una serie de puntos programáticos de sentido común que reflejen el consenso social de nuestro tiempo: la necesidad de recuperar la soberanía, regenerar y profundizar la democracia, restituir la decencia y la transparencia en el ejercicio de la función pública, defender la universalidad de los derechos humanos (educación, sanidad, alimentación, vivienda y trabajo) y establecer la dignidad, la igualdad, la sostenibilidad, la participación y la justicia como principios rectores de la nueva política que exigen los retos y oportunidades del siglo XXI.
Ahora en común es una iniciativa ciudadana inspirada por la creencia de que el éxito está en la unión de la diversidad y que, consecuentemente, quiere crear espacios amplios, en los cuales todas las personas y fuerzas políticas que apuestan por el cambio, se sientan cómodas trabajando en común, mediante un método inclusivo y democrático que garantice la pluralidad y la equidad en el proceso de elección de los candidatos y candidatas.
Ahora es el momento de construir una marea ciudadana por la confluencia capaz de continuar con la senda de cambio de los nuevos Ayuntamientos, ganar las elecciones generales e inaugurar una era de Gobierno de las personas y para las personas.
Ahora en común. ¡Sí se puede!
Ahora en Común
Invitación a la confluencia
Ahora en común, una marea confluyente para ganar las elecciones generales.
Los nuevos ayuntamientos han demostrado que los procesos participativos, hechos desde abajo, desatan la confianza y la ilusión, desbordando las campañas electorales hasta recuperar las instituciones para la gente. Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Zaragoza en Común, Por Cádiz Sí Se Puede, las mareas y las demás candidaturas de confluencia nos muestran el camino para cambiar no sólo los municipios sino también el conjunto del Estado.
Creemos posible e ineludible anteponer lo que nos une a lo que nos diferencia para llegar a un acuerdo en torno a una serie de puntos programáticos de sentido común que reflejen el consenso social de nuestro tiempo: la necesidad de recuperar la soberanía, regenerar y profundizar la democracia, restituir la decencia y la transparencia en el ejercicio de la función pública, defender la universalidad de los derechos humanos (educación, sanidad, alimentación, vivienda y trabajo) y establecer la dignidad, la igualdad, la sostenibilidad, la participación y la justicia como principios rectores de la nueva política que exigen los retos y oportunidades del siglo XXI.
Ahora en común es una iniciativa ciudadana inspirada por la creencia de que el éxito está en la unión de la diversidad y que, consecuentemente, quiere crear espacios amplios, en los cuales todas las personas y fuerzas políticas que apuestan por el cambio, se sientan cómodas trabajando en común, mediante un método inclusivo y democrático que garantice la pluralidad y la equidad en el proceso de elección de los candidatos y candidatas.
Ahora es el momento de construir una marea ciudadana por la confluencia capaz de continuar con la senda de cambio de los nuevos Ayuntamientos, ganar las elecciones generales e inaugurar una era de Gobierno de las personas y para las personas.
Ahora en común. ¡Sí se puede!
domingo, 28 de junio de 2015
La clase media como problema
Necesaria reflexión de Cesar Rendueles para pensar por donde andamos con las perspectivas de cambio. Aunque su propuesta de en quienes centrar la transformación deberíamos llevarla hasta el final, desde ahí sí que es posible luchar por la universalidad de los derechos, ¿no?
La clase media es el problema, no la solución
Hace unos meses TVE emitió ¿Generación perdida?,
un documental que reflexionaba sobre el difícil futuro que afrontan los
jóvenes españoles. Muchas de las personas que aparecían en él
realizaban una distinción entre dos tipos de víctimas de la crisis. Por
un lado, estaban aquellos jóvenes que habían realizado una carrera
universitaria y aprendido idiomas. Por otro, los que habían dado por
concluidos sus estudios y optado por “la vida fácil” que,
sorprendentemente, consistía en trabajar en el sector de la
construcción. Como si sudar en un andamio fuera poco menos que una
canonjía y acudir a un campus universitario una experiencia extrema
propia de héroes ilustrados.
La victimización de las
clases medias cualificadas oculta que la crisis está afectando sobre
todo a las clases bajas. Por ejemplo, un alucinante 55% de los
inmigrantes extracomunitarios se encuentra en riesgo de pobreza. Desde
2008 estamos viviendo una intensa polarización social que, sin embargo,
no se está traduciendo en una movilización política. En términos de
clase, los cambios electorales del pasado 24 de mayo han sido
superficiales. El voto en España sigue siendo muy transversal. La
aparición de Podemos y de distintas apuestas municipalistas no sólo no
ha mitigado esta situación sino que, en cierto sentido, la ha
amplificado: sus votantes están aún más repartidos por todos los niveles
de ingresos que en el caso de los partidos tradicionales.
Es una noticia horrible. Las clases medias son parte del problema, no
de la solución. La tradición emancipadora creía que los perdedores del
capitalismo eran los agentes más eficaces de la transformación social.
Los trabajadores empobrecidos están en condiciones de impulsar cambios
políticos beneficiosos para casi todo el mundo porque son el único grupo
social cuyos intereses a corto plazo coinciden con los de la mayoría a
largo plazo. Por ejemplo, el desarrollo de políticas públicas para la
desmercantilización de la vivienda sería una excelente noticia para
todos, pero quienes logran pagar a trancas y barrancas sus hipotecas
están poco dispuestos a asumir los riesgos de apuestas de este tipo. Son
las víctimas de los desahucios, que tienen poco que perder, quienes más
están haciendo para promover un sistema que resultaría más justo y
sensato para todos, no sólo para ellos.
Más en
general, la centralidad política de las clases medias nos mantiene
atados a un modelo de estado de bienestar en el que el mecanismo de
acceso a los derechos sociales es, casi exclusivamente, el mercado de
trabajo. Eso hace que el gasto público en España aumente la desigualdad
en lugar de disminuirla: el 20% más rico recibe el 25% del gasto social
mientras que el 20% más pobre se queda con el 10%. Es un modelo que
privilegia a una minoría cada vez más exigua de trabajadores con
contratos de calidad y penaliza a las familias monoparentales, a los
parados de larga duración, a los jóvenes precarios, a los mayores con
pensiones reducidas, a los trabajadores migrantes… A casi todos
nosotros, de hecho.
jueves, 25 de junio de 2015
Con las manos en la masa
Un texto necesario, una vez más, de Santiago Alba Rico
Una receta de Salmón
Ingredientes
Un ejército imperial.
Cinco siglos de colonialismo.
Canales, fiordos y bahías entre la Patagonia y Chiloé.
Una multinacional del pescado.
Miles de jaulas circulares de 30×60 metros de profundidad.
8 kilos de pescado muerto por un kilo de salmón vivo.
Miles de dosis de antibiótico.
La Ley de Pesca y Agricultura de un Gobierno neoliberal.
2.400 millones de beneficios privados.
50.000 trabajadores mal pagados.
Millones de consumidores indiferentes.
Preparación
Olvide
los ingredientes. Trate el olvido como si fuera un salmón. Sale el
olvido. Extienda el olvido sobre una plancha encendida. Condimente el
olvido con unas briznas de eneldo. Aplique al olvido una pincelada de
nata fresca. Sirva el olvido aún caliente. Y no se olvide de dar gracias
a dios por este abundante olvido.
lunes, 22 de junio de 2015
martes, 9 de junio de 2015
Otras formas de ser sindicalistas
Un interesante reportaje aparecido en Diagonal sobre los diferentes rostros y maneras del sindicalismo hoy en día:
En la huelga, convocada por el pequeño sindicato AST y secundada por Co.bas y CGT, no mandan las estructuras sindicales, sino los propios trabajadores, según explican sus portavoces a Diagonal,
organizados en asambleas y comités de huelga con participación
paritaria de los tres colectivos, que se sostienen gracias al apoyo de
varias cajas de resistencia nutridas por la solidaridad de la
ciudadanía.
Frente al ‘sindicalismo de sillón’, centrado principalmente en las negociaciones, el sindicalismo de base sigue abriendo frentes en un panorama laboral desestructurado. Un claro ejemplo es el del Sindicato de Obreros del Campo (SOC). Nacido en los años 70 en Andalucía con una demanda básica de reforma agraria y reparto de tierras entre los jornaleros desposeídos, el SOC se ha destacado por sus prácticas de acción directa, sobre todo por las ocupaciones de tierras improductivas de grandes terratenientes o de titularidad pública, unas prácticas que se mantienen hasta hoy. Con ellas denuncian que, “mientras hay miles de jornaleros que no consiguen juntar las 35 peonadas que se les exigen para cobrar la renta agraria, hay tierras públicas a las que no se da una utilidad social, que sería que se cultive y que se creen puestos de trabajo y riquezas en nuestros pueblos”, dice Mari Carmen García, una de sus dirigentes.
En 2007, el SOC impulsó la creación del Sindicato Andaluz de los Trabajadores (SAT) y dio el salto del campo a la ciudad. Su perfil de afiliados incluye jornaleros del campo, precarios, eventuales, parados... “La diferencia entre el sindicalismo que hacemos con respecto a los sindicatos tradicionales es que, mientras ellos se basan más en negociar la paz social, nosotros decimos que en vez de estar en los despachos negociando de espalda a los trabajadores debes hacerlo con la voz de los trabajadores, que sean ellos los que tengan la iniciativa”, dice García, que añade que no sólo denuncian los atropellos laborales ante Inspección de Trabajo o en los tribunales, sino que “hacemos acción directa, vamos al tajo, nos movilizamos, paramos el trabajo”. Este tipo de activismo ha convertido al SAT en el sindicato más reprimido de Europa, con 700 miembros imputados, 900.000 euros en multas y condenas a prisión que suman 400 años.
Pero el sindicalismo del SAT no se queda sólo en el ámbito del trabajo, sino que su “sindicalismo a pie de tajo”, como ellos mismos lo califican, apuesta por una estrecha unión entre lo social y lo laboral. “Si hay cientos de familias en riesgo de exclusión social y están obligadas a ir a los comedores sociales, y coincide con que Mercadona no respeta los derechos de los trabajadores y además tira la comida, expropiamos carros de comida para entregarlos a las familias necesitadas”, explica esta sindicalista en referencia a la acción reivindicativa protagonizada en 2012 por 200 militantes del SAT que acabó con la entrega de los alimentos a varias familias residentes en un bloque ocupado de Sevilla. Otra acción similar realizaron en 2013, cuando, poco antes del inicio del nuevo curso, expropiaron material escolar en un Carrefour “para denunciar y demostrar que, cuando desde la Junta nos venden que la educación no tiene recortes, la realidad es otra: que las familias no pueden comprar el material escolar”.
Distintas iniciativas apuestan por una lucha que aúne lo laboral y lo social
Parecía cosa de ciencia ficción, pero los técnicos que trabajan para Telefónica-Movistar han logrado en los últimos dos meses dos objetivos nada sencillos en nuestros días:
la participación activa y continuada de los autónomos en una huelga, a
pesar de la dificultad intrínseca de los trabajadores “por cuenta
propia” para usar este método de lucha, y la unión de tres tipos de
trabajadores que, a pesar de hacer el mismo trabajo, permanecían
divididos por las distintas modalidades de contratación. Trabajadores
de contratas, subcontratas y falsos autónomos mantienen al cierre de
esta edición una huelga indefinida para exigir mejoras laborales a
Telefónica, y llevan varios días de encierro en un local de la
multinacional en Barcelona, y ello sin el apoyo de los sindicatos
mayoritarios, que no han tardado en pactar con las contratas de
Telefónica.
Frente al ‘sindicalismo de sillón’, centrado principalmente en las negociaciones, el sindicalismo de base sigue abriendo frentes en un panorama laboral desestructurado. Un claro ejemplo es el del Sindicato de Obreros del Campo (SOC). Nacido en los años 70 en Andalucía con una demanda básica de reforma agraria y reparto de tierras entre los jornaleros desposeídos, el SOC se ha destacado por sus prácticas de acción directa, sobre todo por las ocupaciones de tierras improductivas de grandes terratenientes o de titularidad pública, unas prácticas que se mantienen hasta hoy. Con ellas denuncian que, “mientras hay miles de jornaleros que no consiguen juntar las 35 peonadas que se les exigen para cobrar la renta agraria, hay tierras públicas a las que no se da una utilidad social, que sería que se cultive y que se creen puestos de trabajo y riquezas en nuestros pueblos”, dice Mari Carmen García, una de sus dirigentes.
En 2007, el SOC impulsó la creación del Sindicato Andaluz de los Trabajadores (SAT) y dio el salto del campo a la ciudad. Su perfil de afiliados incluye jornaleros del campo, precarios, eventuales, parados... “La diferencia entre el sindicalismo que hacemos con respecto a los sindicatos tradicionales es que, mientras ellos se basan más en negociar la paz social, nosotros decimos que en vez de estar en los despachos negociando de espalda a los trabajadores debes hacerlo con la voz de los trabajadores, que sean ellos los que tengan la iniciativa”, dice García, que añade que no sólo denuncian los atropellos laborales ante Inspección de Trabajo o en los tribunales, sino que “hacemos acción directa, vamos al tajo, nos movilizamos, paramos el trabajo”. Este tipo de activismo ha convertido al SAT en el sindicato más reprimido de Europa, con 700 miembros imputados, 900.000 euros en multas y condenas a prisión que suman 400 años.
Pero el sindicalismo del SAT no se queda sólo en el ámbito del trabajo, sino que su “sindicalismo a pie de tajo”, como ellos mismos lo califican, apuesta por una estrecha unión entre lo social y lo laboral. “Si hay cientos de familias en riesgo de exclusión social y están obligadas a ir a los comedores sociales, y coincide con que Mercadona no respeta los derechos de los trabajadores y además tira la comida, expropiamos carros de comida para entregarlos a las familias necesitadas”, explica esta sindicalista en referencia a la acción reivindicativa protagonizada en 2012 por 200 militantes del SAT que acabó con la entrega de los alimentos a varias familias residentes en un bloque ocupado de Sevilla. Otra acción similar realizaron en 2013, cuando, poco antes del inicio del nuevo curso, expropiaron material escolar en un Carrefour “para denunciar y demostrar que, cuando desde la Junta nos venden que la educación no tiene recortes, la realidad es otra: que las familias no pueden comprar el material escolar”.
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domingo, 7 de junio de 2015
Despilfarros militares
Aprovechando que se acaba de celebrar el día de las fuerzas armadas, no viene mal algo de información sobre lo que estas nos suponen. Para ello, acá va una imagen con algunas palabrillas y numeros acompañantes que resultan bastante escalofriantes, sobre todo al comparar los dineros que se nos van en gastos militares comparando con otras partidas como sanidad, educación, etc.
¿Cómo no plantearse el hacer Objeción Fiscal a los Gastos Militares?
Para quien quiera más información...
¿Cómo no plantearse el hacer Objeción Fiscal a los Gastos Militares?
Para quien quiera más información...
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lunes, 1 de junio de 2015
Algo hay
Pues no sé muy bien qué es lo que tienen estos de La Maravillosa Orquesta del Alcohol, que les escucho y de primeras no me llaman mucho la atención, pero poco a poco me atrapan... ¿A alguien más le pasa?
martes, 26 de mayo de 2015
Nuevas rutas y viejos inmovilismos
Es impresionante echar la vista atrás y pensar en el escepticismo que habríamos manifestado si hace un año alguien nos hubiera dicho que sería posible acceder al transformar los ayuntamientos de ciudades como Barcelona, Madrid, Zaragoza, Coruña, etc., según las claves de los aprendizajes colectivos que se han ido desarrollando a partir de la explosión 15M. Pero sí, ahora resulta que es posible comenzar a transitar estas nuevas rutas y ver donde nos llevan.
Pero al mismo tiempo, tengo que reconocer que tras la campaña de Ahora Madrid, que día a día consiguió ir contagiando más alegría e ilusión a quien se acercaba a ella, soñaba con una victoria clara y contundente en Madrid. Cuando lo contaba a mi alrededor no me creían, pero yo estaba seguro de que por fin Madrid se quitaría de encima toda la caspa y apostaría por la decencia y la justicia.
Pero no. No hubo un vuelco tan grande. Más de medio millón de personas siguieron avalando con su voto la corrupción sistemática, la chulería por encima de leyes y normas, el llamamiento al linchamiento descerebrado en vez de al análisis sensato. Y este aval sobre todo provino de los distritos mejor posicionado económicamente, llegando por ejemplo a obtener el PP más del 50% de los voto en el bario de Salamanca.No lo entiendo. No lo puedo entender, la verdad. Pase lo que pase, hagan lo que hagan, hay miles de personas, mayorías de barrios concretos, dispuestos a no ver, a no escuchar, a no pensar. A cerrar los ojos a realidades como los desahucios, que han llegado a ser tan mediáticas, al hambre, al paro y la falta de ingresos de tantos y tantas.
Con dos cojones!!!!Escuchad lo que dice Wyoming.No tiene desperdicio!!!
Posted by Manuel Sanchez on Lunes, 4 de mayo de 2015
Esto no puede llamarse de otra manera que complicidad. Si pese a todo lo que ha llovido medio Madrid apuesta tan claramente por mantener a quienes tanto daño han hecho a la ciudad y sus gentes, es porque no han terminado de creerse que exista otra realidad que la suya, que aunque se haya visto removida por la crisis económica no se ha desmoronado. Porque mientras en muchos barrios y familias se concentran el paro, la ausencia de vivienda y la desesperanza, en otros estas realidades sólo aparecen en los telediarios, como si nos estuvieran hablando de otro país, no del nuestro, tan supuestamente desarrollado. Y desde esa posición de privilegio se atrincheran en sus miedos, bajando la mirada para encerrarla en su propia realidad y apoyando a toda aquella, como en este caso, que les ayude a levantar barreras que garanticen su inmunidad.
Se ha hablado mucho del 99% frente al 1% de super-ricos. Pero no es literal. Hay grandes redes de gentes tremendamente imbricadas en el sistema, dispuestas a priorizar la protección de su estatus a cualquier precio, por encima de cualquier circunstancia.Por eso no nos queda otra que volver a los clásicos y retomar la lucha desde abajo, desde los desposeídos. Enfrentar las resistencias, abrir nuevos caminos, remover estructuras, prohibir privilegios. Desmontar todo este castillo protector tan sólo de algunos, poniendo en común los materiales que antes estaban solo al servicio de algunas personas.
Para que no quede otra que dejar de mirarse el ombligo y construir, con otras, la ciudad.
sábado, 23 de mayo de 2015
Entregar(nos)
Ayer tuve la suerte de poder compartir tiempo, espacio y charla con algunas personas de las que desde hace un año han venido construyendo esa aventura colectiva que se ha ido desbordando a cada paso, comenzando como Municipalia, transformándose luego en Ganemos Madrid y terminando al final como Ahora Madrid. Me comentaban algunos ecos que ahora les venían a la cabeza sobre los momentos que construyeron este proyecto, y las claves que han permitido que gentes tan diferentes se terminen encontrando y entrelazando apuestas en torno a un eje común sobre el que apoyarse para darle la vuelta a esta ciudad.
"El cuidado ha sido la clave. Nos hemos cuidado unos a otras", me comentaba uno de ellos. A lo largo de todo este proceso de construcción, han buscado maneras para apoyarse mutuamente y que cada persona pudiera aportar en vez de enzarzarse en dinámicas de imponer opiniones o personas unas sobre otras. Un ejemplo claro de esto fue el mecanismo que se eligió para las primarias con las que se eligió la lista que ahora se presenta al Ayuntamiento: en él las diferentes listas no sólo tenían que competir sino que a la vez, necesariamente, debían colaborar y cooperar.
Esta respeto profundo a la libertad (no de la que pregonan por otros lados y que sólo se compra con dinero), junto con la búsqueda del cuidado y el reconocimiento a la otra persona, son claves para que haya podido generarse un proceso desbordante que día a día se ha ido superando en energía, optimismo, creatividad y amor (sí, amor, hasta se han atrevido a poner en primer plano este sentimiento con el somos tan pudorosos y privativos). Y, al mismo tiempo, el ponerse en esta clave de construcción colectiva tan clara, en la que nadie y todos tienen las razones para avanzar, es lo que le dota también de un especial sentido común y humildad combinado con la capacidad de atreverse a avanzar en común hacia lo que en soledad es solo un sueño.
Al mismo tiempo, me quedo con sensación de cierta envidia por no haber podido implicarme más, contagiarme más, aprender más de este proceso. Me siento todavía demasiado encerrado en mi realidad, en mis propias cercas. Por eso también sueño con que este domingo demos entre muchos pistas de continuidad para que este desborde colectivo se contagie también hacia y desde las instituciones. Ojalá. Mucho nos queda por abrir, por compartir, por entregar de nuestras vidas.
Yo nunca imaginé que podría encontrarme con tantas ganas de votar como las que tengo ahora. Pero sobre todo, con tantas ganas de seguir soñando que es posible ponernos juntas a buscar maneras de cuidarnos mutuamente, de liberarnos unas a otros, de atrevernos a echar el resto para crecer y crear en común.
Ojalá.
"El cuidado ha sido la clave. Nos hemos cuidado unos a otras", me comentaba uno de ellos. A lo largo de todo este proceso de construcción, han buscado maneras para apoyarse mutuamente y que cada persona pudiera aportar en vez de enzarzarse en dinámicas de imponer opiniones o personas unas sobre otras. Un ejemplo claro de esto fue el mecanismo que se eligió para las primarias con las que se eligió la lista que ahora se presenta al Ayuntamiento: en él las diferentes listas no sólo tenían que competir sino que a la vez, necesariamente, debían colaborar y cooperar.
Esta respeto profundo a la libertad (no de la que pregonan por otros lados y que sólo se compra con dinero), junto con la búsqueda del cuidado y el reconocimiento a la otra persona, son claves para que haya podido generarse un proceso desbordante que día a día se ha ido superando en energía, optimismo, creatividad y amor (sí, amor, hasta se han atrevido a poner en primer plano este sentimiento con el somos tan pudorosos y privativos). Y, al mismo tiempo, el ponerse en esta clave de construcción colectiva tan clara, en la que nadie y todos tienen las razones para avanzar, es lo que le dota también de un especial sentido común y humildad combinado con la capacidad de atreverse a avanzar en común hacia lo que en soledad es solo un sueño.
Al mismo tiempo, me quedo con sensación de cierta envidia por no haber podido implicarme más, contagiarme más, aprender más de este proceso. Me siento todavía demasiado encerrado en mi realidad, en mis propias cercas. Por eso también sueño con que este domingo demos entre muchos pistas de continuidad para que este desborde colectivo se contagie también hacia y desde las instituciones. Ojalá. Mucho nos queda por abrir, por compartir, por entregar de nuestras vidas.
Yo nunca imaginé que podría encontrarme con tantas ganas de votar como las que tengo ahora. Pero sobre todo, con tantas ganas de seguir soñando que es posible ponernos juntas a buscar maneras de cuidarnos mutuamente, de liberarnos unas a otros, de atrevernos a echar el resto para crecer y crear en común.
Ojalá.
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martes, 19 de mayo de 2015
viernes, 8 de mayo de 2015
Sin cuartel
Para estos días de campaña y poderes danzantes, que mejor que asomarse a este texto de Alba Rico:
"El viento abrió de golpe todas las ventanas
El gobierno, que venía detrás, las fue cerrando una por una.
La guerra que enfrenta al viento y al gobierno desde hace siglos prosigue sin cuartel un día más."
lunes, 27 de abril de 2015
Educar
Genial este texto de Gabriel Celaya...
domingo, 19 de abril de 2015
La mirada larga
Una entrevista muy interesante la que hicieron en Diagonal a Marta Malo y Débora Avila, acá comparto algunos fragmentos:
"Es muy importante romper la idea de que la institución es sólo institución del Estado. En este sentido, son muy inspiradores los movimientos de renovación institucional que atravesaron algunos servicios públicos, como, por ejemplo, el movimiento de renovación pedagógica, donde maestros, familias y alumnos transformaron radicalmente algunos colegios públicos, en pugna con la Administración, reinventando el sentido de lo público y de lo escolar. Hay quien desestima estas experiencias porque las considera algo muy pequeño, pero son laboratorios de otra sociedad. No se va a acabar con el neoliberalismo, ni tampoco se va a lograr mitigar su ofensiva, por decreto del Estado: hace falta una sociedad movilizada, que esté creando otras formas de vida sostenibles, tangibles, y esa sociedad movilizada necesita de estos laboratorios.
(...)
Puedes cargarte la Lomce, la Ley Mordaza, el real decreto de exclusión sanitaria y tantas leyes aberrantes. Podrías, también, hipotéticamente, declarar la deuda ilegítima, introducir medidas que reduzcan la desigualdad, generar un marco normativo más garantista, que favorezca y proteja los bienes comunes, en fin, la lista es infinita. Pero, primero, hay que ver si te dejan, si te dejan de verdad tocar el statu quo, con qué fuerzas y alianzas cuentas para ello y a qué precio, qué componendas vas a tener que hacer por el camino. Por otro lado, gran parte de lo que se haga necesitará de movimientos vivos que lo activen, lo resignifiquen y lo sostengan, que lo doten de sentido a cada rato. Por último, cuando te sitúas en las instituciones del Estado y tu trabajo pasa a ser gestionar las más altas esferas de decisión, corres el riesgo de perder todo el contacto con los tejidos sociales. Incluso, aunque no lo pierdas, tu contacto va a estar mediado por un diferencial enorme de poder. Hay entonces todo un reto en generar mecanismos no clientelares de escucha de esos tejidos sociales, en particular, de los más excluidos, que son los que conocen de primera mano los efectos más devastadores del sistema actual. Y si no logras generarlos no te vas a enterar de nada y es muy posible que inventes soluciones con efectos muy enajenantes e incluso desastrosos. Y es muy posible también que estés demasiado ocupado en la pelea por mantener tu posición como para siquiera darte cuenta o querer ver esos efectos.
(...)
¿Cómo no alegrarse de que por fin los que nos han estado saqueando sistemáticamente empiecen a tambalearse, de que vengan otros y nos traigan un poco de aire? Pero no será un camino de flores: vienen muchos desafíos y hay que hacerse otro cuerpo, menos inmediatista. Hay que recuperar la mirada larga, reconectar con las generaciones pasadas y las futuras, romper con los relatos hiperindividualizados y sentirse parte de algo más grande que nosotros mismos: parte de ese hilvanarse de las acciones de hombres y mujeres a lo largo del tiempo, donde una retoma lo hecho por otros, añade, aporta y regala esa aportación a los que vienen después."
"Es muy importante romper la idea de que la institución es sólo institución del Estado. En este sentido, son muy inspiradores los movimientos de renovación institucional que atravesaron algunos servicios públicos, como, por ejemplo, el movimiento de renovación pedagógica, donde maestros, familias y alumnos transformaron radicalmente algunos colegios públicos, en pugna con la Administración, reinventando el sentido de lo público y de lo escolar. Hay quien desestima estas experiencias porque las considera algo muy pequeño, pero son laboratorios de otra sociedad. No se va a acabar con el neoliberalismo, ni tampoco se va a lograr mitigar su ofensiva, por decreto del Estado: hace falta una sociedad movilizada, que esté creando otras formas de vida sostenibles, tangibles, y esa sociedad movilizada necesita de estos laboratorios.
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Puedes cargarte la Lomce, la Ley Mordaza, el real decreto de exclusión sanitaria y tantas leyes aberrantes. Podrías, también, hipotéticamente, declarar la deuda ilegítima, introducir medidas que reduzcan la desigualdad, generar un marco normativo más garantista, que favorezca y proteja los bienes comunes, en fin, la lista es infinita. Pero, primero, hay que ver si te dejan, si te dejan de verdad tocar el statu quo, con qué fuerzas y alianzas cuentas para ello y a qué precio, qué componendas vas a tener que hacer por el camino. Por otro lado, gran parte de lo que se haga necesitará de movimientos vivos que lo activen, lo resignifiquen y lo sostengan, que lo doten de sentido a cada rato. Por último, cuando te sitúas en las instituciones del Estado y tu trabajo pasa a ser gestionar las más altas esferas de decisión, corres el riesgo de perder todo el contacto con los tejidos sociales. Incluso, aunque no lo pierdas, tu contacto va a estar mediado por un diferencial enorme de poder. Hay entonces todo un reto en generar mecanismos no clientelares de escucha de esos tejidos sociales, en particular, de los más excluidos, que son los que conocen de primera mano los efectos más devastadores del sistema actual. Y si no logras generarlos no te vas a enterar de nada y es muy posible que inventes soluciones con efectos muy enajenantes e incluso desastrosos. Y es muy posible también que estés demasiado ocupado en la pelea por mantener tu posición como para siquiera darte cuenta o querer ver esos efectos.
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¿Cómo no alegrarse de que por fin los que nos han estado saqueando sistemáticamente empiecen a tambalearse, de que vengan otros y nos traigan un poco de aire? Pero no será un camino de flores: vienen muchos desafíos y hay que hacerse otro cuerpo, menos inmediatista. Hay que recuperar la mirada larga, reconectar con las generaciones pasadas y las futuras, romper con los relatos hiperindividualizados y sentirse parte de algo más grande que nosotros mismos: parte de ese hilvanarse de las acciones de hombres y mujeres a lo largo del tiempo, donde una retoma lo hecho por otros, añade, aporta y regala esa aportación a los que vienen después."
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