lunes, 28 de septiembre de 2009

¿El turismo es la solución? (y III)

Pues ya andamos de vuelta por los madriles, tras haber dado algunas vueltas por Nicaragua y Guatemala en el último mes, esta vez de turistas pur@s y dur@s, enfrentando nuevos contrastes y contradicciones...

Esta vez el que más nos removió fue el "turismo social" y sus deformidades. En un hotel de Ometepe pudimos encontrar el siguiente cartel, escalofriante:


Porque efectivamente, todo vale con tal de sacar unos dinerillos, y de paso se hace sentir bien al turista sin que haga mucho esfuerzo. ¿Qué más se puede pedir? El respeto a la dignidad de la gente y demás historias, pues mejor para otro momento.

Y es que en muchas ocasiones el tema de la solidaridad está más enfocado a hacer sentir bien al que da que en de verdad apoyar al que está en una situación difícil. Una chica que conocimos este verano en Nicaragua nos contaba que uno de los secretos de la felicidad esta en el altruismo. Quizás por eso decía que necesitaba todos los veranos irse dos meses a algún lugar del mundo a ayudar. Este año dudó entre Palestina y Nicaragua, y finalmente fue a esta última. Y desplegó todo su "altruismo", de manera que le ayudara a alcanzar su propia felicidad. No tenía problema en sacar el cartel de "soy cooperante" para conseguir una rebaja en los precios de todo, ni en decir a la familia de la comunidad en la que pasó un tiempo que ella no podía tomar todos los días gallopinto (arroz con frijoles, la base de la alimentación allá, y que se suele tomar en las tres comidas diarias), así que quedó con unas chicas para ir a hacer la compra y luego enseñarles a cocinar otras cosas. ¿Qué mejor manera de hacer entender al pobre que lo que hace no es válido y que tiene mucho que aprender de l@s que estamos en una situación superior, aunque se escape de sus posibilidades el seguir nuestro ritmo de vida?

Pero sin embargo, por lo menos tanto viaje nos sirvió para conocer una iniciativa que tenía buena pinta. En el Ostional, cerca de la reserva de la Flor y San Juan del Sur, una de las zonas más turísticas de Nicaragua, varias familias de la comunidad han decidido emprender una apuesta por el turismo responsable, acogiendo a gente en sus casas y ofreciendo un trato familiar como principal reclamo. Así, de repente puedes sentirte en medio de una comunidad, como alguien de fuera, sí, pero que no está contribuyendo a la degradación de la misma, sino a su desarrollo de manera acorde con lo que decide la gente que allá vive.

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