Imprescindible texto:
lunes, 26 de octubre de 2015
viernes, 23 de octubre de 2015
Una revolución al servicio de los ‘nadies’
Desde la búsqueda de la coherencia. Por eso me sumo a esta propuesta en las primarias de Ahora en Común:
"Queremos, en fin, asaltar los cielos pero con los pies manchados del barro del extrarradio. Más que luchar por la ansiada centralidad del tablero, dejarnos el pellejo para que se tenga en cuenta a todas las personas que han quedado fuera de ese mismo tablero. Sí, se puede."
Enlace completo del registro en el proceso de primarias: https://www.votonline.es/registro
Una revolución al servicio de los ‘nadies’

Miguel Ángel Vázquez
Algunas personas me dicen que, al meternos en un proceso así, en unas primarias tan desproporcionadas, cuando el camino que apuesta por la confluencia ya ha sido dado por finiquitado desde algunos espacios, es un poco perder el Norte. Y quizá sea así, quién sabe. En cualquier caso, quizá se trate ni más ni menos que de eso, de perder un poco el Norte. Quizá esa sea la forma para que gane el Sur. El Sur como metáfora y símbolo de tantos “sures” que van creciendo al ritmo de la desigualdad global, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Esa es quizá la principal motivación que nos mueve a las personas que formamos la candidatura Revolución de la Fraternidad a presentarnos a este proceso de primarias dentro de Ahora en Común: poner otros acentos, lanzar perspectivas que suelen quedar relegadas en las Elecciones Generales. Las 31 personas que integramos esta lista plural vivimos con intensidad la inquietud de plantear todas nuestras problemáticas desde una visión global para la construcción de Otro Mundo Posible.
Hemos entendido que el enemigo a batir para lograr una verdadera transformación sistémica no son los políticos locales de los que poco o nada depende, sino agentes supranacionales no elegidos democráticamente como el FMI, el BM o el G-8, que aplastan con sus políticas a pueblos enteros. Perder el Norte es, en nuestra metáfora, que “pierdan” estos para que un auténtico desarrollo sostenible sea posible.
Nos lo decía bien alto el 15-M en las calles y, desde la humildad, hemos querido escuchar. Por aquel entonces, en ese mayo histórico de 2011, era habitual leer la consigna en carteles y pancartas que decía que, si el problema es global, la solución también habría de serlo.
Las personas que formamos la Revolución de la Fraternidad no sólo no hemos olvidado está consigna sino que vemos en ella una senda clara para atajar de manera real los problemas que nos afectan y no como meros parches locales y temporales. De hecho, casi todas las personas candidatas llevamos años peleando la batalla por Otro Mundo Posible desde muy distintas trincheras siempre enfocadas desde esta visión amplia.
Personas como Carlos Prieto, jefe del departamento de Cooperación de Comillas; Teresa Cavero, directora de estudios de Intermón Oxfam; Julián Ríos, uno de los abogados más activos por los derechos de las personas migrantes; María José Marín, presidenta de SETEM España; Daniel García, activista por los derechos de las personas excluidas en Cuarto Mundo, o José Eizaguirre, director de Biotropía, han decidido hacer esta apuesta desde la confianza puesta en que el fin de la pobreza es una decisión política.
Así mismo, por coherencia y por nuestro compromiso, también hemos querido contar con la riqueza de tener entre nuestra lista a personas como Adilia Estrada, Alhagie Yerro, Sara Solano o Isaie Senghor. Activistas por los derechos de las personas migrantes, constructoras de un mundo más justo venidas desde Guatemala, Gambia, Perú o Senegal. Nuestra lucha por los derechos de las víctimas de las fronteras se quedaría coja (e incoherente) si no contase con su voz, con su trabajo y con su apoyo.
Hemos querido enfocar nuestra lucha desde una perspectiva de Derechos Humanos sobreponiendo estos a cualquier otra medida. La economía ha de ser una herramienta al servicio de estos y no el centro de toda nuestra vida política y social. Entendemos los Derechos Humanos como una realidad sometida a una justiciabilidad efectiva y exigible y no como una mera meta utópica.
Desde ahí, la lucha contra las pobrezas (infantil, energética, internacional…), la lucha por los derechos de las personas migrantes, la lucha por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible o la lucha, irrenunciable, por el cierre inmediato de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) son una muestra de los puntos fundamentales en nuestra hoja de ruta.
¿Y por qué este nombre? ¿Por qué Revolución de la Fraternidad? La respuesta nos la da ni más ni menos que José Luis Sampedro, al que cito literalmente: “En el llamado Mundo Occidental se impulsó ciertamente la Libertad pero a costa de una intolerable desigualdad. En el mundo comunista se implantó a gran escala la Igualdad pero a costa de la Libertad. Lo que no se ha intentado en serio por ningún sistema es el fomento de la Fraternidad o, al menos, de la Solidaridad, a pesar de que la técnica moderna ha reducido el planeta a un solo mundo, pequeño navío moviéndose por el espacio.”
¿Y por qué hacer todo esto desde Ahora en Común? Entendemos que Ahora en Común, espacio en el que llevamos participando en distintas provincias desde su mismo nacimiento, es hoy por hoy el único espacio que garantiza una confluencia abierta y participativa. Aunque es profundamente mejorable, eso no puede ser motivo para abandonar un proceso impulsado por la ciudadanía que busca la unidad para transformar el sistema. Por el contrario, tiene que servirnos de acicate para lograr que el espacio sea lo más coherente posible, con una pluralidad de visiones y donde la ciudadanía tenga el protagonismo.
Sabemos, por experiencias municipalistas previas, que estos procesos requieren de un tiempo que ahora mismo no tenemos, pero justo por eso hay que apostar desde ya por un espacio que quiere llegar a ser un auténtico espacio ciudadano, abierto, participativo y de confluencia. Afortunadamente, la política no se acaba con las elecciones, aunque estas impongan su ritmo y su agenda.
En resumen, presentamos la candidatura Revolución de la Fraternidad con la intención de facilitar la confluencia con todas las fuerzas del cambio, visibilizar la pluralidad de Ahora en Común y poner el acento sobre cuestiones que suelen quedar en segundo lugar en el debate político. El compromiso con la lucha contra la pobreza, por los Derechos Humanos, por los Objetivos de Desarrollo Sostenible o por los derechos de las personas migrantes nos mueven a presentar una lista que clame por Otro Mundo Posible desde una perspectiva que combine la ecología política con la fraternidad.
Queremos, en fin, asaltar los cielos pero con los pies manchados del barro del extrarradio. Más que luchar por la ansiada centralidad del tablero, dejarnos el pellejo para que se tenga en cuenta a todas las personas que han quedado fuera de ese mismo tablero. Sí, se puede.
domingo, 18 de octubre de 2015
Tu profe
¿Sabes, Sara?
Un día tras otro, las sonrisas y juegos se suceden en el cole, como una dulce rutina. Los días pasan, uno tras otro, abiertos al futuro lleno de sueños y colores que tienes ante ti. Pero ese futuro, ese horizonte, espera tu caminar construido gracias a mil experiencias, encuentros y aprendizajes.
Hoy queremos recordar algunos de ellos contigo. En la escuela infantil distes muchos de estos primeros pasos, apoyada por unas y otros. Ahí empezaste a experimentar lo que es la amistad, el encuentro con otras niñas y niños como tú, acompañadas por las profes que has tenido en todos esto años. Pero, ¿sabes qué, Sara? Que, aunque siempre hemos sabido que has estado en buenas manos, hubo una profe que para nosotros, y sabemos que para ti también, fue muy especial.
Siempre la recordamos con esa sonrisa y esos brazos bien abiertos para acogeros por la mañana, celebrando desde el principio lo especial que era cada día. Y es que en verdad lo era, ya que conseguía transformarlo en un baile al ritmo de la música que os unía como grupo y os lanzaba a descubrir, experimentar y apasionaros con lo que eráis capaces de crear juntos. Aprender jugando, jugar aprendiendo. Esa era la clave. Y así, viajasteis al mundo de la mayúsculas y las minúsculas, a Europa y sus monumentos, emulasteis a los mejores pintores sin ningún complejo y transformasteis la clase en un mundo mágico en el que la sonrisa y la sorpresa siempre iban de la mano.
Pero no todo era fácil. Los problemas aparecían, como en todos los lugares, ya que cada persona somos de nuestro padre y de nuestra madre. Sin embargo, ella siempre se preocupó por acompañaros de manera muy personal, consciente de las capacidades y bloqueos de cada uno, viendo cómo poder apoyar y animar el paso sin dejar a ningún niño ni niña de lado. Y eso no es fácil. Por eso es de las cosas que más recordamos y valoramos de ella. Contigo lo hizo, día a día, y también con tus demás compañeros y compañeras.
Y es que era realmente emocionante escuchar cómo se despedía, en la fiesta de fin de curso, de los que ya se "graduaban": "mi niño", "mi niña", iba diciendo mientras les daba un gran abrazo. Nos hubiera gustado poder vivir ese momento con ella en tu despedida de la escuela infantil, pero no ha podido ser. No ha podido ser porque en el sistema de oposiciones sin fin en el que estamos inmersos termina puntuando más el ceñirse a la norma marcada que inventar nuevos caminos. Ella estaba convencida de la necesidad de unir pasión, imaginación y aprendizaje. Pero sus examinadoras la pedían que siguiera el guión establecido. Una pena que por querer ser coherente se la penalizara, y con ella a los padres y madres a los que nos encantaría que hubiera seguido con nuestr@s hij@s. Pero al mismo tiempo nos alegraría mucho saber que sigue siendo fiel a si misma.
De todas maneras, nos ha quedado siempre claro que tú has sido una más de "sus niñas". Y que ella ha sido, y siempre lo será, "tu profe". No sabemos muy bien cuándo estarás leyendo estas líneas. Ni si cuando lo hagas habremos vuelto a ver a Paloma, "tu profe". Ojalá. Por eso, al menos, queremos hacerla llegar copia de este mensaje, como quien echa una botella al mar. Aunque no hayamos naufragado, sin ella nos sentimos un poco más solos, sí...
Un abrazo fuerte,
María y Dani
Un día tras otro, las sonrisas y juegos se suceden en el cole, como una dulce rutina. Los días pasan, uno tras otro, abiertos al futuro lleno de sueños y colores que tienes ante ti. Pero ese futuro, ese horizonte, espera tu caminar construido gracias a mil experiencias, encuentros y aprendizajes.
Hoy queremos recordar algunos de ellos contigo. En la escuela infantil distes muchos de estos primeros pasos, apoyada por unas y otros. Ahí empezaste a experimentar lo que es la amistad, el encuentro con otras niñas y niños como tú, acompañadas por las profes que has tenido en todos esto años. Pero, ¿sabes qué, Sara? Que, aunque siempre hemos sabido que has estado en buenas manos, hubo una profe que para nosotros, y sabemos que para ti también, fue muy especial.
Siempre la recordamos con esa sonrisa y esos brazos bien abiertos para acogeros por la mañana, celebrando desde el principio lo especial que era cada día. Y es que en verdad lo era, ya que conseguía transformarlo en un baile al ritmo de la música que os unía como grupo y os lanzaba a descubrir, experimentar y apasionaros con lo que eráis capaces de crear juntos. Aprender jugando, jugar aprendiendo. Esa era la clave. Y así, viajasteis al mundo de la mayúsculas y las minúsculas, a Europa y sus monumentos, emulasteis a los mejores pintores sin ningún complejo y transformasteis la clase en un mundo mágico en el que la sonrisa y la sorpresa siempre iban de la mano.
Pero no todo era fácil. Los problemas aparecían, como en todos los lugares, ya que cada persona somos de nuestro padre y de nuestra madre. Sin embargo, ella siempre se preocupó por acompañaros de manera muy personal, consciente de las capacidades y bloqueos de cada uno, viendo cómo poder apoyar y animar el paso sin dejar a ningún niño ni niña de lado. Y eso no es fácil. Por eso es de las cosas que más recordamos y valoramos de ella. Contigo lo hizo, día a día, y también con tus demás compañeros y compañeras. Y es que era realmente emocionante escuchar cómo se despedía, en la fiesta de fin de curso, de los que ya se "graduaban": "mi niño", "mi niña", iba diciendo mientras les daba un gran abrazo. Nos hubiera gustado poder vivir ese momento con ella en tu despedida de la escuela infantil, pero no ha podido ser. No ha podido ser porque en el sistema de oposiciones sin fin en el que estamos inmersos termina puntuando más el ceñirse a la norma marcada que inventar nuevos caminos. Ella estaba convencida de la necesidad de unir pasión, imaginación y aprendizaje. Pero sus examinadoras la pedían que siguiera el guión establecido. Una pena que por querer ser coherente se la penalizara, y con ella a los padres y madres a los que nos encantaría que hubiera seguido con nuestr@s hij@s. Pero al mismo tiempo nos alegraría mucho saber que sigue siendo fiel a si misma.
De todas maneras, nos ha quedado siempre claro que tú has sido una más de "sus niñas". Y que ella ha sido, y siempre lo será, "tu profe". No sabemos muy bien cuándo estarás leyendo estas líneas. Ni si cuando lo hagas habremos vuelto a ver a Paloma, "tu profe". Ojalá. Por eso, al menos, queremos hacerla llegar copia de este mensaje, como quien echa una botella al mar. Aunque no hayamos naufragado, sin ella nos sentimos un poco más solos, sí...
Un abrazo fuerte,
María y Dani
lunes, 12 de octubre de 2015
17 octubre – “Derechos para todo@s, pobreza para Nadie”
¡No hay que perdérselo!
---------------------------------------------------
¡Es
hora de salir a la calle! ¡Es tiempo de visibilizar y escuchar!
Acompáñanos el 17 de Octubre, Día para la Erradicación de la Extrema
Pobreza, frente al Ayuntamiento (Plaza de Cibeles) de 11h a 17h00.
Un año más, el próximo 17 de octubre, os invitamos a compartir el Día para la Erradicación de la Extrema Pobreza. Bajo el lema “Derechos para todo@s, pobreza para Nadie”, queremos reconocer la lucha cotidiana por sus derechos de quienes viven en la pobreza y reivindicar la lucha fundamental de tantas personas por salir adelante y tejer redes de solidaridad que nos permitan avanzar junt@s en la construcción de una sociedad sin pobreza.
Son muchos los miembros de nuestra sociedad que enfrentan enormes barreras para el pleno ejercicio de sus derechos; muchas personas cuyos conocimientos y capacidades no son reconocidos ni tenidos en cuenta; mucha la experiencia que no incorporamos a la riqueza colectiva. Quienes viven en la pobreza son imprescindibles. Por ello:
CONVOCAMOS A UN ENCUENTRO EN LA PLAZA DE CIBELES, FRENTE AL AYUNTAMIENTO
¡Os esperamos!
Programa
11:00 Acogida y comienzo de Talleres Infantiles
11:30 Foros Temáticos
– Participación y Ciudadanía
– Ingresos para una Vida Digna
– Vivienda Digna para Todas las Personas
– Migraciones
13:30 Asamblea Plenaria
Lectura del Manifiesto
Concierto
14:30 Comida de traje (“yo traje esto, tú trajiste aquello…” Traemos y compartimos)
16:00 Talleres Creativos.
11:30 Foros Temáticos
– Participación y Ciudadanía
– Ingresos para una Vida Digna
– Vivienda Digna para Todas las Personas
– Migraciones
13:30 Asamblea Plenaria
Lectura del Manifiesto
Concierto
14:30 Comida de traje (“yo traje esto, tú trajiste aquello…” Traemos y compartimos)
16:00 Talleres Creativos.
miércoles, 7 de octubre de 2015
La vivienda es lo primero... que dejamos atrás
Hace unos días estuve en unas Jornadas sobre Housing First organizadas por RAIS. El planteamiento es muy sencillo: en vez de marcar procesos para las personas sin hogar a través de diferentes recursos sanitarios y sociales, con la vivienda como un premio al final de un camino que se convierte en una carrera de obstáculos, se comienza facilitando el acceso a una vivienda como seguridad básica que permite afrontar el resto de retos a los que se enfrenta a la persona. Que no son pocos en los casos seleccionados, ya que hasta ahora el programa se ha realizado con personas con problemas de salud mental, discapacidad o toxicomanías. En estas Jornadas han presentado los resultados obtenidos hasta ahora, y son espectaculares: todas las personas siguen manteniendo su vivienda y ha mejorado en gran medida su bienestar a todos los niveles, con un coste económico similar o incluso inferior al de otros recursos tradicionales, como albergues y demás.
Pero más allá de los datos, están las vidas concretas, las miradas y la palabra de estas personas:
Todo parece apuntar a que este modelo de intervención se va a poner de moda, al menos en cuanto a atención de personas sin hogar. Muchas otras personas y colectivos apuntan a que esta filosofía de intervención debe aplicarse de manera más global, también con familias y otros colectivos.
Pero yo, cuanto más lo pienso, menos entiendo. ¿En qué momento hemos perdido el contacto con la realidad de tal manera que una propuesta que en realidad es simple sentido común se convierte en algo revolucionario? ¿De verdad estamos inventando el fuego al decir que la seguridad de una vivienda, de una estabilidad básica, es una condición fundamental para poder construir en positivo las condiciones para una vida digna? ¿Cuándo y cómo perdimos esta perspectiva?
Al comenzar la dinámica de los Talleres de Vivienda Digna para Todas las Personas, un padre de familia que nunca ha podido acceder a una vivienda propia me comentaba: "¿Tú sabes lo que supondría poder tener una llave con la que abrir la puerta de mi casa? ¿Y entrar en ella sabiendo que mis hijos están durmiendo seguros, protegidos, que no les va a pasar nada? Eso es lo más importante que me puede pasar en la vida". Por el momento sigue igual, sin haber avanzado nada en esta dirección. Porque cuando va a Servicios Sociales le insisten en que lo que tiene que hacer es encontrar trabajo, sin ofrecerle alternativa de vivienda, ya que eso se lleva en otro departamento que en la práctica constituye otro mundo con otros intereses. Como si dentro de los apoyos que necesita una persona o familia para salir de la precariedad no hubiera que considerar el tema de la vivienda. Pero claro, es que unir urbanismo y necesidades sociales obligaría a volver del revés las poĺíticas de vivienda, enfocadas primordialmente a mercadear con ella.
Y así, de este modo, borrando y fragmentando la realidad, consiguen que nos olvidemos de las cosas esenciales y básicas para la vida.
Pero más allá de los datos, están las vidas concretas, las miradas y la palabra de estas personas:
Todo parece apuntar a que este modelo de intervención se va a poner de moda, al menos en cuanto a atención de personas sin hogar. Muchas otras personas y colectivos apuntan a que esta filosofía de intervención debe aplicarse de manera más global, también con familias y otros colectivos.
Pero yo, cuanto más lo pienso, menos entiendo. ¿En qué momento hemos perdido el contacto con la realidad de tal manera que una propuesta que en realidad es simple sentido común se convierte en algo revolucionario? ¿De verdad estamos inventando el fuego al decir que la seguridad de una vivienda, de una estabilidad básica, es una condición fundamental para poder construir en positivo las condiciones para una vida digna? ¿Cuándo y cómo perdimos esta perspectiva?
Al comenzar la dinámica de los Talleres de Vivienda Digna para Todas las Personas, un padre de familia que nunca ha podido acceder a una vivienda propia me comentaba: "¿Tú sabes lo que supondría poder tener una llave con la que abrir la puerta de mi casa? ¿Y entrar en ella sabiendo que mis hijos están durmiendo seguros, protegidos, que no les va a pasar nada? Eso es lo más importante que me puede pasar en la vida". Por el momento sigue igual, sin haber avanzado nada en esta dirección. Porque cuando va a Servicios Sociales le insisten en que lo que tiene que hacer es encontrar trabajo, sin ofrecerle alternativa de vivienda, ya que eso se lleva en otro departamento que en la práctica constituye otro mundo con otros intereses. Como si dentro de los apoyos que necesita una persona o familia para salir de la precariedad no hubiera que considerar el tema de la vivienda. Pero claro, es que unir urbanismo y necesidades sociales obligaría a volver del revés las poĺíticas de vivienda, enfocadas primordialmente a mercadear con ella.
Y así, de este modo, borrando y fragmentando la realidad, consiguen que nos olvidemos de las cosas esenciales y básicas para la vida.
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domingo, 4 de octubre de 2015
"Lánzame, papá"
"Lánzame, papá"
(Dices mientras ofreces tu mano
pidiendo la mía,
para que una vez juntas pueda
impulsarte hacia adelante
durante breves segundos,
soltando entonces tu mano
mientras te entregas a una carrera
en busca del horizonte)
"Lánzame, papá"
(Repites ahora parada
allí donde viste que no merecía
la pena seguir avanzando sola)
"Lánzame, papá"
(Y de nuevo a la carrera,
liberada y explorando,
empujada y atraída
por el querer descubrir)
"Lánzame otra vez, papá"
(En esta letanía de ida y vuelta
reconozco mi papel:
ser arco hacia el horizonte,
impulsando libertades,
y acompañar el trayecto
para dar un nuevo soplo cuando
los vientos lo frenen.
Lanzar, recoger,
y finalmente abrazar
cuando el cansancio nos pueda.
Y vuelta luego:
lanzar, recoger, abrazar...)
"Lánzame, papá"
jueves, 1 de octubre de 2015
Hagamos de nuevo
Algunos fragmentos más del análisis de Bifo en "Generación Post-Alfa", para ver como poder construir en positivo dentro del marasmo de cambios vitales y antropológicos en el que vivimos:
"Hoy podemos decir que el trabajo creativo mediante la alta tecnología se ha convertido en el factor decisivo del proceso de producción globalizado. Con esto no quiero decir, por supuesto, que otras formas de prestación laboral (trabajo industrial o precario de tipo tradicional) hayan desaparecido, ni que sean cuantitativamente irrelevantes. Sólo quiero decir que el sector con la tasa más alta de productividad, el sector más dinámico y el que funciona como elemento de transformación tendencial, es aquel que podemos definir como trabajo creativo mediante la alta tecnología (o también trabajo en red o trabajo de recombinación o, también, infoproducción).
Para que sea posible que broten elementos de subjetividad conscientes, para darle arranque a un proceso de autoorganización en este sector del trabajo productivo, no sirve de nada retomar las ideologías del comunismo del siglo XX, ni tampoco resulta particularmente útil invocar al antagonismo. Porque la mayor parte del deseo social va precisamente en la misma dirección que el ciclo productivo en red, hacia la participación en el juego que constituye la mente global, y no hacia el antagonismo que ya no sirve y ya no produce ninguna perspectiva de alternativas ni de autonomía a largo plazo. El movimiento global que se ha extendido tras la revuelta de Seattle no es un movimiento antagonista. Es un movimiento de autoorganización. Su función y su vocación no son abatir el capital. ¿Cómo se puede abatir un modelo, una regla, una relación, una forma reptante, proliferante y difusa? La premisa dialéctica del abatimiento (o abolición) ya no significa nada en la época de la penetración. El movimiento global, sin embargo, tiene como vocación y como objetivo hacer posible una autoorganización de las fuerzas productivas que el capital domina y organiza según sus reglas y su código.
(...)
La tarea estratégica del activismo mediático es mantener activas, durante la mutación posthumana, las capacidades cognitivas, creativas éticas y estéticas cuya supervivencia está amenazada por las formas que dicha mutación impone al organismo biosocial.
No se trata de mantener con vida al ser humano pretecnológico, sino de traspasar a Anthropos 2.0 la empatía, la solidaridad, la colaboración no competitiva, la creatividad y, sobre todo, la sensualidad. La tarea estratégica del activismo mediático es salvar la capacidad sensible planetaria de la glaciación de los automatismos tecnolingüísticos y de la congestión de los automatismos psicótico-identitarios."
"Hoy podemos decir que el trabajo creativo mediante la alta tecnología se ha convertido en el factor decisivo del proceso de producción globalizado. Con esto no quiero decir, por supuesto, que otras formas de prestación laboral (trabajo industrial o precario de tipo tradicional) hayan desaparecido, ni que sean cuantitativamente irrelevantes. Sólo quiero decir que el sector con la tasa más alta de productividad, el sector más dinámico y el que funciona como elemento de transformación tendencial, es aquel que podemos definir como trabajo creativo mediante la alta tecnología (o también trabajo en red o trabajo de recombinación o, también, infoproducción).
Para que sea posible que broten elementos de subjetividad conscientes, para darle arranque a un proceso de autoorganización en este sector del trabajo productivo, no sirve de nada retomar las ideologías del comunismo del siglo XX, ni tampoco resulta particularmente útil invocar al antagonismo. Porque la mayor parte del deseo social va precisamente en la misma dirección que el ciclo productivo en red, hacia la participación en el juego que constituye la mente global, y no hacia el antagonismo que ya no sirve y ya no produce ninguna perspectiva de alternativas ni de autonomía a largo plazo. El movimiento global que se ha extendido tras la revuelta de Seattle no es un movimiento antagonista. Es un movimiento de autoorganización. Su función y su vocación no son abatir el capital. ¿Cómo se puede abatir un modelo, una regla, una relación, una forma reptante, proliferante y difusa? La premisa dialéctica del abatimiento (o abolición) ya no significa nada en la época de la penetración. El movimiento global, sin embargo, tiene como vocación y como objetivo hacer posible una autoorganización de las fuerzas productivas que el capital domina y organiza según sus reglas y su código.
(...)
La tarea estratégica del activismo mediático es mantener activas, durante la mutación posthumana, las capacidades cognitivas, creativas éticas y estéticas cuya supervivencia está amenazada por las formas que dicha mutación impone al organismo biosocial.
No se trata de mantener con vida al ser humano pretecnológico, sino de traspasar a Anthropos 2.0 la empatía, la solidaridad, la colaboración no competitiva, la creatividad y, sobre todo, la sensualidad. La tarea estratégica del activismo mediático es salvar la capacidad sensible planetaria de la glaciación de los automatismos tecnolingüísticos y de la congestión de los automatismos psicótico-identitarios."
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miércoles, 23 de septiembre de 2015
Somos nuevos
Aunque en ocasiones irregular y bajo mi punto de vista demasiado catastrofista, al análisis de Bifo sobre la nueva antropología, formas de conocimiento y comunicación de las nuevas generaciones, recogido en "Generación Post-Alfa", merece una mirada en profundidad. Algunos extractos:
"En apariencia, esta sociedad garantiza el máximo de libertad a sus componentes. Cada uno puede hacer lo que le parece. No hay ya imposición de normas. No se pretende ya disciplinar los comportamientos individuales ni los itinerarios colectivos. Pero el control está inserto en el dispositivo del cerebro humano, en los dispositivos que hacen posibles las relaciones, el lenguaje, la comunicación, el intercambio. El control está en todas partes, no está políticamente centralizado. El movimiento del 77 percibe este campo problemático, y no es casual que precisamente en esos años se empiece a dibujar con claridad el paso del pensamiento estructuralista al postestructuralista, si podemos llamar así al pensamiento rizomático y proliferante que tiene su expresión más significativa en El anti-Edipo de Deleuze y Guattari. El movimiento del 77 no quiere estar obsesionado con la centralidad política del estado, del partido, de la ideología. Prefiere dispersar su atención, su acción transformadora, su comunicación por territorios mucho más deshilachados: las formas de convivencia, las drogas, la sexualidad, el rechazo del trabajo, la experimentación de formas de trabajo con motivación ética, la creatividad.
(...)
El trabajo digitalizado manipula signos absolutamente abstractos, pero su funcionamiento recombinante es cada vez más específico, cada vez más personalizado y por lo tanto cada vez menos intercambiable. Por eso los empleados high tech (que crean o utilizan alta tecnología) tienden a considerar al trabajo como la parte más esencial de su vida, la más singular y personalizada.
Exactamente lo contrario de lo que le sucedía al obrero industrial, para quien las ocho horas de prestación asalariada eran una especie de muerte temporaria de la que se despertaba sólo cuando sonaba la sirena del fin de la jornada. Esto vuelve al trabajador cognitivo enormemente más frágil. El semiocapital ha puesto el alma a trabajar.
(...)
En las últimas décadas la comunidad social urbana perdió progresivamente interés y quedó reducida a un envoltorio muerto de relaciones sin humanidad y sin placer. La sensualidad y la convivencia han sido progresivamente transformadas en mecanismos estandarizados, homologados y mercantilizados, y el placer singular del cuerpo fue sustituido por la necesidad ansiógena de identidad.
Parece que en las relaciones humanas, en la vida cotidiana y en la comunicación afectiva se encontrase menos placer y cada vez menos garantías. Una consecuencia de esta des-erotización de la vida cotidiana es la inversión de deseo en el trabajo, entendido como único lugar de confirmación narcisista para una individualidad habituada a concebir al otro según las reglas de la competencia, esto es, como un peligro, un empobrecimiento, una limitación más que como una experiencia placentera y enriquecedora.
Cuanto más tiempo dedicamos a la adquisición de medios para poder consumir, tanto menos nos queda para poder disfrutar del mundo disponible. Cuanto más invirtamos nuestras energías nerviosas en la adquisición de dinero, tanto menos podemos invertir en el goce. Es en relación a este problema, completamente ignorado por el discurso económico, que se juega la cuestión de la felicidad y de la infelicidad en la sociedad hiper-capitalista.
Para tener más poder económico (más dinero, más crédito) es necesario prestar cada vez más tiempo al trabajo socialmente homologado. Pero esto supone reducir el tiempo de goce, de experimentación, de vida.
La riqueza entendida como goce disminuye proporcionalmente al aumento de la riqueza como valor económico, por la simple razón de que el tiempo mental está destinado a acumular más que a gozar."
"En apariencia, esta sociedad garantiza el máximo de libertad a sus componentes. Cada uno puede hacer lo que le parece. No hay ya imposición de normas. No se pretende ya disciplinar los comportamientos individuales ni los itinerarios colectivos. Pero el control está inserto en el dispositivo del cerebro humano, en los dispositivos que hacen posibles las relaciones, el lenguaje, la comunicación, el intercambio. El control está en todas partes, no está políticamente centralizado. El movimiento del 77 percibe este campo problemático, y no es casual que precisamente en esos años se empiece a dibujar con claridad el paso del pensamiento estructuralista al postestructuralista, si podemos llamar así al pensamiento rizomático y proliferante que tiene su expresión más significativa en El anti-Edipo de Deleuze y Guattari. El movimiento del 77 no quiere estar obsesionado con la centralidad política del estado, del partido, de la ideología. Prefiere dispersar su atención, su acción transformadora, su comunicación por territorios mucho más deshilachados: las formas de convivencia, las drogas, la sexualidad, el rechazo del trabajo, la experimentación de formas de trabajo con motivación ética, la creatividad.
(...)
El trabajo digitalizado manipula signos absolutamente abstractos, pero su funcionamiento recombinante es cada vez más específico, cada vez más personalizado y por lo tanto cada vez menos intercambiable. Por eso los empleados high tech (que crean o utilizan alta tecnología) tienden a considerar al trabajo como la parte más esencial de su vida, la más singular y personalizada.
Exactamente lo contrario de lo que le sucedía al obrero industrial, para quien las ocho horas de prestación asalariada eran una especie de muerte temporaria de la que se despertaba sólo cuando sonaba la sirena del fin de la jornada. Esto vuelve al trabajador cognitivo enormemente más frágil. El semiocapital ha puesto el alma a trabajar.
(...)
En las últimas décadas la comunidad social urbana perdió progresivamente interés y quedó reducida a un envoltorio muerto de relaciones sin humanidad y sin placer. La sensualidad y la convivencia han sido progresivamente transformadas en mecanismos estandarizados, homologados y mercantilizados, y el placer singular del cuerpo fue sustituido por la necesidad ansiógena de identidad.
Parece que en las relaciones humanas, en la vida cotidiana y en la comunicación afectiva se encontrase menos placer y cada vez menos garantías. Una consecuencia de esta des-erotización de la vida cotidiana es la inversión de deseo en el trabajo, entendido como único lugar de confirmación narcisista para una individualidad habituada a concebir al otro según las reglas de la competencia, esto es, como un peligro, un empobrecimiento, una limitación más que como una experiencia placentera y enriquecedora.
Cuanto más tiempo dedicamos a la adquisición de medios para poder consumir, tanto menos nos queda para poder disfrutar del mundo disponible. Cuanto más invirtamos nuestras energías nerviosas en la adquisición de dinero, tanto menos podemos invertir en el goce. Es en relación a este problema, completamente ignorado por el discurso económico, que se juega la cuestión de la felicidad y de la infelicidad en la sociedad hiper-capitalista.
Para tener más poder económico (más dinero, más crédito) es necesario prestar cada vez más tiempo al trabajo socialmente homologado. Pero esto supone reducir el tiempo de goce, de experimentación, de vida.
La riqueza entendida como goce disminuye proporcionalmente al aumento de la riqueza como valor económico, por la simple razón de que el tiempo mental está destinado a acumular más que a gozar."
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viernes, 18 de septiembre de 2015
La gran transformación
Llevaba tiempo queriendo asomarme a este libro, "La Gran Transformación", de Karl Polanyi, del que me habían llovido referencias de mil y un sitios. Y aunque la lectura no es fácil para alguien lego como yo en temas económicos, coincido con quienes me lo habían recomendado que es una lectura imprescindible, más en un momento como el actual. Porque aunque el libro está escrito a mediados del siglo pasado señalando el naufragio de la aventura liberal, la actualización de ésta a partir de los años 80 hace que su análisis sea de lo más actualizado y pertinente (casi más que en su momento, diría yo, porque el neoliberalismo ha llevado esta doctrina hasta límites que antes no se habían alcanzado). Y si no, echad un ojo a estos fragmentos que señalan los efectos del liberalismo "en su pura esencia":"Para asombro de los espíritus reflexivos, una riqueza inaudita iba acompañada inseparablemente de una pobreza también insólita. Los eruditos proclamaban al unísono que se había descubierto una ciencia que no dejaba ninguna duda acerca de las leyes que gobernaban el mundo de los hombres. En nombre de la autoridad de estas leyes, desapareció de los corazones la compasión, y una determinación estoica a renunciar a la solidaridad humana, en nombre de la mayor felicidad del mayor número posible de hombres, adquirió el rango de una religión secular.
El mecanismo del mercado se fortalecía y reclamaba a grandes voces la necesidad de alcanzar su culmen: era necesario que el trabajo de los hombres se convirtiese en una mercancía.
(...)
Separar el trabajo de las otras actividades de la vida y someterlo a las leyes del mercado equivaldría a aniquilar todas las formas orgánicas de la existencia y a reemplazarlas por un tipo de organización diferente, atomizada e individual.
Este plan de destrucción se llevó a cabo mediante la aplicación del principio de la libertad de contrato. Es como si en un momento dado se decidiese en la práctica que las organizaciones no contractuales fundadas en el parentesco, la vecindad, el oficio o las creencias, debían ser liquidadas, puesto que exigían la sumisión del individuo y limitaban por tanto su libertad. Presentar este principio como una medida de no ingerencia, como sostenían comunmente los partidarios de la economía liberal, equivalía a expresar pura y llanamente un prejuicio enraizado en un tipo muy particular de ingerencia, a saber, la que destruye las relaciones no contractuales entre individuos y les impide organizarse espontáneamente.
(...)
En realidad, una calamidad social es, por supuesto, ante todo un fenómeno cultural y no un fenómeno económico que se pueda evaluar mediante cifras económicas o estadísticas demográficas. (...) La causa de la degradación no es, pues, como muchas veces se supone, la explotación económica, sino la desintegración del entorno cultural de las víctimas. El proceso económico puede, por supuesto, servir de vehículo a la destrucción y, casi siempre, la inferioridad económica hará ceder al más débil, pero la causa directa de su derrota no es tanto de naturaleza económica cuanto causada por una herida mortal inflingida a las instituciones en las que se encarna su existencia social. El resultado es siempre el mismo, ya se trate de un pueblo o de una clase, se pierde todo amor propio y se destruyen los criterios morales hasta que el proceso desemboca en lo que se denomina el «conflicto cultural» o el cambio de posición de una clase en el seno de una sociedad determinada.
(...)
La enmienda de las leyes de pobres, aprobada en 1834, modificó la estratificación del país y determinados elementos fundamentales de la vida inglesa fueron reinterpretados siguiendo líneas radicalmente nuevas. La nueva ley de pobres abolió la categoría general de pobres, los «pobres» honrados o los «pobres laboriosos», términos despreciativos escupidos por Burke. Los antiguos pobres eran ahora clasificados en indigentes no aptos físicamente para el trabajo, cuyo destino eran las workhouses, y en trabajadores independientes que ganarían su vida trabajando por un salario. Apareció así sobre la escena social una nueva categoría de pobres totalmente nueva: los parados. Mientras que los indigentes debían de ser socorridos, por el bien de la humanidad, los parados no debían serlo por el bien de la industria. En este sentido, resultaba irrelevante que el trabajador en paro no fuese responsable de su situación. La cuestión no consistía en saber si el trabajador había conseguido trabajo o no, en el caso de que lo hubiese verdaderamente buscado, sino en que, a menos que el trabajador tuviese opción de elegir entre morir de hambre o ir a la aborrecida workhouse, el sistema de salarios se vendría abajo sumiendo así a la sociedad en la miseria y en el caos. Se reconocía que esto equivalía a penalizar a los inocentes. La perversión y la crueldad radicaban precisamente en emancipar al trabajador, con la explícita intención de convertir en una amenaza real la posibilidad de morir de hambre."
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domingo, 13 de septiembre de 2015
Cambiando el paso para seguir en camino
Hace
15 años que decidí entrar en el voluntariado permanente. Me acuerdo
exactamente del momento: tras un Festival del Saber en el Pozo del Huevo
me despedía de Carmina, una madre de familia del barrio, compartiendo
mis planes de verano, viaje y descanso. Frente a éstos, ella me relataba
una vez más su cansancio y sus esfuerzos por salir adelante pese a las
muchas dificultades, sin interrupción posible: su vida precaria y
carente de seguridades básicas no permitía abrir un resquicio por el que
poder escapar aunque fuera para tomar aliento durante un tiempo y
volver con más fuerzas a la lucha cotidiana. Fue un momento clave para
mí, la oportunidad de constatar la gran diferencia que había entre los
dos: yo podía elegir dónde estar y por cuánto tiempo, abrir puertas para
entrar y salir, decidir cuando y donde implicarme y cuando necesitaba
desconectar; a ella la precariedad extrema la mantenía encerrada en una
realidad en la que nunca podía bajar los brazos ni dejar de luchar para
mantener la propia dignidad y la de los suyos.
Ese
día decidí que quería poner esa libertad mía al servicio de la lucha
contra la miseria. Aprovecharla para construir puertas y ventanas con
quienes viven encerrados por la extrema pobreza. Por ello decidí entrar
en el voluntariado permanente, como una apuesta por unir de manera clara mi vida a la de estas familias que iba conociendo y para aprender a su lado.
Desde
entonces han pasado muchos años, y en ellos muchas cosas. Durante
cuatro años confirmé que mi apuesta no había sido en balde, ya que fue
mucho lo que aprendí sobre la pobreza y la exclusión, fundamentalmente a
partir del conocimiento de quiénes la sufren, los militantes;
en el 2006 salí del voluntariado permanente para hacer la especialidad
de Medicina Familiar y Comunitaria, periodo en el que encontré a varios
profesionales comprometidos hasta la médula en una línea de trabajo que
salía de los límites habituales de lo sanitario ante la evidencia de que
la verdadera promoción de la salud tiene que abordar también los
determinantes sociales que influyen en ésta, como son la educación, el
trabajo, la capacidad de decidir, etc; y en el 2011 me reincorporé de
nuevo al equipo de voluntarios permanentes, para seguir avanzando en una
mayor comprensión de las claves de una lucha colectiva por los derechos
de todos y todas. Ahora
he vuelto a quitarme el cartel de voluntario permanente para “volver a
ponerme la bata”, aunque todavía no sé muy bien de qué manera concreta
será.
Durante
estos años he oído de manera repetida los mismos comentarios de unas y
otros sobre “dejar la medicina” y “dejar el voluntariado”, como si esta
trayectoria fuera una deriva dando tumbos de un lado a otro sin saber
muy bien a donde ir. Por eso quería escribir este mensaje, para poder
explicarme un poco mejor.
La
verdad es que estos mensajes me han resultado siempre chocantes, porque
nunca he tenido la sensación de “dejar” realmente nada, ya que las
decisiones que he ido tomando no han estado marcadas por la renuncia a
una responsabilidad o posición concreta, sino que, por el contrario, han
tratado de ser maneras de seguir siendo fiel a ese compromiso que asumí
hace 15 años de poner mi libertad, capacidades y posibilidades al
servicio de la construcción de un mundo en el que la extrema pobreza no
sea más que un mal recuerdo. En cada uno de los momentos esta voluntad
se ha concretado de maneras diferentes, pero sigue siendo el motor de mi
búsqueda actualmente.
Porque
si algo he podido confirmar en estas idas y venidas es que trabajar por
la salud de manera integral y colectiva y luchar contra la pobreza son
dinámicas que van tremendamente entrelazadas. Una de las personas que
más y mejor han trabajado sobre los factores determinantes en la salud,
Michael Marmot, explicaba en su libro "The status syndrome"
que las dos claves fundamentales del asunto, lo que condiciona a
aquella de manera más específica, son el control sobre la propia vida y
las posibilidades de participación social, de contacto, reconocimiento y
creación con otros. Vamos, justamente lo que moviliza nuestra acción y
compromiso en el Movimiento ATD Cuarto Mundo. No me quiero poner pesado
con el tema, pero para quien quiera profundizar algo más en el tema os
paso algunos enlaces:
Así,
mi salida del voluntariado no es una renuncia ni una escapada, ni un
querer tomar distancia. Me la planteo como un intento de explorar nuevas
vías de compromiso aprovechando de manera concreta lo que puedo ofrecer
a partir de mi formación y experiencia. Desde el principio de mi
compromiso como voluntario he oído muchas veces de parte de las
familias: “¿Por qué dejas la medicina? Necesitamos médicos como tú, que conozcan la realidad y con quienes se pueda hablar”.
Durante un tiempo tomé esto como una afirmación que partía de la
excesiva consideración que se tiene hacia los médicos, a los que en
muchas ocasiones creo que se nos da una mayor importancia de la que
tenemos en relación al cuidado de la salud. Pero creo que hay también
una llamada en este cuestionamiento a plantearme de qué manera
aprovechar las posibilidades de formación y el reconocimiento social que
ésta conlleva para ponerlo a disposición de quienes no han tenido esa
suerte. Es sobre todo desde ahí desde donde quiero explorar qué puedo
aportar al Movimiento desde el volver a ponerme la bata de médico.
Por
el momento, veo el curso que viene como de transición y búsqueda de
equilibrio, ya que por un lado necesito tiempo para revisar
posibilidades de concretar mi papel como profesional (de hecho quiero
que esto sea también en diálogo con el equipo de Madrid y España, al
menos), y por otro lado quiero seguir disponible para no abandonar
dinámicas en las que he participado hasta ahora dentro del Movimiento,
que por un lado me apasionan y por otro creo que es importante seguir
pero ya con una mayor determinación de ir compartiendo la
responsabilidad con otras personas.
Cuando
volví al voluntariado lo hice convencido de que era la mejor opción en
ese momento sobre todo para poder apoyar a tiempo completo en la
construcción del Movimiento, que en ese momento se hallaba en un momento
difícil. La verdad es que ha sido un tiempo bien intenso y rico el que
he podido vivir y compartir con otros miembros de ATD en estos años, y
poco a poco hemos ido generando una dinámica de compromiso y acción que
me parece que va por buen camino.
Antes de termianr, de nuevo quiero dejar claro que el que a partir de ahora no esté “en plantilla” del Movimiento ATD Cuarto Mundo no implica que me sienta menos parte del mismo. Sigo encontrando que es desde esta comunidad de compromiso desde donde quiero seguir luchando, aprendiendo y compartiendo vida. Por eso os pido que sigáis apoyando, quiénes ya los estáis haciendo, y que os planteeis hacerlo los demás, que nunca es tarde (de hecho sigue en marcha una bonita campaña que muchos/conoceréis, “100 + Contra la Pobreza” ¡Anímense!)
Bueno, no os doy más el tostón. Seguimos hablando, bien por escrito o en vivo y en directo, ¿de acuerdo?
Un abrazo fuerte a todos y a todas,
Dani
viernes, 11 de septiembre de 2015
Refugiados e Inmigrantes
Importante apunte el que señala Albert Sales en su blog:
Se consolida en Europa la idea de que las migraciones se justifican según su causa. Se acoge a quien huye de una guerra (no sin antes haber pasado por un largo período ignorando el sufrimiento ajeno causado por la propia geoestrategia occidental), pero se expulsa a quien huye de la devastación económica. No se trata de un retroceso en la mentalidad colonial europea. Se hace explícito el funcionamiento habitual de las instituciones incorporándolo en las conversaciones cotidianas de la ciudadanía. Al fin y al cabo, las políticas en torno a la acogida de refugiados de la última década ha estado marcada por graves restricciones en la concesión del estatuto de refugiado/a. Al solicitante de asilo se le considera siempre sospechoso de utilizar conflictos bélicos y políticos para justificar un proyecto migratorio económico.
La constante diferenciación entre refugiados e inmigrantes construye una nueva frontera. Una línea de sufrimiento a partir de la cual se justifican, se comprenden y aceptan selectivamente los movimientos migratorios. La sociedad de acogida – aquella ciudadanía con ciertos derechos reconocidos- evalúa a quien acoge en función de cuál sea la terrible situación de la que el migrante escape. Interiorizamos que es legítimo escapar de las atrocidades de una guerra pero no de la devastación económica causada por 300 años de colonialismo capitalista.
El actual estado de opinión respecto a la gestión de fronteras de la UE debería servir para reflexionar. Aceptar la libre circulación de capitales y mercancías como una consecuencia inevitable del devenir de la historia mientras se construyen fronteras cada vez más impermeables tiene toda la lógica del mundo… si el objetivo es la explotación y el sometimiento de pueblos y personas a los intereses del capital. La yuxtaposición de la libertad de ataduras políticas para las fuerzas económicas y la sumisión de las personas (léase de las personas empobrecidas) a un exhaustivo control de movimientos solo es posible gracias a dos grandes herramientas de destrucción de las consideraciones morales y de la empatía humana: el miedo y las “leyes de los mercados”.
Las imágenes del éxodo sirio han abierto una pequeña grieta en la convicción mayoritaria de que no hay otra reacción posible a los movimientos migratorios que ponerle vallas al campo. Si esta “crisis de refugiados” no sirve para romper la hegemonía ideológica que problematiza y criminaliza las migraciones tan solo estaremos posponiendo debates y tensiones. ¿Qué pasará cuando se apague el fogonazo de solidaridad de consumo? ¿Y cuando las familias refugiadas entren en los circuitos de atención social? ¿Y cuando se generen conflictos y la demagogia fascista encuentre su espacio para la criminalización? ¿Habrá entonces “sirios buenos” y “sirios malos”?
Avergonzarse de no abrir las puertas al pueblo sirio obliga a plantearse si no es igualmente vergonzoso ignorar a las familias de Eritrea, que llevan años en éxodo a causa de una guerra silenciada por los medios (por mencionar un conflicto entre tantos). Pero también debe llevar a cuestionar lo vergonzoso que resulta cerrar las puertas en las narices de quienes huyen de sus países porque empresas occidentales han destruido caladeros de pesca, se han apropiado de tierras de cultivo, han capitalizado la extracción minera…
Refugiados sí, inmigrantes no… La función social de clasificar los movimientos migratorios
Se consolida en Europa la idea de que las migraciones se justifican según su causa. Se acoge a quien huye de una guerra (no sin antes haber pasado por un largo período ignorando el sufrimiento ajeno causado por la propia geoestrategia occidental), pero se expulsa a quien huye de la devastación económica. No se trata de un retroceso en la mentalidad colonial europea. Se hace explícito el funcionamiento habitual de las instituciones incorporándolo en las conversaciones cotidianas de la ciudadanía. Al fin y al cabo, las políticas en torno a la acogida de refugiados de la última década ha estado marcada por graves restricciones en la concesión del estatuto de refugiado/a. Al solicitante de asilo se le considera siempre sospechoso de utilizar conflictos bélicos y políticos para justificar un proyecto migratorio económico.
La constante diferenciación entre refugiados e inmigrantes construye una nueva frontera. Una línea de sufrimiento a partir de la cual se justifican, se comprenden y aceptan selectivamente los movimientos migratorios. La sociedad de acogida – aquella ciudadanía con ciertos derechos reconocidos- evalúa a quien acoge en función de cuál sea la terrible situación de la que el migrante escape. Interiorizamos que es legítimo escapar de las atrocidades de una guerra pero no de la devastación económica causada por 300 años de colonialismo capitalista.
El actual estado de opinión respecto a la gestión de fronteras de la UE debería servir para reflexionar. Aceptar la libre circulación de capitales y mercancías como una consecuencia inevitable del devenir de la historia mientras se construyen fronteras cada vez más impermeables tiene toda la lógica del mundo… si el objetivo es la explotación y el sometimiento de pueblos y personas a los intereses del capital. La yuxtaposición de la libertad de ataduras políticas para las fuerzas económicas y la sumisión de las personas (léase de las personas empobrecidas) a un exhaustivo control de movimientos solo es posible gracias a dos grandes herramientas de destrucción de las consideraciones morales y de la empatía humana: el miedo y las “leyes de los mercados”.
Las imágenes del éxodo sirio han abierto una pequeña grieta en la convicción mayoritaria de que no hay otra reacción posible a los movimientos migratorios que ponerle vallas al campo. Si esta “crisis de refugiados” no sirve para romper la hegemonía ideológica que problematiza y criminaliza las migraciones tan solo estaremos posponiendo debates y tensiones. ¿Qué pasará cuando se apague el fogonazo de solidaridad de consumo? ¿Y cuando las familias refugiadas entren en los circuitos de atención social? ¿Y cuando se generen conflictos y la demagogia fascista encuentre su espacio para la criminalización? ¿Habrá entonces “sirios buenos” y “sirios malos”?
Avergonzarse de no abrir las puertas al pueblo sirio obliga a plantearse si no es igualmente vergonzoso ignorar a las familias de Eritrea, que llevan años en éxodo a causa de una guerra silenciada por los medios (por mencionar un conflicto entre tantos). Pero también debe llevar a cuestionar lo vergonzoso que resulta cerrar las puertas en las narices de quienes huyen de sus países porque empresas occidentales han destruido caladeros de pesca, se han apropiado de tierras de cultivo, han capitalizado la extracción minera…
jueves, 3 de septiembre de 2015
Vida
Hoy habrías cumplido 69 años. Ni más, ni menos. Y poco a poco el recuerdo de tu ausencia deja paso a la presencia de todas las semillas que sembraste en tu caminar, gérmenes de la vida que regalaste sin medida y que nos enseñaste a no apropiarnos.
Porque tu risa sigue haciendo eco en las que compartimos cuando nos festejamos junto@s, y tu generosidad continúa empujándonos a no cerrar las manos en estos tiempos en los que el miedo y la inseguridad podrían empujarnos a hacerlo.
Me resisto a mirar sólo hacia el pasado y aprisionarte en él. Me resisto porque en mi manera de querer aprender a cuidar a quiénes tengo cerca y lejos descubro la pasión de tu entrega y amor compartido; porque en mis dudas y búsquedas resuenan las cuestiones nunca resueltas que nos señalaste para aprender a caminar libre y solidariamente; porque en los tiempos negros y tristes sigue presente la necesidad de saber aceptar también la impotencia y el miedo, de no esconderlos, como primer paso para enfrentarlos... cuando haya fuerzas para ello.
Pero sobre todo te sigo sintiendo presente y viva en el torbellino de ilusión, alegría, pasión y esperanza en el que Sara y Maia nos envuelven día a día. En él me descubro actualizando continuamente todo lo aprendido a tu lado, sorprendido por el empuje y fuerza de su paso, como siempre me pasó contigo, abierto siempre a la maravilla. En este torbellino, volcado hacia el futuro, nos seguimos (y seguiremos) encontrando.
Llenos de vida.
Gracias, mamá.
Porque tu risa sigue haciendo eco en las que compartimos cuando nos festejamos junto@s, y tu generosidad continúa empujándonos a no cerrar las manos en estos tiempos en los que el miedo y la inseguridad podrían empujarnos a hacerlo.
Me resisto a mirar sólo hacia el pasado y aprisionarte en él. Me resisto porque en mi manera de querer aprender a cuidar a quiénes tengo cerca y lejos descubro la pasión de tu entrega y amor compartido; porque en mis dudas y búsquedas resuenan las cuestiones nunca resueltas que nos señalaste para aprender a caminar libre y solidariamente; porque en los tiempos negros y tristes sigue presente la necesidad de saber aceptar también la impotencia y el miedo, de no esconderlos, como primer paso para enfrentarlos... cuando haya fuerzas para ello.
Pero sobre todo te sigo sintiendo presente y viva en el torbellino de ilusión, alegría, pasión y esperanza en el que Sara y Maia nos envuelven día a día. En él me descubro actualizando continuamente todo lo aprendido a tu lado, sorprendido por el empuje y fuerza de su paso, como siempre me pasó contigo, abierto siempre a la maravilla. En este torbellino, volcado hacia el futuro, nos seguimos (y seguiremos) encontrando.
Llenos de vida.
Gracias, mamá.
lunes, 10 de agosto de 2015
Parar
El otro día Ramón vino por primera vez en mucho tiempo a la salida que organizamos desde ATD Cuarto Mundo Madrid a Madrid Río. En principio no parece un evento excepcional, pero yo lo viví como tal. Era la primera vez en 2 o 3 años que se atrevía a dejar su casa sola, pese al miedo (fundado en experiencias previas) de que algún vecino aproveche su ausencia y la fragilidad de la cerradura que tiene para entrar en la casa vacía y llevarse lo poco de valor que allí tienen.
José, sin embargo, no vino. Justo el día anterior había cobrado la escasa ayuda que recibe y decidió irse con su mujer e hijos al río, como nos había pedido que hiciéramos como plan para la salida. Al final optamos por buscar un lugar céntrico y de fácil acceso para todo el mundo en vez de salir de Madrid, pero él siguió fiel a su propuesta y marchó en busca de aguas frescas en las que poder bañarse.
"Para nosotros el ir un día al río es como si fueran nuestras vacaciones". Algunos tenemos la suerte de poder marchar más tiempo y más lejos, sin ser conscientes de que no es algo factible para todo el mundo. Pero todos luchamos por hacer existir estos espacios de relax, de desconexión, de ocio sin más y disfrute de un tiempo con los nuestros. Y no es por capricho, sino por necesidad. Tanto más cuanto la realidad cotidiana te encierra, te atrapa, te machaca día a día oprimiendo tu capacidad de respirar a fondo.
"Hay momentos en que te cansas de vivir, como si te murieras por dentro. De tanto intentar salir adelante y darte siempre con un muro, te agotas. Y ya ni por tus hijos eres capaz de luchar".
Cuando se habla de necesidades básicas, el ocio suele ser olvidado e incluso señalado como culpable de una dejadez identificada como causante de las situaciones de precariedad. Pero, ¿cómo continuar si no es posible respirar, guardar silencio, acariciar a tu gente?
Un mes, una semana, un día, una hora... Lo que sea posible. Pero luchemos por que todos y todas podamos ver reconocido nuestros derecho a salirnos de lo cotidiano y abrir horizontes.
P.D. En algunos lugares, como en Francia, se habla sin tapujos del derecho a las vacaciones familiares. ¿Para cuando aquí también?
José, sin embargo, no vino. Justo el día anterior había cobrado la escasa ayuda que recibe y decidió irse con su mujer e hijos al río, como nos había pedido que hiciéramos como plan para la salida. Al final optamos por buscar un lugar céntrico y de fácil acceso para todo el mundo en vez de salir de Madrid, pero él siguió fiel a su propuesta y marchó en busca de aguas frescas en las que poder bañarse.
"Para nosotros el ir un día al río es como si fueran nuestras vacaciones". Algunos tenemos la suerte de poder marchar más tiempo y más lejos, sin ser conscientes de que no es algo factible para todo el mundo. Pero todos luchamos por hacer existir estos espacios de relax, de desconexión, de ocio sin más y disfrute de un tiempo con los nuestros. Y no es por capricho, sino por necesidad. Tanto más cuanto la realidad cotidiana te encierra, te atrapa, te machaca día a día oprimiendo tu capacidad de respirar a fondo.
"Hay momentos en que te cansas de vivir, como si te murieras por dentro. De tanto intentar salir adelante y darte siempre con un muro, te agotas. Y ya ni por tus hijos eres capaz de luchar".
Cuando se habla de necesidades básicas, el ocio suele ser olvidado e incluso señalado como culpable de una dejadez identificada como causante de las situaciones de precariedad. Pero, ¿cómo continuar si no es posible respirar, guardar silencio, acariciar a tu gente?
Un mes, una semana, un día, una hora... Lo que sea posible. Pero luchemos por que todos y todas podamos ver reconocido nuestros derecho a salirnos de lo cotidiano y abrir horizontes.
P.D. En algunos lugares, como en Francia, se habla sin tapujos del derecho a las vacaciones familiares. ¿Para cuando aquí también?
viernes, 31 de julio de 2015
Escondida tras los números
Esto es lo que me viene a la cabeza de primeras tras leer el juego de opinión de Joaquín Leguina sobre los indicadores de pobreza, y que luego remachó tratando de explicarnos qué es la pobreza a las gentes no tan versadas como él en todo tipo de temas.
Pues voy a liarme la manta a la cabeza y a entrar en el asunto, aunque para ello sólo cuento con mi experiencia de 17 años de compromiso en la lucha contra la pobreza desde diferentes colectivos, principalmente el Movimiento ATD Cuarto Mundo, y a través del compromiso profesional como médico durante algunos años en Vallecas y en un Centro de Atención para Drogodependientes. Supongo que eso no es nada ante el conocimiento profundo de esta realidad que tiene Leguina, que seguro que ha leído mucho del asunto.
Dicho esto, que parece que me sitúa entre quienes tenemos un conflicto de intereses que nos hace exagerar la realidad para poder seguir viviendo del cuento de la atención a los pobres, quiero aclarar que mi compromiso siempre se ha situado en la línea de la lucha por la erradicación de la pobreza, y no en la mera asistencia a la misma. Porque me duele mucho ver a personas que considero amigas y compañeras, después de tanto que hemos compartido, encerradas pese a todos sus esfuerzos en la desesperación y la impotencia por no poder ofrecer un futuro con unas mínimas seguridades para sus hij@s. Por eso lucho, para acabar con estas situaciones desde una clave de dignidad y respeto a todas las personas sin excepción.
Tengo que reconocer que estoy de acuerdo con Leguina en que la medida del umbral de la pobreza no es una buena medida. Pero no por lo que él comenta, ya que sigue encerrando la realidad de la pobreza en lo meramente material, sino porque la frase que más he oído para explicar qué es la pobreza de parte de quienes la sufren es "Nos tratan peor que a los perros. Molestamos en todas partes". Y eso no se mide con números, pero es una realidad que no se puede obviar si de verdad queremos empezar a entender algo de qué es la pobreza.
Porque si nos quedamos solo en los números, es cuando es posible hacer ejercicios frívolos sobre si una persona vegetariana que viviera en una aldea aislada tendría más posibilidades de ser pobre al no comer carne y ser este uno de los indicadores AROPE de pobreza (¿considera que estos casos son tan abundantes como para deformar los resultados?), o olvidando la parte relacional y contextual de la pobreza al señalar que en un país desigual pero con altos ingresos no es posible que haya pobreza al tener todo el mundo unos ingresos mayores que en un país pobre. Es importante recordar que hay diferentes dimensiones, individuales y poblacionales, de la pobreza y la desigualdad, como bien explica siempre Milanovic. Ese tipo de argumentos es el que se ha utilizado desde siempre para invisibilizar la pobreza que hay en países llamados "desarrollados", ya que efectivamente acá seguimos estando por encima de unos ingresos de 1 o 2 dólares al día, como maneja en sus definiciones el Banco Mundial.
Pero como bien señala después en su artículo, la clave es poder tener una vida decente, o digna diría yo (eso de decente me suena un tanto moralizante, pero quizás es cuestión de gustos). ¿Y en qué consiste eso? Pues no sólo en poder ir al colegio o tener asistencia sanitaria gratuita, sino también de las condiciones en las que se ejercen o no estos derechos. Porque se puede ir a la escuela y no saber leer tras varios años por falta de medios o atención específica. Y aquí, por más que se quiera desvincular la desigualdad de la pobreza, no es posible. Está claro que la desigualdad no viene sólo en función de las rentas, pero estas influyen, claro está.
Esto de definir qué las claves de una vida digna es complejo, es cierto. En esta línea llevamos ya unos años tratando de profundizar en ATD Cuarto Mundo. Pero es algo que no es posible hacer si no nos levantamos de nuestros sillones y vamos al encuentro y diálogo a largo plazo con quienes viven en situaciones más difíciles. Es la única manera de entender qué es la pobreza y comprometernos de verdad en la lucha contra ella, para no encerrarnos en el asistencialismo que ciertamente en algunos lugares se practica.
Es desde este compromiso de toda una vida que J. Wresinski aportó la que para mí es la mejor definición de la pobreza: la ausencia persistente de seguridades en diferentes dimensiones de la vida (ingresos, vivienda, educación, reconocimiento social, etc.), que compromete gravemente las oportunidades de ejercer derechos y de asumir responsabilidades en un futuro previsible.
Yo es verdad que cifras no puedo dar. Pero sí que puedo constatar como, año a año, cada vez encuentro más personas que no pueden ejercer sus derechos ni sus responsabilidades, que se siente tratadas como desechos humanos, que se desesperan mirando un futuro que no promete más que miedos e incertidumbres cada vez mayores. No sé cuantas son, pero estoy dispuestos a apoyar para que puedan contar, más que ser contadas. Porque a partir de su perspectiva el análisis del sistema en el que vivimos es mucho más profundo, señalando injusticias intolerables.
Investiguemos, si. Pero aprendiendo a callar para oír a a quienes nadie escucha.
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viernes, 10 de julio de 2015
Ahora en Común
Es el momento de buscar el desborde... Para sumarte y firmar... Aquí
La necesidad de una candidatura de la gente y para la gente
con ambición de transformar en común nuestro país es un clamor en las
calles. Ahora en común es el nombre de un sueño que late en el corazón de una ciudadanía que anhela el cambio.
Los nuevos ayuntamientos han demostrado que los procesos participativos, hechos desde abajo, desatan la confianza y la ilusión, desbordando las campañas electorales hasta recuperar las instituciones para la gente. Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Zaragoza en Común, Por Cádiz Sí Se Puede, las mareas y las demás candidaturas de confluencia nos muestran el camino para cambiar no sólo los municipios sino también el conjunto del Estado.
Creemos posible e ineludible anteponer lo que nos une a lo que nos diferencia para llegar a un acuerdo en torno a una serie de puntos programáticos de sentido común que reflejen el consenso social de nuestro tiempo: la necesidad de recuperar la soberanía, regenerar y profundizar la democracia, restituir la decencia y la transparencia en el ejercicio de la función pública, defender la universalidad de los derechos humanos (educación, sanidad, alimentación, vivienda y trabajo) y establecer la dignidad, la igualdad, la sostenibilidad, la participación y la justicia como principios rectores de la nueva política que exigen los retos y oportunidades del siglo XXI.
Ahora en común es una iniciativa ciudadana inspirada por la creencia de que el éxito está en la unión de la diversidad y que, consecuentemente, quiere crear espacios amplios, en los cuales todas las personas y fuerzas políticas que apuestan por el cambio, se sientan cómodas trabajando en común, mediante un método inclusivo y democrático que garantice la pluralidad y la equidad en el proceso de elección de los candidatos y candidatas.
Ahora es el momento de construir una marea ciudadana por la confluencia capaz de continuar con la senda de cambio de los nuevos Ayuntamientos, ganar las elecciones generales e inaugurar una era de Gobierno de las personas y para las personas.
Ahora en común. ¡Sí se puede!
Ahora en Común
Invitación a la confluencia
Ahora en común, una marea confluyente para ganar las elecciones generales.
Los nuevos ayuntamientos han demostrado que los procesos participativos, hechos desde abajo, desatan la confianza y la ilusión, desbordando las campañas electorales hasta recuperar las instituciones para la gente. Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Zaragoza en Común, Por Cádiz Sí Se Puede, las mareas y las demás candidaturas de confluencia nos muestran el camino para cambiar no sólo los municipios sino también el conjunto del Estado.
Creemos posible e ineludible anteponer lo que nos une a lo que nos diferencia para llegar a un acuerdo en torno a una serie de puntos programáticos de sentido común que reflejen el consenso social de nuestro tiempo: la necesidad de recuperar la soberanía, regenerar y profundizar la democracia, restituir la decencia y la transparencia en el ejercicio de la función pública, defender la universalidad de los derechos humanos (educación, sanidad, alimentación, vivienda y trabajo) y establecer la dignidad, la igualdad, la sostenibilidad, la participación y la justicia como principios rectores de la nueva política que exigen los retos y oportunidades del siglo XXI.
Ahora en común es una iniciativa ciudadana inspirada por la creencia de que el éxito está en la unión de la diversidad y que, consecuentemente, quiere crear espacios amplios, en los cuales todas las personas y fuerzas políticas que apuestan por el cambio, se sientan cómodas trabajando en común, mediante un método inclusivo y democrático que garantice la pluralidad y la equidad en el proceso de elección de los candidatos y candidatas.
Ahora es el momento de construir una marea ciudadana por la confluencia capaz de continuar con la senda de cambio de los nuevos Ayuntamientos, ganar las elecciones generales e inaugurar una era de Gobierno de las personas y para las personas.
Ahora en común. ¡Sí se puede!
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