La verdad es que me ha sorprendido el cambio que ha pegado Madrid este otoño visto encima de la bicicleta. De repente muchas de las calles se han transformado en "ciclo-calles", espacios prioritarios, aunque no exclusivos, para la circulación de bicicletas. Desde hace tiempo la demanda de carriles bici en la ciudad ha sido una de las grandes ignoradas (bueno, entre tantas otras, cierto es), sobre todo al ir frustrándose los sueños olímpicos que decían iban a transformar la ciudad. Así que cuando empecé a ver las calzadas con el símbolo de la bicicleta y la limitación a 30 km/h, lo primero que me vino a la cabeza fue "otra chapuza más de este Ayuntamiento nuestro, con esto se darán por satisfechos diciendo que han apoyado la circulación de bicicletas en Madrid". Sin embargo, a medida que iba circulando por estas vías, que en realidad son las que utilizado siempre aunque antes no estuvieran pintadas, cada vez me gustaba más la idea. Al estar señalizado como espacio prioritario para bicicletas, legitimaba de alguna manera mi presencia y la de tant@s otr@s en medio del mar de coches, sirviendo como aviso aquell@s navegantes motorizad@s que te miran como si fueras un estorbo en esa loca carrera por llegar a quién sabe donde en medio de la ciudad cerrada.
Frente a la demanda de segregación y de espacios delimitados para cada tipo de vehículo, la integración de la bicicleta en el tráfico rodado (que es lo que es, aunque vaya sin motor) supone hacer existir esas otras maneras de moverse en la ciudad, obligando a respetarlas y aprender a manejarse entre diferentes. No es una idea loca, de hecho hay muchos que la defienden frente al modelo del carril-bici. En el fondo, las vías segregadas refuerzan esta imagen de ciclista-estorbo que entorpece el tráfico y al que hay que quitar de en medio.
Pero en nuestra sociedad nos cuesta mucho entrar en esta dinámica de compartir espacios aprendiendo a respetarnos en ellos. Se lleva más lo de separarnos según características, bajo la excusa de que cada cual pueda ir a la velocidad o con lo medios que tenga a su alcance. Sobre todo, que l@s más lent@s no entorpezcan a quienes quieren ir volados, persiguiendo quién sabe qué en medio de un horizonte cerrado. Así nos segregamos en barrios, escuelas, trabajos y ocios, viviendo en la ilusión de que eso es respetuoso con tod@s. Pero no somos conscientes de que estos espacios no son iguales, sino que unos están al servicio de otros. Así, los barrios empobrecidos invisibilizan y atrapan a quienes viven en ellos para que no molesten en las zonas más privilegiadas, igual que los carriles bici quitan de en medio a los ciclistas liberando la calzada para que quiénes sienten necesidad de correr puedan hacerlo sin preocuparse de es@s a l@s que ya no ven, y por tanto no existen.
Así que gracias, Ayuntamiento de Madrid. Por una vez, aplaudo y agradezco vuestra iniciativa. Aunque me da a mí que las razones vuestras no son las aquí expuestas...
jueves, 27 de noviembre de 2014
martes, 25 de noviembre de 2014
La acción y quien la realiza
Acá van algunos otros fragmentos de "La condición humana", de Hannah Arendt, esta vez sobre la acción, el discurso y la persona que los pone en práctica:
"Mediante la acción y el discurso, los hombres muestran quiénes son, revelan activamente su única y personal identidad y hacen su aparición en el mundo humano, mientras que su identidad física se presenta bajo la forma única del cuerpo y el sonido de la voz, sin necesidad de ninguna actividad propia. El descubrimiento de «quién» en contradicción al «qué» es alguien - sus cualidades, dotes, talento y defectos que exhibe u oculta está implícito en todo lo que ese alguien dice y hace. Sólo puede ocultarse en completo silencio y perfecta pasividad, pero su revelación casi nunca puede realizarse como fin voluntario, como si uno poseyera y dispusiese de este «quién» de la misma manera que puede hacerlo con sus cualidades. Por el contrario, es más que probable que el «quién», que se presenta tan claro e inconfundible a los demás, permanezca oculto para la propia persona, como el daimdo de la religión griega que acompañaba a todo hombre a lo largo de su vida, siempre mirando desde atrás por encima del hombro del ser humano y por lo tanto sólo visible a los que éste encontraba de frente.
Esta cualidad reveladora del discurso y de la acción pasa a primer plano cuando las personas están con otras, ni a favor ni en contra, es decir, en pura contigüidad humana. Aunque nadie sabe a quién revela cuando uno se descubre a sí mismo en la acción o la palabra, voluntariamente se ha de correr el riesgo de la revelación, y esto no pueden asumirlo ni el hacedor de buenas obras, que debe ocultar su yo y permanecer en completo anonimato, ni el delincuente, que ha de esconderse de los demás. Los dos son figuras solitarias, uno a favor y el otro en contra de todos los hombres; por lo tanto, permanecen fuera del intercambio humano y, políticamente, son figuras margínales que suelen entrar en la escena histórica en período de corrupción, desintegración y bancarrota política. Debido a su inherente tendencia a descubrir al agente junto con el acto, la acción necesita para su plena aparición la brillantez de la gloria, sólo posible en la esfera pública.
Sin la revelación del agente en el acto, la acción pierde su específico carácter y pasa a ser una forma de realización entre otras. En efecto, entonces no es menos medio para un fin que lo es la fabricación para producir un objeto. Esto ocurre siempre que se pierde la contigüidad humana, es decir, cuando las personas sólo están a favor o en contra de las demás, por ejemplo durante la guerra, cuando los hombres entran en acción y emplean medios de violencia para lograr ciertos objetivos en contra del enemigo. En estos casos, que naturalmente siempre se han dado, el discurso se convierte en «mera charla», simplemente en un medio más para alcanzar el fin, ya sirva para engañar al enemigo o para deslumbrar a todo el mundo con la propaganda; las palabras no revelan nada, el descubrimiento sólo procede del acto mismo, y esta realización, como todas las realizaciones, no puede revelar al «quién», a la única y distinta identidad del agente.
En estos casos la acción pierde la cualidad mediante la que trasciende la simple actividad productiva, que, desde la humilde fabricación de objetos de uso hasta la inspirada creación de obras de arte, no tiene más significado que el que se revela en el producto acabado y no intenta mostrar más de lo claramente visible al final del proceso de producción. La acción sin un nombre, un «quién» unido a ella, carece de significado, mientras que una obra de arte mantiene su pertinencia conozcamos o no el nombre del artista. Los monumentos al «Soldado Desconocido» levantados tras la Primera Guerra Mundial testimonian la necesidad aún existente entonces de glorificación, de encontrar un «quién», un identificable alguien al que hubieran revelado los cuatro años de matanza. La frustración de ese deseo y la repugnancia a resignarse al hecho brutal de que el agente de la guerra no era realmente nadie, inspiró la erección de los monumentos al «desconocido», a todos los que la guerra no había dado a conocer, robándoles no su realización, sino su dignidad humana."
"Mediante la acción y el discurso, los hombres muestran quiénes son, revelan activamente su única y personal identidad y hacen su aparición en el mundo humano, mientras que su identidad física se presenta bajo la forma única del cuerpo y el sonido de la voz, sin necesidad de ninguna actividad propia. El descubrimiento de «quién» en contradicción al «qué» es alguien - sus cualidades, dotes, talento y defectos que exhibe u oculta está implícito en todo lo que ese alguien dice y hace. Sólo puede ocultarse en completo silencio y perfecta pasividad, pero su revelación casi nunca puede realizarse como fin voluntario, como si uno poseyera y dispusiese de este «quién» de la misma manera que puede hacerlo con sus cualidades. Por el contrario, es más que probable que el «quién», que se presenta tan claro e inconfundible a los demás, permanezca oculto para la propia persona, como el daimdo de la religión griega que acompañaba a todo hombre a lo largo de su vida, siempre mirando desde atrás por encima del hombro del ser humano y por lo tanto sólo visible a los que éste encontraba de frente.
Esta cualidad reveladora del discurso y de la acción pasa a primer plano cuando las personas están con otras, ni a favor ni en contra, es decir, en pura contigüidad humana. Aunque nadie sabe a quién revela cuando uno se descubre a sí mismo en la acción o la palabra, voluntariamente se ha de correr el riesgo de la revelación, y esto no pueden asumirlo ni el hacedor de buenas obras, que debe ocultar su yo y permanecer en completo anonimato, ni el delincuente, que ha de esconderse de los demás. Los dos son figuras solitarias, uno a favor y el otro en contra de todos los hombres; por lo tanto, permanecen fuera del intercambio humano y, políticamente, son figuras margínales que suelen entrar en la escena histórica en período de corrupción, desintegración y bancarrota política. Debido a su inherente tendencia a descubrir al agente junto con el acto, la acción necesita para su plena aparición la brillantez de la gloria, sólo posible en la esfera pública.
Sin la revelación del agente en el acto, la acción pierde su específico carácter y pasa a ser una forma de realización entre otras. En efecto, entonces no es menos medio para un fin que lo es la fabricación para producir un objeto. Esto ocurre siempre que se pierde la contigüidad humana, es decir, cuando las personas sólo están a favor o en contra de las demás, por ejemplo durante la guerra, cuando los hombres entran en acción y emplean medios de violencia para lograr ciertos objetivos en contra del enemigo. En estos casos, que naturalmente siempre se han dado, el discurso se convierte en «mera charla», simplemente en un medio más para alcanzar el fin, ya sirva para engañar al enemigo o para deslumbrar a todo el mundo con la propaganda; las palabras no revelan nada, el descubrimiento sólo procede del acto mismo, y esta realización, como todas las realizaciones, no puede revelar al «quién», a la única y distinta identidad del agente.
En estos casos la acción pierde la cualidad mediante la que trasciende la simple actividad productiva, que, desde la humilde fabricación de objetos de uso hasta la inspirada creación de obras de arte, no tiene más significado que el que se revela en el producto acabado y no intenta mostrar más de lo claramente visible al final del proceso de producción. La acción sin un nombre, un «quién» unido a ella, carece de significado, mientras que una obra de arte mantiene su pertinencia conozcamos o no el nombre del artista. Los monumentos al «Soldado Desconocido» levantados tras la Primera Guerra Mundial testimonian la necesidad aún existente entonces de glorificación, de encontrar un «quién», un identificable alguien al que hubieran revelado los cuatro años de matanza. La frustración de ese deseo y la repugnancia a resignarse al hecho brutal de que el agente de la guerra no era realmente nadie, inspiró la erección de los monumentos al «desconocido», a todos los que la guerra no había dado a conocer, robándoles no su realización, sino su dignidad humana."
sábado, 22 de noviembre de 2014
Érase una vez..
Para un día como hoy en el que toca sumar años a la cuenta, nada mejor que volver a detenerse en la infancia de la mano de John Berger en su libro "Un hombre afortunado":
"La irreversibilidad del tiempo es algo de lo que los niños pequeños son plenamente conscientes, aunque el concepto no signifique nada para ellos. Viven con esa irreversibilidad. En la infancia no se dan esas repeticiones inevitables. «Lunes, martes, miércoles. Abril, mayo, junio. 1924, 1925, 1926» representa la antítesis de la experiencia infantil. Nada se repite, lo que, por cierto, constituye una de las razones de que los niños pregunten insistentemente si ciertas cosas van a volver a pasar.
«¿Y mañana me levantaré y desayunaré?» Poco a poco, pasados los seis años, son capaces de responder por sí mismos a esas preguntas y empiezan a esperar que se repitan los ciclos de acontecimientos y a depender de ellos; pero aun entonces, su unidad de medida del tiempo es tan pequeña —su impaciencia, si se prefiere llamarla así, es tan grande— que lo previsto para el futuro inmediato les parece todavía demasiado lejano para cualificar el presente en un grado significativo: su atención sigue centrada en ese presente en el cual están apareciendo constantemente cosas nuevas y constantemente desapareciendo para siempre.
Una de las fantasías más generalizadas entre los adultos es creer que hay segundas oportunidades. Los niños, a no ser que los adultos los convenzan o los sobornen, saben que no existen. La forma en la que necesariamente se entregan a la experiencia imposibilita que puedan considerar esa idea. En los adultos, la creencia en las segundas oportunidades constituye una doblebarrera contra la experiencia. Conforme a ella, no sólo todo el mundo cuenta con innumerables segundas oportunidades, sino que además se diluye, cuando no se destruye, el carácter único de cada acontecimiento. De modo que según pasa el tiempo, o más bien deja de pasar, empezamos a pensar, no sin cierta vacilación, que conocemos el mundo y, basándonos en acontecimientos pasados, nos atrevemos a proponer que el mundo nos debe algo. Los niños no necesitan este tipo de protección.
No la necesitan porque sus propias oportunidades parecen extenderse más allá de lo que son capaces de imaginar. Su tiempo es infinito. Los niños experimentan constantemente un sentimiento de pérdida: éste, como señala Sartre, es el requisito previo para el sentimiento de aventura. Toda separación, por trivial que sea, el final de un juego o de un acontecimiento, representa una pérdida definitiva que ninguna repetición puede reparar. A veces necesitan protestar, y entonces lloran en la esperanza de que se pueda retrasar el momento de la pérdida o lamentando de verdad la desaparición. Y digo que lo lamentan «de verdad» porque la cosa perdida o desaparecida no deja de ser el centro de su atención, al contrario de lo que suele suceder entre los adultos, cuya atención se centra entonces en el estado de privación que imaginan en el futuro. En los niños, el siguiente acontecimiento o interés limita el sentimiento de pérdida. Los niños pequeños tienen un apetito casi insaciable de «lo que viene a continuación», lo necesitan porque lo siguiente, lo que viene a continuación, ocupará el lugar de lo que ha desaparecido irreversiblemente.
Hay otra razón más por la que los niños se recuperan tan rápidamente de una pérdida definitiva. En el mundo infantil no sucede nada fortuito. No existen los accidentes. Todo está conectado con todo lo demás y todo explica todo lo demás. (La estructura del mundo infantil es semejante a la de la magia.) Así, para el niño, una pérdida nunca carece de sentido, nunca es absurda ni, sobre todo, innecesaria. Para el niño, todo lo que sucede es una necesidad."
"La irreversibilidad del tiempo es algo de lo que los niños pequeños son plenamente conscientes, aunque el concepto no signifique nada para ellos. Viven con esa irreversibilidad. En la infancia no se dan esas repeticiones inevitables. «Lunes, martes, miércoles. Abril, mayo, junio. 1924, 1925, 1926» representa la antítesis de la experiencia infantil. Nada se repite, lo que, por cierto, constituye una de las razones de que los niños pregunten insistentemente si ciertas cosas van a volver a pasar.
«¿Y mañana me levantaré y desayunaré?» Poco a poco, pasados los seis años, son capaces de responder por sí mismos a esas preguntas y empiezan a esperar que se repitan los ciclos de acontecimientos y a depender de ellos; pero aun entonces, su unidad de medida del tiempo es tan pequeña —su impaciencia, si se prefiere llamarla así, es tan grande— que lo previsto para el futuro inmediato les parece todavía demasiado lejano para cualificar el presente en un grado significativo: su atención sigue centrada en ese presente en el cual están apareciendo constantemente cosas nuevas y constantemente desapareciendo para siempre.
Una de las fantasías más generalizadas entre los adultos es creer que hay segundas oportunidades. Los niños, a no ser que los adultos los convenzan o los sobornen, saben que no existen. La forma en la que necesariamente se entregan a la experiencia imposibilita que puedan considerar esa idea. En los adultos, la creencia en las segundas oportunidades constituye una doblebarrera contra la experiencia. Conforme a ella, no sólo todo el mundo cuenta con innumerables segundas oportunidades, sino que además se diluye, cuando no se destruye, el carácter único de cada acontecimiento. De modo que según pasa el tiempo, o más bien deja de pasar, empezamos a pensar, no sin cierta vacilación, que conocemos el mundo y, basándonos en acontecimientos pasados, nos atrevemos a proponer que el mundo nos debe algo. Los niños no necesitan este tipo de protección.
No la necesitan porque sus propias oportunidades parecen extenderse más allá de lo que son capaces de imaginar. Su tiempo es infinito. Los niños experimentan constantemente un sentimiento de pérdida: éste, como señala Sartre, es el requisito previo para el sentimiento de aventura. Toda separación, por trivial que sea, el final de un juego o de un acontecimiento, representa una pérdida definitiva que ninguna repetición puede reparar. A veces necesitan protestar, y entonces lloran en la esperanza de que se pueda retrasar el momento de la pérdida o lamentando de verdad la desaparición. Y digo que lo lamentan «de verdad» porque la cosa perdida o desaparecida no deja de ser el centro de su atención, al contrario de lo que suele suceder entre los adultos, cuya atención se centra entonces en el estado de privación que imaginan en el futuro. En los niños, el siguiente acontecimiento o interés limita el sentimiento de pérdida. Los niños pequeños tienen un apetito casi insaciable de «lo que viene a continuación», lo necesitan porque lo siguiente, lo que viene a continuación, ocupará el lugar de lo que ha desaparecido irreversiblemente.
Hay otra razón más por la que los niños se recuperan tan rápidamente de una pérdida definitiva. En el mundo infantil no sucede nada fortuito. No existen los accidentes. Todo está conectado con todo lo demás y todo explica todo lo demás. (La estructura del mundo infantil es semejante a la de la magia.) Así, para el niño, una pérdida nunca carece de sentido, nunca es absurda ni, sobre todo, innecesaria. Para el niño, todo lo que sucede es una necesidad."
miércoles, 19 de noviembre de 2014
El apartheid de la inmigración
Acá va un texto escrito por Silvia Federici en 1999, cuando en nuestro país se empezaba a hablar del tema de la inmigración, señalándolo de manera muy clara en su esencia. Es parte de los textos recogidos ahora en "Revolución en punto cero".
"Este movimiento migratorio de proporciones bíblicas, que supone un aspecto estructural del nuevo orden económico y que es inherente a la globalización del mercado de trabajo, evidencia la manera en la que se ha reestructurado la división internacional del trabajo. Y demuestra que la crisis de la deuda y el «ajuste estructural» han creado un sistema de apartheid global.
(...)
No es casual que la salida de los mismos se vea regulada por un sistema similar de pases y restricciones, lo que garantiza que los inmigrantes se ven doblemente devaluados en los países de llegada, como inmigrantes y como trabajadores no documentados. Al introducir las restricciones que hacen que los trabajadores inmigrantes estén indocumentados, la inmigración se usa como método para reducir el coste de la mano de obra. Porque solo si los inmigrantes están social y políticamente devaluados pueden ser utilizados para contener las exigencias de la clase obrera local."
"Este movimiento migratorio de proporciones bíblicas, que supone un aspecto estructural del nuevo orden económico y que es inherente a la globalización del mercado de trabajo, evidencia la manera en la que se ha reestructurado la división internacional del trabajo. Y demuestra que la crisis de la deuda y el «ajuste estructural» han creado un sistema de apartheid global.
(...)
No es casual que la salida de los mismos se vea regulada por un sistema similar de pases y restricciones, lo que garantiza que los inmigrantes se ven doblemente devaluados en los países de llegada, como inmigrantes y como trabajadores no documentados. Al introducir las restricciones que hacen que los trabajadores inmigrantes estén indocumentados, la inmigración se usa como método para reducir el coste de la mano de obra. Porque solo si los inmigrantes están social y políticamente devaluados pueden ser utilizados para contener las exigencias de la clase obrera local."
sábado, 15 de noviembre de 2014
Poder, poderes y tiempos
Bueno, tras unas cuantas entradas reactivas al proceso de consolidación de Podemos, he decidido recoger de manera más fluida diversos artículos y reflexiones que en mi opinión ayudan a avanzar en los debates que están apareciendo a lo largo de las últimas semanas. Algo a seguir completando, seguro, en próximas semanas y meses...
lunes, 10 de noviembre de 2014
De lo público y lo privado, según Arendt
Acabo de terminar de leer el muy interesante pero al mismo inabarcable, por lo menos para mí, a la hora de resumir, "La condición humana", de Hannah Arendt, en el que repasa las cosas que hombres y mujeres somos capaces de hacer, clasificándolas en tres dimensiones: labor, trabajo y acción. Como he dicho, no soy capaz de aportar una síntesis medianamente decente que recoja la profundidad de este ensayo, pero al menos sí que quiero compartir algunos pasajes que me han llamado la atención. Acá van algunos sobre el mundo común y las dimensiones públicas y privadas:
"Vivir juntos en el mundo significa en esencia que un mundo de cosas está entre quienes lo tienen en común, al igual que la mesa está localizada entre los que se sientan alrededor; el mundo, como todo lo que está en medio, une y separa a los
hombres al mismo tiempo.
La esfera pública, al igual que el mundo en común, nos junta y no obstante impide que caigamos uno sobre otro, por decirlo así.
(...)
Bajo las condiciones de un mundo común, la realidad no está garantizada principalmente por la «naturaleza común» de todos los hombres que la constituyen, sino más bien por el hecho de que, a pesar de las diferencias de posición y la resultante variedad de perspectivas, todos están interesados por el mismo objeto. Si la identidad del objeto deja de discernirse, ninguna naturaleza común de los hombres, y menos aún el no natural conformismo de una sociedad de masas, puede evitar la destracción del mundo común, precedida por lo general de la destrucción de los muchos aspectos en que se presenta a la pluralidad humana. Esto puede ocurrir bajo condiciones de radical aislamiento, donde nadie está de acuerdo con nadie, como suele darse en las tiranías. Pero también puede suceder bajo condiciones de la sociedad de masas o de la histeria colectiva, donde las personas se comportan de repente como si fueran miembros de u n a familia, cada una multiplicando y prolongando la perspectiva de su vecino. En ambos casos, los hombres se han convertido en completamente privados, es decir, han sido desposeídos de ver y oír a los demás, de ser vistos y oídos por ellos. Todos están encerrados en la subjetividad de su propia experiencia singular, que no deja de ser singular si la misma experiencia se multiplica innumerables veces. El fin del mundo común ha llegado cuando se ve sólo bajo un aspecto y se le permite presentarse únicamente bajo una perspectiva.
Con respecto a esta múltiple significación de la esfera pública, la palabra «privado» cobra su original sentido privativo, su significado. Vivir una vida privada por completo significa por encima de todo estar privado de cosas esenciales a una verdadera vida humana: estar privado de la realidad que proviene de ser visto y oído por los demás, estar privado de una «objetiva» relación con los otros que proviene de hallarse relacionado y separado de ellos a través del intermediario de un mundo común de cosas, estar privado de realizar algo más permanente que la propia vida. La privación de lo privado radica en la ausencia de los demás; hasta donde concierne a los otros, el hombre privado no aparece y, por lo tanto, es como si no existiera. Cualquier cosa que realiza carece de significado y consecuencia para los otros, y lo que le importa a él no interesa a los demás."
"Vivir juntos en el mundo significa en esencia que un mundo de cosas está entre quienes lo tienen en común, al igual que la mesa está localizada entre los que se sientan alrededor; el mundo, como todo lo que está en medio, une y separa a los
hombres al mismo tiempo.
La esfera pública, al igual que el mundo en común, nos junta y no obstante impide que caigamos uno sobre otro, por decirlo así.
(...)
Bajo las condiciones de un mundo común, la realidad no está garantizada principalmente por la «naturaleza común» de todos los hombres que la constituyen, sino más bien por el hecho de que, a pesar de las diferencias de posición y la resultante variedad de perspectivas, todos están interesados por el mismo objeto. Si la identidad del objeto deja de discernirse, ninguna naturaleza común de los hombres, y menos aún el no natural conformismo de una sociedad de masas, puede evitar la destracción del mundo común, precedida por lo general de la destrucción de los muchos aspectos en que se presenta a la pluralidad humana. Esto puede ocurrir bajo condiciones de radical aislamiento, donde nadie está de acuerdo con nadie, como suele darse en las tiranías. Pero también puede suceder bajo condiciones de la sociedad de masas o de la histeria colectiva, donde las personas se comportan de repente como si fueran miembros de u n a familia, cada una multiplicando y prolongando la perspectiva de su vecino. En ambos casos, los hombres se han convertido en completamente privados, es decir, han sido desposeídos de ver y oír a los demás, de ser vistos y oídos por ellos. Todos están encerrados en la subjetividad de su propia experiencia singular, que no deja de ser singular si la misma experiencia se multiplica innumerables veces. El fin del mundo común ha llegado cuando se ve sólo bajo un aspecto y se le permite presentarse únicamente bajo una perspectiva.
Con respecto a esta múltiple significación de la esfera pública, la palabra «privado» cobra su original sentido privativo, su significado. Vivir una vida privada por completo significa por encima de todo estar privado de cosas esenciales a una verdadera vida humana: estar privado de la realidad que proviene de ser visto y oído por los demás, estar privado de una «objetiva» relación con los otros que proviene de hallarse relacionado y separado de ellos a través del intermediario de un mundo común de cosas, estar privado de realizar algo más permanente que la propia vida. La privación de lo privado radica en la ausencia de los demás; hasta donde concierne a los otros, el hombre privado no aparece y, por lo tanto, es como si no existiera. Cualquier cosa que realiza carece de significado y consecuencia para los otros, y lo que le importa a él no interesa a los demás."
martes, 4 de noviembre de 2014
Diálogos para una Educación Liberadora
Como siempre por estas fechas, una nueva convocatoria de las Jornadas Diálogos para una Educación Liberadora...
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lunes, 27 de octubre de 2014
Fuera l@s de siempre
Un texto urgente y necesario, que no se os olvide que en estas dinámicas de "asalto a lo institucional" se vuelven a ver fuera l@s de siempre...
(...)
No es aventurado afirmar que el horizonte de creación de relaciones distintas al capitalismo ha retrocedido en el curso de estos dos últimos años. Y que, pese al desvanecimiento a nivel social de la perspectiva de crecimiento de bienestar continuo y acumulativo, no hemos sido capaces de generar más allá de la anécdota realidades alternativas en alianza material con los sectores sociales más desfavorecidos.
Pero lo que sí se ha producido ha sido un desplazamiento reivindicativo hacia los intereses de los sectores sociales cuya apuesta vital se formuló en los años de la bonanza económica –con los que la nueva generación de lucha post-15M coincide en retrato sociológico–, abundándose en temas como la ineficiencia y desfachatez de la tecnoburocracia –sea esta la administradora del engranaje económico o político–, a quien se señala como directo culpable por mala gestión. Tan pacato discurso sólo ha de formular políticas realistas de control desde el propio aparato regenerado para que todo vuelva a ser lo que algunos quisieron soñar que fue y, además, recoge buenos frutos en los comicios.
El axioma del “menos es más” con el que se daban los primeros pasos hacia un empequeñecimiento militante de las necesidades, en consonancia con las posibilidades planetarias y concordante con quienes menos tienen, es a todas luces menos vendible que la idea de crisis como estafa; que sí, hay dinero para todo lo que soñamos tener, pero que se lo quedan los falsarios.
A pesar de las urgencias de la “hipótesis instituyente”, la creación de otras realidades de lucha y de relación fuera del capitalismo en armonía con los intereses materiales de los sectores más desposeídos se plantea como una senda intrincada en la que el impulso emancipatorio deberá creer en el tiempo lento y propio. Y deberá desprenderse de demasiados hábitos y condicionamientos culturales y económicos, que pesan sobre sus actuales apuestas y comportamientos. Un viaje sin retorno acorde con un declinar en las necesidades y con objetivos y lenguajes lejanos a la grandilocuencia universitaria e izquierdista, que actualmente le vuelven a retratar.
Historiador
(...)
No es aventurado afirmar que el horizonte de creación de relaciones distintas al capitalismo ha retrocedido en el curso de estos dos últimos años. Y que, pese al desvanecimiento a nivel social de la perspectiva de crecimiento de bienestar continuo y acumulativo, no hemos sido capaces de generar más allá de la anécdota realidades alternativas en alianza material con los sectores sociales más desfavorecidos.
Pero lo que sí se ha producido ha sido un desplazamiento reivindicativo hacia los intereses de los sectores sociales cuya apuesta vital se formuló en los años de la bonanza económica –con los que la nueva generación de lucha post-15M coincide en retrato sociológico–, abundándose en temas como la ineficiencia y desfachatez de la tecnoburocracia –sea esta la administradora del engranaje económico o político–, a quien se señala como directo culpable por mala gestión. Tan pacato discurso sólo ha de formular políticas realistas de control desde el propio aparato regenerado para que todo vuelva a ser lo que algunos quisieron soñar que fue y, además, recoge buenos frutos en los comicios.
El axioma del “menos es más” con el que se daban los primeros pasos hacia un empequeñecimiento militante de las necesidades, en consonancia con las posibilidades planetarias y concordante con quienes menos tienen, es a todas luces menos vendible que la idea de crisis como estafa; que sí, hay dinero para todo lo que soñamos tener, pero que se lo quedan los falsarios.
A pesar de las urgencias de la “hipótesis instituyente”, la creación de otras realidades de lucha y de relación fuera del capitalismo en armonía con los intereses materiales de los sectores más desposeídos se plantea como una senda intrincada en la que el impulso emancipatorio deberá creer en el tiempo lento y propio. Y deberá desprenderse de demasiados hábitos y condicionamientos culturales y económicos, que pesan sobre sus actuales apuestas y comportamientos. Un viaje sin retorno acorde con un declinar en las necesidades y con objetivos y lenguajes lejanos a la grandilocuencia universitaria e izquierdista, que actualmente le vuelven a retratar.
martes, 21 de octubre de 2014
No estamos a la altura
O al menos yo. Eso es lo que me queda claro tras haber seguido en la distancia la Asamblea de Podemos de este fin de semana. El objetivo es asaltar los cielos, y parece que eso sólo se puede hacer siguiendo las directrices de quienes han armado este nuevo juguete político. O ahora o nunca, o conmigo o sin mi, o me seguís el juego o me llevo la pelota...
Sinceramente, lo mismo soy víctima de la manipulación de esos medios que parece que sólo viven de descreditar al nuevo mesías (no hablo de La Razón, no, sino de eldiario.es); y es verdad que no he estado en Vistalegre escuchando todo lo que allí se dijo. Pero determinados mensajes me hacen sentir que nos tratan como menores de edad, y lo que es más grave, que algunos no se fían ni un pelo de la gente, por mucho que digan lo contrario, y por eso fuerzan dicotomías que no tienen por qué ser tales, y se esconden tras el farol de "la transición fue toda un engaño" para señalar el consenso, algo que por sí misma es la mejor de las opciones, como un regalo envenenado.
¿Por qué quienes se ofrecen para representar a tantos y tantas se esfuerzan continuamente por aislarse y marcar diferencias con otros compañeros de camino? ¿Por qué empujar tan fervientemente para que un monopolio se haga con las riendas absolutas del proyecto, señalando que los perdedores del proceso deben retirarse de la primera línea? ¿Al servicio de quién se está? ¿De la propia idea construida de manera aislada o de la propuesta política que se consiga armar en común? ¿Nos quieren para hacer algo más que votar?
Cabreado por todo esto, he decidido inscribirme para participar en la votaciones, teniendo claro que quiero apoyar la propuesta de "Sumando Podemos". Y cual ha sido mi sorpresa, que he encontrado que como este equipo sólo ha presentado una propuesta organizativa, tenía que votar otras dos propuestas, política y ética, pero que de ninguna manera podía ser la de Mr. Iglesias y su camarilla, que pese a lo anteriormente dicho me parecen muy interesantes. O se les vota en sus tres propuestas, o no se les puede votar en ninguna. "O ahora o nunca, o conmigo o sin mi, o me seguís el juego o me llevo la pelota..."
Total, que he empezado a echar un ojo a lo que otros equipos proponen a estos niveles ético y político, pero hay tantas y tan variadas que me he sentido bastante estúpido y perdido. Quizás es lo que pretenden los profes de la Complu, que te quede claro ese mensaje si no les apoyas a ellos.
Hay muchas maneras de ganar, no todo vale...
Sinceramente, lo mismo soy víctima de la manipulación de esos medios que parece que sólo viven de descreditar al nuevo mesías (no hablo de La Razón, no, sino de eldiario.es); y es verdad que no he estado en Vistalegre escuchando todo lo que allí se dijo. Pero determinados mensajes me hacen sentir que nos tratan como menores de edad, y lo que es más grave, que algunos no se fían ni un pelo de la gente, por mucho que digan lo contrario, y por eso fuerzan dicotomías que no tienen por qué ser tales, y se esconden tras el farol de "la transición fue toda un engaño" para señalar el consenso, algo que por sí misma es la mejor de las opciones, como un regalo envenenado.
¿Por qué quienes se ofrecen para representar a tantos y tantas se esfuerzan continuamente por aislarse y marcar diferencias con otros compañeros de camino? ¿Por qué empujar tan fervientemente para que un monopolio se haga con las riendas absolutas del proyecto, señalando que los perdedores del proceso deben retirarse de la primera línea? ¿Al servicio de quién se está? ¿De la propia idea construida de manera aislada o de la propuesta política que se consiga armar en común? ¿Nos quieren para hacer algo más que votar?
Cabreado por todo esto, he decidido inscribirme para participar en la votaciones, teniendo claro que quiero apoyar la propuesta de "Sumando Podemos". Y cual ha sido mi sorpresa, que he encontrado que como este equipo sólo ha presentado una propuesta organizativa, tenía que votar otras dos propuestas, política y ética, pero que de ninguna manera podía ser la de Mr. Iglesias y su camarilla, que pese a lo anteriormente dicho me parecen muy interesantes. O se les vota en sus tres propuestas, o no se les puede votar en ninguna. "O ahora o nunca, o conmigo o sin mi, o me seguís el juego o me llevo la pelota..."
Total, que he empezado a echar un ojo a lo que otros equipos proponen a estos niveles ético y político, pero hay tantas y tan variadas que me he sentido bastante estúpido y perdido. Quizás es lo que pretenden los profes de la Complu, que te quede claro ese mensaje si no les apoyas a ellos.
Hay muchas maneras de ganar, no todo vale...
lunes, 13 de octubre de 2014
17O - Pensar, Decidir y Actuar Juntxs contra la Extrema Pobreza
Como ya es tradición por estas fechas, acá cae la convocatoria para el 17 de Octubre, Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza. A ver quién se anima...
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Desde la EAPN Madrid, el Movimiento ATD Cuarto Mundo España y la Parroquia San Carlos Borromeo convocamos a
todas aquellas personas y colectivos implicados (o con ganas de implicarse) en la lucha contra la pobreza a conmemorar el
Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza.
Para ello os invitamos a participar en la Jornada que bajo el título
“NO DEJAR A NADIE DE LADO. PENSAR, DECIDIR Y ACTUAR JUNTOS CONTRA LA EXTREMA POBREZA” tendrá lugar el próximo viernes 17 de octubre de 10-18 h, en la Parroquia de San Carlos Borromeo (C/ Peironcely 2, Entrevías, Madrid).
¿Por qué celebrar el 17 de octubre?
Porque aunque pocas veces se les reconoce, las personas que viven en extrema pobreza luchan activamente frente a ésta y por la defensa de los Derechos Humanos. Este Día Mundial es un reconocimiento a sus esfuerzos diarios y a su compromiso en la lucha por la dignidad de todas las personas. Al proponer un espacio de encuentro y trabajo conjunto entre personas de diferentes medios sociales, queremos experimentar en esta jornada que el cambio es posible si ponemos los medios que permitan que sumemos los saberes y capacidades de unos y otras. Estamos convencidos de que esta es una clave fundamental para conseguir avanzar hacia la erradicación de la miseria.
¿Cuál es la clave de nuestra propuesta?
Las personas que viven y resisten día a día a la extrema pobreza y la exclusión no son tomadas en cuenta por la mayoría de los actores políticos y sociales, como si no tuvieran nada que aportar. Sin embargo, ellos poseen un conocimiento y una práctica que son esenciales si queremos construir una sociedad más justa. Por eso apostamos por buscar los medios para que sea posible su participación efectiva. De esta manera, todos ganamos.
¿Qué es lo que proponemos?
Una jornada en la que, a través de la metodología del Cruce de los Saberes, podamos trabajar de manera práctica sobre las condiciones que permiten el reconocimiento y la lucha conjunta entre personas en situación de pobreza y otras que no lo están. De esta manera pretendemos que esto pueda ser el arranque de una dinámica de trabajo conjunto entre personas en situación de pobreza y otros grupos y colectivos que continúe en los próximos meses.
Pinchando aquí podéis consultar el Programa de la Jornada.
¿Quién pueden participar?
Nos
parece que es importante que todos y todas nos preparemos individual o
grupalmente para que luego el diálogo sea más rico el día 17 de octubre.
Por eso proponemos que cada participante prepare individualmente y en
grupo a partir de su experiencia de la pobreza, sea cual fuere,
contestando las preguntas que aparecen en el siguiente documento:
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Más información en https://17octubre.wordpress.com
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Desde la EAPN Madrid, el Movimiento ATD Cuarto Mundo España y la Parroquia San Carlos Borromeo convocamos a
todas aquellas personas y colectivos implicados (o con ganas de implicarse) en la lucha contra la pobreza a conmemorar el
Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza.
Para ello os invitamos a participar en la Jornada que bajo el título“NO DEJAR A NADIE DE LADO. PENSAR, DECIDIR Y ACTUAR JUNTOS CONTRA LA EXTREMA POBREZA” tendrá lugar el próximo viernes 17 de octubre de 10-18 h, en la Parroquia de San Carlos Borromeo (C/ Peironcely 2, Entrevías, Madrid).
¿Por qué celebrar el 17 de octubre?
Porque aunque pocas veces se les reconoce, las personas que viven en extrema pobreza luchan activamente frente a ésta y por la defensa de los Derechos Humanos. Este Día Mundial es un reconocimiento a sus esfuerzos diarios y a su compromiso en la lucha por la dignidad de todas las personas. Al proponer un espacio de encuentro y trabajo conjunto entre personas de diferentes medios sociales, queremos experimentar en esta jornada que el cambio es posible si ponemos los medios que permitan que sumemos los saberes y capacidades de unos y otras. Estamos convencidos de que esta es una clave fundamental para conseguir avanzar hacia la erradicación de la miseria.
¿Cuál es la clave de nuestra propuesta?
Las personas que viven y resisten día a día a la extrema pobreza y la exclusión no son tomadas en cuenta por la mayoría de los actores políticos y sociales, como si no tuvieran nada que aportar. Sin embargo, ellos poseen un conocimiento y una práctica que son esenciales si queremos construir una sociedad más justa. Por eso apostamos por buscar los medios para que sea posible su participación efectiva. De esta manera, todos ganamos.
¿Qué es lo que proponemos?
Una jornada en la que, a través de la metodología del Cruce de los Saberes, podamos trabajar de manera práctica sobre las condiciones que permiten el reconocimiento y la lucha conjunta entre personas en situación de pobreza y otras que no lo están. De esta manera pretendemos que esto pueda ser el arranque de una dinámica de trabajo conjunto entre personas en situación de pobreza y otros grupos y colectivos que continúe en los próximos meses.
Pinchando aquí podéis consultar el Programa de la Jornada.
¿Quién pueden participar?
Todos
y todas estáis invitados a participar, ya que esta jornada pretende ser
un espacio de encuentro, dialogo y formación conjunta entre personas
con distintas experiencias de vida, aportando cada una su saber y
práctica, sea de tipo profesional, académico, experiencial, etc. Por
supuesto, la participación es gratuita, pero para poder organizar mejor
el encuentro pedimos a toda persona que esté interesada que rellene
previamente el formulario de inscripción.
¿Es necesaria alguna preparación previa?
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Más información en https://17octubre.wordpress.com
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viernes, 10 de octubre de 2014
Música y luz
No sé, no me acuerdo de cómo llegó a mis oídos por primera vez Joao Afonso. Pero desde entonces se ha convertido en uno de mis artistas fundamentales, especialmente cuando necesito un poco de luminosidad íntima.
Un regalo como pocos...
Un regalo como pocos...
Muchas gracias, Sr. Rodriguez
En la primera rueda de prensa tras conocerse la infección por Ébola de Teresa Romero, alguien avispado debía haber que decidió que lo mejor era esconder al consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, el excelentísimo Sr. Don Javier Rodriguez. Con buen tino, pensó que era más útil esconderse tras la torpeza evidente de la ministra, apoyada en la dinámica de silencios y respuestas vagas y distantes en las que su querido jefe Mariano es un auténtico experto. Efectivamente, acertó. Porque cuando el Sr. Rodriguez ha decidido sacar la cabeza y abrir la boca, de manera reincidente, además (se ve que cuando se lanza, no hay quien le pare, debe ser de la quinta del ministro de educación), el verdadero problema aparece de manera evidente ante nosotrxs.
Porque hay problemas importantes que han quedado de manifiesto en estos pocos días, aunque muchos vuelven a ser actualizaciones de déficits ya conocidos de nuestro gobierno: incapacidad, improvisación, opacidad, escapismo, nula asunción de responsabilidades...
Y en esas podríamos estar, discutiendo de cuál de esos problemas es más grave, si no fuera porque el Sr. Rodriguez ha saltado a la palestra para encarnar de manera diáfana cuál es la tragedia de fondo en este asunto: la absoluta falta de respeto por la vida y las personas, que son utilizadas como kleenex a conveniencia cuando se las necesita y arrojadas como desechos cuando ya no hay nada más que sacarles (o incluso buscando sacar rentabilidad al deshacerse de ellas).
Con razón se recuerda también que hay muchas otras personas en el continente africano muriendo por esta y por muchas otras enfermedades, la mayoría de ellas evitables, y que en torno a ellas no se movilizan tantos recursos ni apasionadas defensas como en torno al perro de Teresa Romero. Pero es ahí donde el Sr. Rodriguez vuelve a aparecer para igualar la situación de una y otros, para dejar en evidencia que sus vidas le traen al pairo, al igual que su dignidad, y que lo único que le interesa es ver cómo salir del paso sin verse salpicado por la realidad.
Hay que dar las gracias al Sr. Rodriguez, sí. Porque esta manera de ser y estar en el mundo no es exclusiva de él, aunque muchos de sus compañerxs la escondan. Pero a poco que se rasque es evidente que esta actitud es muy representativa de quienes nos gobiernan en este momento.
Porque parece que les trae al pairo que casi un millón de personas se hayan quedado sin asistencia sanitaria por el hecho de haber nacido en otro país y no haber conseguido regularizar aquí su situación. Esto se ha cobrado muchas vidas, algunas de ellas de manera muy evidente, y además no se ha conseguido explicar cuáles han sido los beneficios que se han conseguido con esta decisión. Pero total, les da igual dejar a toda esa gente desasistida. Mientras se pueda agitar la bandera de la inmigración como problema, aunque sea mintiendo, todos tranquilos.
También les traen al pairo las personas africanas afectadas por el Ébola que tan alarmante es que sufra un europeo. Por eso la idea de, en vez de traer a los misioneros, mandar un hospital de campaña para atenderles donde se encontraban así como a lxs demás afectadxs en la zona, les debió parecer absurda. Y por eso dejaron fuera del avión a una monja infectada, pero que no tenía la suerte de ser española. Eso sí, cuando días después otro misionero estaba ya en fase terminal y ella había superado la enfermedad, bien que se la trajo a España, en ese momento sí, en un viaje mucho más enrevesado que el anterior, para poder extraerle suero que poder usar como tratamiento.
O ahora que se evidencia la falta de formación recibida por el personal para el tratamiento de estos casos, y la desconfianza y el miedo aumentan, la salida que encuentran es el aprovechar la precaria situación laboral de la gente para contratar enfermeras de manera temporal para dedicarse a estas tareas. ¿Cómo van a decir que no? ¿Qué plan de formación hay para estas profesionales de manera que puedan asumir sus responsabilidades, que pueden llegar a a ser muy complejas?
Y así con tantos otros ejemplos tan evidentes a lo largo de estos días. Ningún respeto, ninguno, por quién está sufriendo. La única preocupación es la de salvar el propio trasero. Ni más, ni menos.
Gracias, Sr. Rodríguez, muchas gracias una vez más. Es usted tan absurda y evidentemente inmoral y miserable que no deja lugar a dudas de como funcionan ustedes. Porque a día de hoy, nadie de su entorno le ha descalificado. Será porque aunque las formas varíen, en el fondo deben estar ustedes todos de acuerdo.
P.D. Hay miles de artículos y escritos muy interesantes, pero acá van los dos últimos que he leído y que me parece de lo mejores:
http://www.actasanitaria.com/ebola-cuestiones-basicas/ de Gervás.
http://repunomada.blogspot.com.es/2014/10/rindamos-un-homenaje-publico-las.html muy necesaria perspectiva de parte de J. Repullo
lunes, 6 de octubre de 2014
Las gentes en marcha (II)
Se puede estar más o menos de acuerdo con las reflexiones de Tomás Rodriguez Villasante, pero lo que no se puede negar es que su pensamiento es tremendamente estimulante y necesario en estos momentos. Una constatación personal de esto ha sido la presentación de su últimos libro, Redes de vida desbordantes, en el que espero poder sumergirme en los próximos meses.
Uno de los aspectos más sugerentes de esta presentación es cuando se contrapone al ya manido concepto de "empoderamiento" otros dos términos que explican por si mismos el porque el anterior genera ciertas resistencias y dudas en algunos ámbitos. Por un lado, se habla del Poderío Social, señalando la importancia de la dimensión abiertamente colectiva de estos procesos, y por otro se señala un término sencillamente genial por su potencia expresiva: el Emponderamiento. Porque el reto no es ganar poder en sí mismo, el aumentar las posibilidades de cada uno de hacer y alcanzar objetivos de desarrollo personal o social, sino el promover la capacidad de asumir nuestra responsabilidad frente al mundo en el que vivimos. La ponderación, todo un valor a (re)descubrir y por el que luchar.
Esto me lleva a conectar con los diferentes arreones que venimos dando desde muchos lados en torno a la necesidad de abordar un proceso constituyente en España. Se trata de una propuesta clara y lógica frente a la evidencia de la nula sostenibilidad del régimen actual sobre bases democráticas, coherente con la dinámica de luchas de los últimos años. Y, sin embargo, supone un salto que corre el riesgo de construirse sobre el vacío, atraídos por el canto de sirenas de la utopía por venir, si no prestamos atención a la necesidad de que existan estructuras de lo común que lo pueden sostener de manera efectiva.
En este sentido es muy interesante el diálogo que se estableció con Silvia Federici en uno de los encuentros celebrados con ocasión de su última visita a nuestro país. En él, la autora del imprescindible "Caliban y la bruja" apuntaba, a partir de su experiencia de compromiso en diferentes luchas en los EEUU y otros lugares del mundo, cómo el campo de la institución política y representativa podía terminar entrampando iniciativas surgidas desde bases en principio bastante sólidas. Apunta así a que el objetivo primordial debe ser la la generación de las bases de lo común, de estructuras que nos permitan encontrarnos, compartirnos, construirnos colectivamente, sin quemar esta etapa para entrar en instituciones que considera irreformables, porque fueron creadas como garantes y sostenedoras del sistema actual.
Me parece una reflexión realmente necesaria, la verdad, en estos momentos en los que las cosas van tan rápido y al mismo tiempo tan despacio, en los que dan ganas de pisar el acelerador y aprovechar todas las oportunidades posibles para avanzar. Pero ¿cómo compatibilizar esa prisa con el tiempo necesario para poder vivir de manera real y profunda una (re)construcción colectiva de lo que somos y hacemos juntos? Es fundamental que podamos articular estas dos dimensiones, vivir y hacer, así como discurso y práctica, como razón y emoción. Pero en estos momentos en que hay razones de sobra, en los que vamos articulando discursos potentes y con impacto social importante, como demuestra el ejemplo de Podemos, mientras hay tantas cosas por hacer... ¿Cómo permitirnos al mismo tiempo construir desde la vida compartida, desde lo afectivo, más allá de los sentimientos de rechazo e indignación por lo que no queremos, abriéndonos a la solidaridad piel con piel?
Es cierto que todo esto se viene dando, y de hecho ha sido parte fundamental de lo que ha cambiado en nuestra manera de ser juntxs en los últimos años. Pero en estos tiempos de prisa y urgencias, de sentir la necesidad de cambiarlo todo y ya, me parece que estas prácticas, estos sentires y compartires están en peligro. Y sin ellos, poco de lo que consigamos merecerá la pena. No hay más que asomarse a la historia de los movimientos de lucha de tiempos pasados, más cercanos o lejanos. Su potencia principal provenía de la capacidad de compartir vida y compromiso. Por eso consiguieron avanzar, en cercanía, en solidaridad, desde el trabajo conjunto en la fábrica o desde las relaciones cotidianas de vecindario. Estar juntos, caminar juntos compartiendo las viandas del camino con quien nos toca como compañero de camino. Una dinámica reactivada en apuestas como la de la PAH, y que son buena razón de su potencia y éxito.
En realidad, no se trata, ni más ni menos, que de entregarse a estas redes de vida desbordantes que quiere tratar de sistematizar Villasante.
¿Estamos dispuestos?
Uno de los aspectos más sugerentes de esta presentación es cuando se contrapone al ya manido concepto de "empoderamiento" otros dos términos que explican por si mismos el porque el anterior genera ciertas resistencias y dudas en algunos ámbitos. Por un lado, se habla del Poderío Social, señalando la importancia de la dimensión abiertamente colectiva de estos procesos, y por otro se señala un término sencillamente genial por su potencia expresiva: el Emponderamiento. Porque el reto no es ganar poder en sí mismo, el aumentar las posibilidades de cada uno de hacer y alcanzar objetivos de desarrollo personal o social, sino el promover la capacidad de asumir nuestra responsabilidad frente al mundo en el que vivimos. La ponderación, todo un valor a (re)descubrir y por el que luchar.
Esto me lleva a conectar con los diferentes arreones que venimos dando desde muchos lados en torno a la necesidad de abordar un proceso constituyente en España. Se trata de una propuesta clara y lógica frente a la evidencia de la nula sostenibilidad del régimen actual sobre bases democráticas, coherente con la dinámica de luchas de los últimos años. Y, sin embargo, supone un salto que corre el riesgo de construirse sobre el vacío, atraídos por el canto de sirenas de la utopía por venir, si no prestamos atención a la necesidad de que existan estructuras de lo común que lo pueden sostener de manera efectiva.
En este sentido es muy interesante el diálogo que se estableció con Silvia Federici en uno de los encuentros celebrados con ocasión de su última visita a nuestro país. En él, la autora del imprescindible "Caliban y la bruja" apuntaba, a partir de su experiencia de compromiso en diferentes luchas en los EEUU y otros lugares del mundo, cómo el campo de la institución política y representativa podía terminar entrampando iniciativas surgidas desde bases en principio bastante sólidas. Apunta así a que el objetivo primordial debe ser la la generación de las bases de lo común, de estructuras que nos permitan encontrarnos, compartirnos, construirnos colectivamente, sin quemar esta etapa para entrar en instituciones que considera irreformables, porque fueron creadas como garantes y sostenedoras del sistema actual.
Me parece una reflexión realmente necesaria, la verdad, en estos momentos en los que las cosas van tan rápido y al mismo tiempo tan despacio, en los que dan ganas de pisar el acelerador y aprovechar todas las oportunidades posibles para avanzar. Pero ¿cómo compatibilizar esa prisa con el tiempo necesario para poder vivir de manera real y profunda una (re)construcción colectiva de lo que somos y hacemos juntos? Es fundamental que podamos articular estas dos dimensiones, vivir y hacer, así como discurso y práctica, como razón y emoción. Pero en estos momentos en que hay razones de sobra, en los que vamos articulando discursos potentes y con impacto social importante, como demuestra el ejemplo de Podemos, mientras hay tantas cosas por hacer... ¿Cómo permitirnos al mismo tiempo construir desde la vida compartida, desde lo afectivo, más allá de los sentimientos de rechazo e indignación por lo que no queremos, abriéndonos a la solidaridad piel con piel?
Es cierto que todo esto se viene dando, y de hecho ha sido parte fundamental de lo que ha cambiado en nuestra manera de ser juntxs en los últimos años. Pero en estos tiempos de prisa y urgencias, de sentir la necesidad de cambiarlo todo y ya, me parece que estas prácticas, estos sentires y compartires están en peligro. Y sin ellos, poco de lo que consigamos merecerá la pena. No hay más que asomarse a la historia de los movimientos de lucha de tiempos pasados, más cercanos o lejanos. Su potencia principal provenía de la capacidad de compartir vida y compromiso. Por eso consiguieron avanzar, en cercanía, en solidaridad, desde el trabajo conjunto en la fábrica o desde las relaciones cotidianas de vecindario. Estar juntos, caminar juntos compartiendo las viandas del camino con quien nos toca como compañero de camino. Una dinámica reactivada en apuestas como la de la PAH, y que son buena razón de su potencia y éxito.
En realidad, no se trata, ni más ni menos, que de entregarse a estas redes de vida desbordantes que quiere tratar de sistematizar Villasante.
¿Estamos dispuestos?
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viernes, 3 de octubre de 2014
Sólo desde abajo se puede construir la diversidad
Ahora que se están dando tantas iniciativas políticas que se venden como de nuevo cuño, merece la pena asomarse a recordar lo que nos han enseñado algunxs maestros de la construcción colectiva, como en este caso los zapatistas...
Profesora del Iteso y directora del documental Las preguntas del caracol / Investigadora de Ciesas, México
El mes de agosto pasado marcó el 20 aniversario del primer
acercamiento que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en
el Estado de Chiapas, México, sostuvo con organizaciones y movimientos
sociales. El encuentro entre una estructura político-militar rebelde con
miles de civiles en medio de la selva Lacandona marcó un nuevo impulso político a la idea de que era posible existir al margen, tanto de la real politik de los partidos, como de los grupos cuyos orígenes se nutrían del vanguardismo marxista.
La Primera Declaración de la Selva Lacandona del EZLN fue la declaración de guerra de un pueblo que sufría el despojo de 500 años. Un pueblo que moría de hambre y enfermedades curables, sin un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, ni democracia, ni justicia, ni paz.
En la Segunda Declaración de la Selva Lacandona, el interlocutor ya no era el Gobierno. En ella se invitaba a la sociedad civil a participar en el primero de muchos encuentros para pensar juntos una “nueva cultura política”. Más allá del contenido y los acuerdos logrados en aquella Convención Nacional Democrática (CND), recordamos el evento por los principios de una ética propia del zapatismo y por las diversas formas de hacer política que convergían por primera vez en aquel recinto llamado Aguascalientes, cerca de la comunidad indígena tojolabal de Guadalupe Tepeyac. El encuentro sintetizó la apuesta por la transformación social desvinculada del Estado y sus instituciones, a partir de procesos colectivos de diálogo, cuestionando el racismo que permea la sociedad mexicana y haciendo énfasis en el proceso mismo de la acción política. Estos imaginarios políticos tangibles nos interpelan desde hace dos décadas al inyectar un aire fresco en las recetas arraigadas de la izquierda ortodoxa del continente. Y al encontrar salidas novedosas al aparente callejón sin salida entre el llamado reformismo –léase una apuesta institucional– o la revolución –léase la vía armada–.
Veinte años después, la memoria del evento nos invita a preguntarnos sobre un desafío común para cualquier movimiento rebelde de largo aliento. ¿Cómo mantener el dinamismo activo y una capacidad de renovación que trasciende los límites enmarcados por su propio habitus? ¿En qué se podía transformar el zapatismo a dos décadas del levantamiento del 1 de enero de 1994, y a tres décadas del inicio de los procesos organizativos clandestinos en Chiapas?
Las posibilidades eran muchas. En Latinoamérica, después de un periodo prolongado de lucha, algunos movimientos sociales y organizaciones político-militares han optado por transformarse en partidos políticos para así intentar detonar cambios sociales mediante la vía institucional. Recordemos como ejemplo los casos de los sandinistas en Nicaragua o el M19 en Colombia. Sin embargo, el EZLN lleva al zapatismo hacia el vértigo de lo contrario.
La Primera Declaración de la Selva Lacandona del EZLN fue la declaración de guerra de un pueblo que sufría el despojo de 500 años. Un pueblo que moría de hambre y enfermedades curables, sin un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, ni democracia, ni justicia, ni paz.
En la Segunda Declaración de la Selva Lacandona, el interlocutor ya no era el Gobierno. En ella se invitaba a la sociedad civil a participar en el primero de muchos encuentros para pensar juntos una “nueva cultura política”. Más allá del contenido y los acuerdos logrados en aquella Convención Nacional Democrática (CND), recordamos el evento por los principios de una ética propia del zapatismo y por las diversas formas de hacer política que convergían por primera vez en aquel recinto llamado Aguascalientes, cerca de la comunidad indígena tojolabal de Guadalupe Tepeyac. El encuentro sintetizó la apuesta por la transformación social desvinculada del Estado y sus instituciones, a partir de procesos colectivos de diálogo, cuestionando el racismo que permea la sociedad mexicana y haciendo énfasis en el proceso mismo de la acción política. Estos imaginarios políticos tangibles nos interpelan desde hace dos décadas al inyectar un aire fresco en las recetas arraigadas de la izquierda ortodoxa del continente. Y al encontrar salidas novedosas al aparente callejón sin salida entre el llamado reformismo –léase una apuesta institucional– o la revolución –léase la vía armada–.
Veinte años después, la memoria del evento nos invita a preguntarnos sobre un desafío común para cualquier movimiento rebelde de largo aliento. ¿Cómo mantener el dinamismo activo y una capacidad de renovación que trasciende los límites enmarcados por su propio habitus? ¿En qué se podía transformar el zapatismo a dos décadas del levantamiento del 1 de enero de 1994, y a tres décadas del inicio de los procesos organizativos clandestinos en Chiapas?
Las posibilidades eran muchas. En Latinoamérica, después de un periodo prolongado de lucha, algunos movimientos sociales y organizaciones político-militares han optado por transformarse en partidos políticos para así intentar detonar cambios sociales mediante la vía institucional. Recordemos como ejemplo los casos de los sandinistas en Nicaragua o el M19 en Colombia. Sin embargo, el EZLN lleva al zapatismo hacia el vértigo de lo contrario.
La Escuelita
Encontramos la respuesta en dos decisiones políticas que se dan aparentemente como procesos paralelos, pero que convergen en sus efectos. La primera, la llamada Escuelita Zapatista, en la que los municipios autónomos zapatistas invitan a individuos comprometidos a conocer de cerca el quehacer político implícito en la vida cotidiana de las comunidades autónomas zapatistas. Van a la milpa, a cortar café, a preparar alimentos en el fogón, caminan por el monte y a la par, conversan con sus ‘maestros’ en un intercambio de teorizaciones políticas sobre su ejercicio. La Escuelita representa una apuesta por la transformación colectiva desde abajo y desde lo cotidiano, un aspecto pedagógico implícito en el quehacer político del zapatismo, un caminar preguntando como el principal impulso a seguir ampliando el sujeto político colectivo que podemos llegar a ser-haciendo.La segunda respuesta fue la “muerte” de Marcos y su revelación como una ‘botarga’ construida para los medios de comunicación. El EZLN opta por silenciar su portavoz y darle una especie de muerte a su figura más emblemática, para cuestionar nuestra necesidad de caudillos carismáticos, para invitarnos a girar el oído hacia abajo, hacia cada uno de los habitantes de las comunidades y para mirarles de frente como lo que siempre han sido, una lucha indígena. Así, de la muerte de esa ‘botarga’ de piel blanca emerge el ahora Subcomandante indígena Moisés.
Reafirmación ética
En estas dos decisiones el EZLN reafirma su ética política y apuesta por la interlocución con una generación de movimientos sociales que no buscan “ni dirigirles, ni someterse a ellos”. El EZLN no busca tomar el poder porque el poder de ejercer la acción política ya se tiene. El poder político de ‘arriba’ homogeneiza a los de ‘abajo’ como si todos fuéramos iguales, como si todos quisiéramos lo mismo, pero no es así.Y en México, si alguien ha dejado eso claro, son los pueblos indígenas. Por ello, el EZLN apuesta a que lo político no esté arriba, que lo político se construya día a día desde abajo, porque sólo desde abajo se puede construir la diversidad, y la diversidad no puede existir más que en la autonomía.
En algún momento dado, a estas mismas decisiones se enfrenta todo movimiento social que permanezca: asumir los roles conocidos o inventar nuevas formas de hacer política, para poder seguir construyendo desde abajo, desde la diversidad y desde la autonomía.
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miércoles, 1 de octubre de 2014
Maestro armónico
Mi primer concierto de jazz fue una experiencia llena de sorpresas. Pero una de las más grandes y que más han perdurado ha sido el descubrimiento de lo mucho que se puede hacer con un instrumento tan pequeño y de aparente poco relumbrón como es la armónica. Y es que Antonio Serrano es capaz de hacernos viajar hasta sitios insospechados... Un auténtico genio
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