
Porque una de las ideas más interesantes de este libro (y en general de la obra de este autor) es la apertura hacia la dimensión geográfica, hacia el espacio, como algo esencial en la configuración de lo que somos, y por tanto también de lo que soñamos ser. Así, es necesario entrelazar las propuestas de cambio que se extienden en el tiempo (como es el modelo marxista) con otra
s que nos muestran nuevos espacios y lugares.
Esa, según Harvey, es la tarea del "arquitecto insurgente", ese que se atreve a diseñar su propio destino, la de crear nuevos espacios utópicos enraizados en el lugar y en el tiempo en el que vive, señalando así vías que permitan escapar de este no-lugar cada vez más atosigante en el que nos encontramos.
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